Más allá del descanso: cuáles son las estrategias avaladas por expertos para evitar el burnout

Factores estructurales y sociales son señalados como las principales causas de esta problemática. Por qué la recuperación requiere de algo más que pausas breves e implica cambios que favorecen el bienestar físico y emocional

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
El agotamiento laboral es reconocido como un fenómeno global que impacta la salud física y emocional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más del 75% de los trabajadores a nivel mundial reporta haber experimentado síntomas de agotamiento laboral o “burnout”, según un informe de la consultora DHR Global publicado en 2026.

Entre los empleados del sector del conocimiento, la cifra alcanza el 83%. En el Reino Unido, un relevamiento de Mental Health UK señala que el 91% de los adultos presenta altos niveles de estrés o agotamiento, mientras que en Estados Unidos, estudios de Aflac y Gallup indican que entre el 72% y el 77% de los trabajadores ha atravesado episodios de burnout en el último año

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Se trata de un fenómeno que trasciende el cansancio común y afecta tanto a personas con empleo remunerado como a padres y cuidadores. Según información recabada por The Guardian, el síndrome de agotamiento profesional agrupa signos como fatiga física, desapego emocional, disminución de la productividad y distintas molestias físicas. Las causas no son únicamente individuales, sino que responden a factores organizacionales y sociales de fondo.

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El estrés crónico en el trabajo puede derivar en manifestaciones físicas como tensión muscular y dolores de cabeza. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con la psicóloga Christina Maslach, el agotamiento laboral es una reacción al estrés crónico en el trabajo, no una enfermedad clínica. En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud lo clasifica como un fenómeno ocupacional que aparece frente a condiciones de exceso de exigencia, falta de apoyo y autonomía limitada.

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Las cifras resaltan la magnitud del problema: en 2025, el 66% de los trabajadores en Estados Unidos manifestó haber padecido agotamiento laboral, y un tercio de los adultos en Reino Unido declaró altos niveles de estrés durante el año anterior, según The Guardian. Estos números, como se desprenden de las cifras recientemente difundidas, aumentaron.

Entre los síntomas más habituales del agotamiento laboral figuran la fatiga persistente, el desapego emocional y una actitud cínica hacia colegas y tareas. En el caso de personas dedicadas al cuidado de otros, aparece la conocida “fatiga de compasión”, de acuerdo con lo recopilado por The Guardian. Además, se detecta una caída en la productividad, que puede provocar culpa o vergüenza, según explica la especialista Anna K Schaffner.

Varios empleados en una oficina de tecnología trabajan en computadoras, algunos mostrando fatiga y latas de bebida energética en los escritorios.
Las condiciones organizacionales influyen notablemente en la aparición del burnout, según expertos internacionales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pese a que esta condición se ha reconocido, aún se mantienen los mitos que dificultan una comprensión real del síndrome. No se trata solo de “estar cansado” ni corresponde únicamente a personas consideradas “débiles”.

Los datos y testimonios reunidos por The Guardian muestran que tanto quienes tienen una gran vocación por su trabajo como quienes sufren su entorno laboral están expuestos al riesgo. Schaffner indica que una implicación emocional excesiva puede incrementar la vulnerabilidad al síndrome, mientras que la profesora Gail Kinman señala que la clave no es el empleo en sí, sino la manera en que se organiza el trabajo y el soporte recibido.

Algunos factores estructurales como cargas excesivas, jornadas prolongadas, ausencia de apoyo institucional y falta de autonomía son los riesgos más señalados. Maslach insiste en que la solución exige revisar el entorno laboral: si no se interviene sobre las condiciones organizacionales, las soluciones puntuales rara vez restituyen el equilibrio.

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El síndrome de agotamiento afecta tanto a empleados remunerados como a padres y cuidadores no asalariados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En caso de desatender el agotamiento laboral, pueden aparecer manifestaciones físicas como tensión muscular, dolor de cabeza, latidos cardíacos irregulares e hipertensión, explica Kinman. Las respuestas biológicas al estrés, diseñadas originalmente para situaciones de urgencia, pueden derivar en problemas de salud cuando el estrés se mantiene en el tiempo.

Superar este cuadro requiere más que pausas breves. Claudia Hammond advierte que descansar unos minutos resulta insuficiente; la recuperación demanda un periodo fuera del entorno, o al menos la adopción de “microdescansos” diarios para regular el sistema nervioso.

Profesionales como Schaffner recalcan la importancia de no aislarse: las relaciones sociales y el reencuentro con actividades placenteras resultan esenciales para reiniciar la recuperación. Kandi Wiens sugiere acciones simples como caminar unos minutos, escuchar música o mirar fotos familiares para facilitar pequeñas pero valiosas recuperaciones.

La médica Aditi Nerurkar sostiene que la resiliencia puede brindar protección temporal, pero no garantiza inmunidad ante el agotamiento.

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La Organización Mundial de la Salud clasifica el burnout como un fenómeno ocupacional derivado de excesiva exigencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para Schaffner, las estrategias individuales suelen resultar insuficientes si no hay cambios en el clima laboral. En algunas ocasiones, la única salida saludable es abandonar ese entorno.

Kinman subraya que reducir la carga o modificar tareas puede ayudar, aunque si el contexto organizacional no cambia, la recuperación será parcial. Actividades como el yoga pueden aportar bienestar, pero no suplen la necesidad de medidas estructurales frente a un entorno laboral perjudicial.

Los especialistas consultados recuerdan que la responsabilidad de prevenir el agotamiento laboral es compartida: la gestión organizacional debe enfocarse en evitar el desarrollo del síndrome, en vez de esperar que el individuo resuelva de forma aislada una problemática generada por el sistema.

Es entonces que se recomiendan revisar las políticas internas y fomentar la autonomía en el trabajo como pasos esenciales para atajar el problema, según detalla The Guardian.

La experiencia de muchas personas demuestra que la auténtica recuperación a veces solo es posible tras alejarse de un entorno que perpetúa el daño, lo que evidencia que la prevención y recuperación genuinas dependen tanto de cambios personales como de transformaciones reales en las condiciones laborales.

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