Es de Trelew, su ilusión era viajar y por su trabajo conoció 84 países: “El sueño americano es posible, pero no es gratis”

El chubutense Andrés Castelo vive hace 16 años en Estados Unidos. Cuenta su fórmula para ascender profesionalmente en el exterior y pasar gran parte de su vida viajando

El chubutense que soñaba con trabajar en una organización internacional y llegó a la Asamblea General de Naciones Unidas (@andres_the_traveler)
El chubutense que soñaba con trabajar en una organización internacional y llegó a la Asamblea General de Naciones Unidas (@andres_the_traveler)

Durante su adolescencia en Trelew, provincia de Chubut, Andrés Castelo jugaba a ser embajador argentino ante la Organización de las Naciones Unidas. Un interés que no era común entre sus compañeros de secundaria. Sin embargo, aún hoy recuerda como a los 15 años le escribía cartas a sus amigos afirmando que ese era su trabajo. Lo mismo sucedía con las embajadas: cada vez que iba a Buenos Aires junto a sus padres, les pedía pasar por ellas, quería retirar folletos, llevarse mapas. Buscaba conocer el mundo.

Generar relaciones internacionales, viajar y descubrir diferentes culturas formaron, desde que tiene memoria, parte de su lista de objetivos. Recientemente cumplió 16 años viviendo en Estados Unidos, ocupa una oficina que pertenece a la ONU y ya pasó por 84 países. “Cumplí mis sueños, pero siempre hay que ir por más”, asegura en conversación telefónica con Infobae desde un aeropuerto, como no podía ser de otra manera.

Su historia es en los inicios la de muchas personas que buscan oportunidades fuera de su tierra. Luego la suerte es dispar. Castelo siente que pudo triunfar profesionalmente en un terreno competitivo como Nueva York a partir de haber cimentado cada paso. Mientras afronta una nueva aventura turística, esta vez con destino a Ghana, se dispone a compartir su fórmula y recorrer su camino.

El hombre nacido hace 41 años en la Patagonia argentina siempre le decía a sus familiares que se mudaría a Buenos Aires y se dedicaría a explorar cada continente. Iniciada su adolescencia ya visualizaba su futuro. Sus padres, si bien lo apoyaron, no llegaban a tomar en serio tanta decisión.

Pero efectivamente, a los 18, y como le había anticipado a su madre, dejó su casa rumbo a Capital Federal. Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Kennedy. Más tarde llegó la hora de “probar suerte” en Estados Unidos. Houston, la ciudad más poblada de Texas, fue el sitio elegido.

El hombre nacido hace 41 años en la Patagonia argentina siempre le decía a sus familiares que se dedicaría a explorar el mundo
El hombre nacido hace 41 años en la Patagonia argentina siempre le decía a sus familiares que se dedicaría a explorar el mundo

“Sabía que mi campo de acción no estaba en Trelew, yo quería pertenecer a una organización internacional, o ser diplomático. En 2006 conseguí una pasantía en el Consulado Argentino, lo cual fue una gran experiencia. Eso desembocó en una relación laboral. Trabajé los primeros años en Houston, donde tenía conocidos, y después en Nueva York”, relata.

Tras el primer trabajo sentía que había llegado el momento de intentarlo en el lugar de sus sueños, el de sus primeras cartas, las Naciones Unidas. Revive: “Estuve más de un año aplicando a muchas posiciones, es un proceso muy competitivo. Me empezaron a llamar, rendí exámenes, generales, específicos, y terminé en la oficina de Lucha contra el Terrorismo de las Naciones Unidas”. Así, trece años atrás, llegaba a “su” lugar.

Su tarea como asistente de gestión de programas es buscar que los países generen legislación contra el terrorismo, lo cual le permitió viajar a destinos recónditos como Malasia, en el sudeste asiático, o Níger, en el oeste africano, intercambiando conocimientos legislativos en cada lugar.

“Fue muy fuerte asistir a la Asamblea General cuando se sesiona. Estuve en 2018 y 2019, en 2020 se suspendió por la pandemia. Fue impresionante, estar presente cuando habló el presidente de nuestro país (en ese entonces Mauricio Macri), el francés Emmanuel Macron o Máxima Zorreguieta (la argentina reina consorte de los Países Bajos); estaban prácticamente al lado mío, nunca lo voy a olvidar”.

Actualmente Castelo reside en Nueva York, una ciudad que ve "completamente recuperada" tras sufrir lo peor de la pandemia del coronavirus
Actualmente Castelo reside en Nueva York, una ciudad que ve "completamente recuperada" tras sufrir lo peor de la pandemia del coronavirus

En paralelo a su día a día en Bronx, uno de los distritos de Nueva York donde habita una comunidad latina y afroamericana muy importante -”para muchos todavía es el estereotipo de las películas, un área de pandillas, pero no es así”, aclara- sigue tachando cada vez más países de su agenda.

Ya lleva 84, comparte los recorridos en su cuenta de Instagram @andres_the_traveler y destaca algunos: “Lo que más me impresionó fue Egipto, desde chico soñaba con conocer las pirámides y cuando las tuve enfrente se me puso la piel de gallina por imaginar cómo se habían construído, son majestuosas”. La India fue otro de sus lugares favoritos: “Me impresionó mucho la cultura respecto a los muertos; como muchas personas viajan para arrojar al río las cenizas de sus familiares cuando fallecen, es una ceremonia muy emotiva, hay una espiritualidad muy fuerte”.

