Quienes viven por la zona de Humboldt y Cabrera, en el barrio porteño de Palermo, o aquellos que transitan hace años por allí durante el día y la noche no podían evitar sorprenderse con los extraños movimientos de la casa ubicada en esa esquina.

Entradas y salidas de personas visiblemente afectadas por el alcohol o las drogas, música a todo volumen y una celosa vigilancia en la puerta eran postales habituales en la casa del "Vikingo". El domicilio está ubicado en pleno Palermo Hollywood, una zona que fue noticia por los numerosos autos vandalizados y robos en seguidilla. Uno de ellos fue el que sufrió el conductor Jorge Rial, precisamente a media cuadra de la vivienda allanada.

Vale aclarar que "la casa del Vikingo" no era suya, sino usurpada. Un imán de adictos y delincuencia, con sus evidentes consecuencias en la zona. La investigación que culminó con el allanamiento pudo probar, mediante las fotografías y filmaciones recolectadas, el comportamiento hostil de las personas que se veían atraídas por los "servicios" que ofrecía esa vivienda.

El operativo en Cabrera al 5500 se concretó en la mañana del domingo, luego de una investigación en la que también se constataron las particulares costumbres de la casa del "Vikingo" y gracias a las denuncias anónimas de los vecinos al 911 y al programa "Comisarías Cercanas".

Un olor nauseabundo dominó la vereda apenas los efectivos de la Policía de la Ciudad irrumpieron en el domicilio. Era un cóctel de humedad, restos de bebidas alcohólicas y suciedad concentrados en pocos metros cuadrados. Es que la vivienda permanecía con sus puertas y ventanas cerradas día y noche. Sólo abrían rápidamente para permitirle el paso a sus "visitas", y una ventana ubicada justo en la esquina apenas subía sus persianas para dudosas interacciones.

El “Vikingo”, detenido durante el allanamiento en Cabrera y Humboldt (Policía de la Ciudad)
El “Vikingo”, detenido durante el allanamiento en Cabrera y Humboldt (Policía de la Ciudad)

En su interior encontraron a doce personas, entre ellas el "Vikingo" y otro integrante de la banda apodado "la muerte". Los restantes eran algunos de los clientes, consumidores de todo tipo de bebidas espirituosas y drogas, entre ellas las secuestradas durante el operativo que presenció Infobae: cocaína, éxtasis, ketamina y marihuana. Todas ellas listas para su comercialización de manera sistemática. También se incautó una balanza de precisión, otra clara evidencia de que la casa del "vikingo" era un punto de venta clave de estupefacientes en Palermo Hollywood.

Además, los efectivos decomisaron otros elementos, como una gomera para tirar piedras utilizada por los "soldados" que vigilaban en la entrada o desde la terraza, tres cuchillos de gran tamaño y, como no podía faltar, un casco tipo vikingo.

La vivienda de las extrañas costumbres era un punto de referencia importante para algunos transeúntes. Durante el operativo, Infobae pudo observar cómo algunos individuos se acercaban claramente hacia el aguantadero del vikingo, casi como una rutina, y al verla rodeada por la policía disimulaban su asombro y continuaban su camino.

El allanamiento de la División Narcocriminalidad de la Policía de la Ciudad, autorizado por el Juzgado Nacional en lo Correccional y Federal N°11 a cargo del Dr. Claudio Bonadio, también incluyó operativos en dos viviendas más, en donde se capturó al "Vikingo" y al otro cabecilla de la banda, "La muerte". Con ellos se encontraron más envoltorios de cocaína y cuatro chalecos antibalas. Los dos detenidos, de 53 y 45 años,  quedaron a disposición de la Justicia.

“La muerte”, cabecilla de la banda junto al “Vikingo”, también detenido
“La muerte”, cabecilla de la banda junto al “Vikingo”, también detenido

En cuanto al domicilio usurpado, se prometió una consigna policial a cargo de la Comisaría 31 para evitar que la casa sea tomada nuevamente y el negocio continúe, como ya ocurrió en otras oportunidades, y se aguardará la eventual aparición del propietario de la casa. Caso contrario, el terreno quedará a disposición del gobierno porteño.

Tras años en los que el aguantadero del "Vikingo" era una evidente atracción de delincuencia, los vecinos y quienes trabajan o disfrutan de esta zona de Palermo esperan que el reciente allanamiento marque su final. Esta vez, en serio.

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