
Diciembre es un mes caótico. En apenas 31 días los más chicos terminan el colegio, los más grandes finalizan sus estudios o la cursada, algunos se preparan para rendir exámenes pendientes, mientras que la gran mayoría espera con ansias la Navidad y el Año Nuevo.
En este contexto, las personas tienden a comer más, no solamente en cantidad sino que también son más las oportunidades en las que se “ven obligadas” a almorzar o cenar afuera, las famosas “comidas de fin de año”.
Pero pequeñas acciones y cambios de paradigmas pueden ayudarnos a evitar los excesos y sobre todo a tomar consciencia de que las fiestas son para disfrutar, pero no solo con el paladar.

1: Ordenar la heladera
Lo primero que se aconseja es ordenar la alacena y la heladera, organizarlas con opciones saludables. Por ejemplo, una buena alternativa es comprar muchas frutas y verduras y dejar preparados dips de verduras para acompañar las comidas con salsas como humus, guacamole o una rica crema de zanahoria hechas en casa. Así, cuando aparece la tentación, se puede recurrir a la opción saludable para picar y no a la típica comida rápida o galletitas.

2: El agua como principal aliado
Beber mucha agua, antes y durante las comidas. Siempre es mejor si el agua es tibia o caliente, ya que a esa temperatura ayuda a estimular el fuego digestivo y además regulariza el metabolismo, por lo que el cuerpo se activa para alcanzar la temperatura corporal central. Por el contrario, las bebidas frías favorecen el fuego digestivo y bloquean la digestión.

3: Caminar, siempre caminar
Caminar después de las comidas. Se recomienda hacer al menos 100 pasos para ayudar la digestión. Lo recomendable es que las personas se mantengan activas. De esta forma, se ayuda a que al menos lo que se come sea digerido y no se acumule como peso o toxina por no ser procesado. No es recomendable comer ni beber nada -excepto agua- al menos 3 horas antes de acostarte.

4: Una copa de vino
Disminuir el alcohol, buscar alternativas. No hace falta llegar al extremo de ser abstemio en las Fiestas, ya que una copa de vino puede resultar digestiva. Pero, los excesos, sobre todo con los tragos y las bebidas de alta graduación alcohólica como el vodka o el gin, pueden hacer que la situación cambie. La mayoría de las personas subestima la cantidad de calorías que contienen las bebidas alcohólicas, y no solo las bebidas en sí, sino que el alcohol puede alterar los niveles de azúcar en la sangre, ya que evita que el hígado produzca glucosa. Como resultado, se puede experimentar hipoglucemia, lo que se traduce en que, aunque la persona se haya saciado, siga sintiendo hambre y así se genera y alimenta un circulo vicioso.

5: Evitar las gaseosas
5.Disminuir las gaseosas o mejor dicho no adquirirlas. Se pueden hacer aguas saborizadas caseras, por ejemplo, se pueden utilizar las cascaras de la fruta si hacemos ensalada de frutas y agregarle hierbas refrescantes como el hinojo, la menta, o el cilantro, y así se puede disfrutar de una bebida sabrosa para grandes y chicos, sin saborizantes, endulzantes o azúcares.

6: Atención plena en las comidas
6.Comer con atención. Las reuniones de fin de año suelen ser masivas y lo mas fácil es optar por la opción del buffet. Entonces en ese contexto las personas tienden a charlar, tomar y comer, todo junto, sin darse cuenta de qué comen y sin advertir las cantidades de alimentos que ingieren. En lo posible, es recomendable servir en un plato lo que se desea, busca un lugar tranquilo para saborearlo y luego levantarse para seguir disfrutando los pequeños detalles, los sabores, aromas y texturas. Poner plena atención y consciencia en lo que se está haciendo ayudará a que se coma menos y se disfrute más.

7: Actividad física, imprescindible
Reemplazar la alimentación emocional con al menos una actividad física. Las fiestas suelen traer muchas alegrías, pero también nostalgias, estrés y hasta discusiones familiares. No hay que desquitarse con el paladar, sino que por el contrario recomiendo transformar esa emoción en una actividad positiva. Llamar a un amigo, ir a caminar, meditar, practicar posiciones de yoga o realizar una buena acción por alguien pueden ser excelentes alternativas. Harán que nos sintamos mucho mejor y podremos ver como esa nostalgia se disipa.

8: Practicar la mentalidad de la abundancia
Durante las Fiestas muchas veces sucede que las personas piensan que deben comer por ejemplo un montón de pan dulce o de cordero, ya que no lo volverán a comer hasta el año próximo. Si se tiene esa debilidad y fascinación por la comida navideña, un buen recurso podría ser cocinar estos platillos también en otra época del año y durante las fiestas procurar equilibrar las porciones.
(*) La autora es médica (MN. 133.505) especializada en medicina ayurveda, nutrición familiar y health and beauty coach.
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