En su recorrido también habla de Myanmar, o Birmania, que desde el 1 de febrero sufre un golpe de Estado militar que derrocó al gobierno civil de Aung San Suu Kyi. Allí Castelo observó condiciones extremas de pobreza, y hoy reflexiona: “Hay muchos habitantes descalzos, pero no se observa delincuencia y uno podía caminar tranquilo. A veces la pobreza se asocia al delito, pero en este caso no piensan en hacer daño al otro; hasta por un tema religioso piensan que ese es su destino y teminan aceptándolo, es realmente muy triste”.

El oriundo de Trelew comparte los recorridos en su cuenta de Instagram. Foto en Gdansk, Polonia
El oriundo de Trelew comparte los recorridos en su cuenta de Instagram. Foto en Gdansk, Polonia

Una consulta reiterada que recibe es cómo lograr trascender profesionalmente en territorio norteamericano. ¿Hay una fórmula para aquellos que buscan opciones fuera del país? Responde: “La gente piensa que si viene a Estados Unidos hay trabajo solo en bares o restaurantes. Eso es poder trabajar dignamente pero no es la única alternativa. Acá hay oportunidades para todos pero tenés que ofrecer tus distintas cualidades”, remarca.

Según su experiencia, la clave para desarrollarse y conseguir el trabajo deseado es llegar con un título bajo el brazo y, ya en el nuevo destino, potenciar esos estudios a través de becas.

“Más allá de estar recibido en Argentina, cuando llegué seguí estudiando negocios internacionales; yo venía con mí diploma de relaciones internacionales. Y sumé inglés como segunda lengua”, detalla, y advierte sobre una costumbre recurrente: “Mucha gente cuando llega se junta con personas de su misma cultura o que habla su idioma. Pasan años y no saben hablar inglés fluido, eso limita”.

En ese sentido asegura que ”cuanto mejor preparado llegás a Estados Unidos, con mejor educación, nivel de ingles, podés lograr mejores cosas, la clave para el triunfo es capacitarse y estar preparado porque es un mercado muy competitivo, sobre todo en Nueva York”. “El sueño americano es posible, pero no es gratis, no es fácil, uno tiene que esfrozarse mucho para lograrlo”, remata.

En febrero, Castelo pasó por Aruba
En febrero, Castelo pasó por Aruba

El entrevistado también brinda sus consejos para “vivir viajando”: “En mi experiencia es importante tener un trabajo estable y con la posibilidad de hacerlo remoto, desde otro lugar. Pero también hay que saber viajar, es decir, saber qué día buscar los tickets, por ejemplo hacerlo entre martes y jueves, ya que por ejemplo el fin de semana las páginas tienen precios más altos, y hacerlo con anticipación o aprovechar oportunidades de último momento”.

Su receta suma ingredientes: “Viajo en temporada baja, utilizo mis redes para contactarme con los hoteles y de esa forma siempre acercan promociones. Además me muevo en hoteles de dos o tres estrellas y me siento cómodo. Se puede viajar con poco dinero. Otra recomendación es alquilar departamentos para cocinar y así ahorrar; viajar también con poco equipazje para usar con más facilidad el transporte público”.

Luego de la entrevista con Infobae, viajó a Larabanga, un poblado ghanés y compartió una de las imágenes
Luego de la entrevista con Infobae, viajó a Larabanga, un poblado ghanés y compartió una de las imágenes

Andrés fue uno de los primeros argentinos contagiados de COVID-19, en marzo 2020. Atravesó la enfermedad cuando poco se sabía de ella en Estados Unidos y recuerda que “no tenía idea que medicación tomar y me había quedado sin olfato, pero hasta ese momento no se identificaba como un síntoma del virus”.

La incertidumbre de ese momento contrasta con el escenario que vislubre por estas horas. Según Castelo, “desde junio Nueva York volvió a ser lo que era antes”. Habla de una, hasta hace unos meses, “ciudad fantasma, el epicentro de la pandemia”, que ahora vive “practicamente una normalidad” a partir de una “super masiva” campaña de vacunación.

El cambio de panorama le permitió continuar con sus viajes. Ya no va todos los días a la estación Grand Central de Manhattan para tomar el tren hasta su oficina y recalca que en las Naciones Unidas son muy cautos respecto a la evolución de la pandemia, por lo cual las tareas funcionan en un formato híbirido, rotando presencialidad y virtualidad.

Ante la consulta de qué nuevos objetivos vislumbra, explica que quiere seguir conociendo países porque la vida “se basa en tener proyectos y generar energías para seguir adelante”. En cuanto a su carrera, busca escalar posiciones y entrar a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). “Mi mayor hazaña sería esa, ayudar a personas que han padecido conflictos y fueron desplazadas de las zonas donde residían”, describe.

A lo largo de la conversación repite la palabra “sueños” más de diez veces. “Trabajo” unas seis y “esfuerzo” varias más. Por si hiciera falta no menciona “convicción” ni “actitud positiva”, valores implícitos que deja sobrevolando en el ambiente mientras se despide porque debe embarcar hacia su aventura africana. Tiene que seguir camino.

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