La estrategia de Steve Jobs para contratar a Tim Cook cuando Apple estaba cerca de la quiebra

Para 1998, la empresa parecía destinada a acabarse y por eso tomaron grandes riesgos

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Steve Jobs convenció a Cook
Steve Jobs convenció a Cook de dejar Compaq y sumarse a Apple gracias a su visión innovadora y su enfoque en la excelencia del producto. (AP)

La llegada de Tim Cook a Apple fue un proceso complicado y definitivo con el paso de los años. En 1998, la compañía pasaba por una etapa crítica: sus productos más emblemáticos no lograban el éxito esperado y los augurios de quiebra circulaban en el ambiente tecnológico. El regreso de Steve Jobs generaba expectativas intensas, aunque el escenario era sombrío.

Ante ese panorama, Jobs recurrió a una estrategia poco convencional para convencer a uno de los ejecutivos más respetados de la industria: Tim Cook.

Cómo fue la llegada de Tim Cook a Apple

Por aquel entonces, Cook ya ocupaba la vicepresidencia en Compaq, una posición de alto prestigio y estabilidad. Cuando recibió la llamada de Steve Jobs, la situación de Apple no seducía a ningún directivo sensato. La compañía llevaba años en declive y muchos expertos predecían su desaparición inminente.

Las recomendaciones del entorno de Cook resultaron contundentes: era riesgoso dejar Compaq para embarcarse en una empresa al borde de la bancarrota.

El primer día de Cook
El primer día de Cook en Apple estuvo marcado por protestas de fanáticos tras la discontinuación del Newton, gestionadas personalmente por Jobs. (REUTERS/Jonathan Ernst)

Sin embargo, una conversación bastó para que el ejecutivo reconsiderara por completo sus planes de carrera. “Tuve una sensación. Sentí que no podía dejar pasar esa oportunidad”, contó Cook durante una entrevista con The Wall Street Journal. La visión y la convicción de Jobs lograron impresionar profundamente a quien tiempo después se convertiría en su sucesor.

La situación de Apple en ese instante resultaba tan precaria que el primer día de Cook en la sede californiana estuvo marcado por la protesta de aficionados enfadados por la discontinuación del Newton, un producto emblemático condenado al cierre por decisión directa de Jobs.

Ningún gesto resultó más gráfico que la forma en la que Jobs se presentó ante los manifestantes para calmarlos: ofreciendo café y donuts, un ejemplo de su capacidad para gestionar las crisis y enfrentar las reacciones adversas de los seguidores de la marca.

Qué hizo Jobs para convencer a Cook

En palabras de Cook, la conversación con Steve Jobs reveló un estilo de liderazgo diferente al de los ejecutivos tradicionales del Silicon Valley de finales de los años noventa. Jobs no dedicaba tiempo a hablar de previsiones, balances o calibraciones interminables. Su obsesión giraba en torno al producto y, sobre todo, a la perfección con la que sus equipos podían materializar una idea.

Cook destacó la importancia de
Cook destacó la importancia de rodearse de personas con habilidades diversas y de aceptar desafíos intelectuales dentro del equipo directivo. (EPA/JOHN G. MABANGLO)

“Era un CEO muy diferente al resto… solo se fijaba en el producto sin importar nada más”m, contó. Esta devoción por la innovación y la excelencia técnica, sumada a una fuerte convicción sobre los equipos pequeños, pesó de manera decisiva.

Jobs defendía el principio de que pequeños grupos de personas con alto talento podían lograr hitos sorprendentes. Cook, formado en ingeniería industrial y apasionado por la logística y la eficiencia operativa, reconoció inmediatamente el atractivo de esa propuesta.

El propio Cook relató que los equipos iniciales detrás del iPod y del primer iPhone fueron notablemente reducidos, pero con una capacidad de ejecución extraordinaria. Para él, la clave del éxito consistía en rodearse de personas con habilidades diversas y no temer a los desafíos intelectuales, incluso dentro del equipo directivo.

“Contratar a las mejores personas que te rodeen, que te desafíen, que tengan habilidades que tú no, y estar seguro de sí mismo con eso”, aseguró.

Las lecciones de Steve Jobs según Tim Cook

Años después, Cook recalca la influencia que Steve Jobs tuvo en su carrera y en sus propios valores de gestión. Describe a Jobs como un maestro en diversos aspectos, especialmente en la importancia de mantener el enfoque, simplificar procesos y productos (remarcando que simplificar es mucho más difícil que complicar), y confiar en el poder de los equipos ágiles.

Jobs enseñó a Cook la
Jobs enseñó a Cook la importancia de la flexibilidad mental y de cambiar de opinión ante nuevos argumentos sólidos. (REUTERS/Laure Andrillon)

Una de las enseñanzas más notorias que Cook adquirió de Jobs se relaciona con la flexibilidad mental: la capacidad de cambiar de postura frente a nueva información sin apegarse al pasado.

“Steve podía cambiar de opinión al instante si le presentabas nuevos argumentos. Muy poca gente puede hacer eso”, comentó el actual CEO de Apple. Agregó que, dentro del equipo, ese intercambio de ideas y debates era apreciado, pues Jobs disfrutaba que alguien lograra cambiar sus puntos de vista si la idea era sólida.

Cook también reconoció el papel de la logística y la gestión de la cadena de suministro, áreas que le apasionaban por su formación en ingeniería industrial. Percibía el ecosistema de manufactura de productos Apple como una “sinfonía” en la que piezas, personas y procesos convergen para dar lugar a dispositivos innovadores.

Por otra parte, el CEO de Apple subrayó la importancia de no permanecer anclado en las ideas propias ni en aquel supuesto plan de carrera elaborado durante su posgrado. “La vida tiene una forma de suceder y sacarte de cualquier plan bien elaborado”, contó.

Insistió en la necesidad de reconocer las oportunidades cuando se presentan y atreverse a elegir, incluso cuando el entorno recomienda lo contrario, pues fue esa decisión la que permitió que la historia de la tecnología diera un giro fundamental.