Por qué todos están preguntando en Google si el pollo se compra con piel amarilla o blanca: la tendencia inesperada

Cada tipo de pollo suele tener una textura diferente y un sabor característico

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Dos pollos enteros crudos, uno de piel blanca y otro de piel amarilla, sobre una tabla de madera con romero y ajos en una cocina.
La diferencia entre el pollo de piel amarilla y el pollo de piel blanca se relaciona con la alimentación del ave y el método de crianza. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Google se ha hecho tendencia la búsqueda de las diferencias entre el pollo de piel amarilla y piel blanca, ya que suelen ser opciones que normalmente están en las tiendas y no está claro cuál es de mejor calidad, sabor o métodos de preparación.

Según entidades, como la Federación Avícola Catalana, las diferencias entre ambos tipos no solo se reducen a la apariencia, sino que están directamente relacionadas con la alimentación del ave y el método de crianza, aspectos que también influyen en la textura y el gusto de la carne.

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Cuáles son las diferencias entre el pollo de piel amarilla y piel blanca

  • El origen del color

El color de la piel del pollo se determina principalmente por los ingredientes presentes en su dieta. Los pollos con piel amarilla suelen alimentarse con productos ricos en carotenoides, compuestos naturales que se encuentran en alimentos como el maíz amarillo, la alfalfa y ciertos tipos de flores.

Estos pigmentos se depositan en la grasa subcutánea, otorgando ese característico tono dorado a la piel y, en ocasiones, incluso a la carne y la grasa.

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Dos pollos enteros y crudos sobre una tabla de cortar de madera. Uno tiene piel blanca y el otro piel amarilla, en una cocina con azulejos y electrodomésticos.
El pollo de piel blanca recibe una alimentación basada en trigo o sorgo, con menos carotenoides, y por eso conserva un color más claro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En contraste, los pollos de piel blanca reciben una alimentación basada en cereales como el trigo o el sorgo, que contienen una cantidad mucho menor de carotenoides. Al no acumular estos pigmentos, la piel conserva un color más claro y la carne suele resultar más tierna y de sabor suave.

La Federación Avícola Catalana señala que “los pollos de crecimiento lento que encontramos en el mercado, tanto los camperos como otros tipos, suelen ser de color amarillo debido a las preferencias de los consumidores, quienes asociamos este color con una mayor rusticidad y con la cría al aire libre”.

  • Valor nutricional y calidad de la carne

Una de las preguntas más frecuentes es si existe una diferencia nutricional real entre el pollo de piel amarilla y el de piel blanca. El color de la piel no determina la calidad ni el valor nutricional del producto. Ambos tipos de carne ofrecen proteínas de alta calidad, vitaminas del complejo B y minerales como fósforo y selenio en proporciones similares.

La carne de pollo, en general, es magra, con bajo contenido en grasa, especialmente cuando se consume sin piel.

Pechuga de pollo cocida y cortada con salsa de mostaza en sartén, patatas asadas, espárragos, cuenco con mostaza en grano y tomillo fresco sobre tabla de madera.
El color de la piel del pollo no determina la calidad ni el valor nutricional, ya que ambos tipos aportan proteínas, vitaminas B, fósforo y selenio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El aporte de vitaminas y minerales se mantiene estable independientemente de la dieta del animal. La única variación significativa es la presencia de carotenoides en los pollos de piel amarilla, compuestos que actúan como antioxidantes, aunque esta diferencia es mínima y no modifica sustancialmente los beneficios nutricionales para el consumidor.

  • Sabor, textura y usos en la cocina

El color de la piel también influye en la experiencia culinaria y en las preparaciones recomendadas. El pollo de piel amarilla, por su alimentación y, en ocasiones, por una crianza de crecimiento más lento, suele tener una textura más firme y un sabor percibido como más intenso.

Esta variedad es muy apreciada en países de Europa y América Latina para recetas al horno o a la parrilla, donde el aspecto dorado resulta atractivo y la piel crujiente suma valor al plato.

Por su parte, el pollo de piel blanca se distingue por una carne más tierna y un gusto más suave. Es ideal para preparaciones donde se busca una textura delicada, como guisos, platos cocidos, frituras o ensaladas. Su versatilidad lo convierte en una opción popular para quienes priorizan la suavidad en la carne y la facilidad de digestión.

Granja avícola con miles de pollos blancos en el suelo de tierra, con comederos rojos y estructuras de metal. Una bandera de Honduras ondea en lo alto bajo un cielo con nubes.
La principal diferencia nutricional del pollo de piel amarilla es la presencia de carotenoides con acción antioxidante, aunque el cambio es mínimo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La elección entre uno y otro depende, en gran medida, de las preferencias personales y del tipo de plato que se pretenda preparar. Quienes buscan una presentación dorada y un sabor más pronunciado suelen optar por el pollo de piel amarilla, mientras que aquellos que priorizan la ternura y la neutralidad en el gusto prefieren la piel blanca.

La elección entre pollo de piel amarilla o blanca no debe basarse únicamente en el color de la piel, sino en otros factores que garantizan la calidad y frescura del producto. Se recomienda que la carne presente un aspecto firme y uniforme, sin olores desagradables.

La piel debe estar íntegra y libre de manchas verdosas o grisáceas. El pollo debe mantenerse siempre refrigerado y respetar la fecha de vencimiento indicada.

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