Agregar Infobae enGoogle

5 alimentos que cambian sus propiedades nutricionales con la cocción

El efecto del calor varía según cada caso: puede mejorar la absorción y digestibilidad de ciertos nutrientes o, por el contrario, reducir algunos compuestos beneficiosos

Una tabla de madera con seis secciones individuales que contienen tomates, huevos, nueces, almendras, avellanas, anacardos, brócoli y zanahorias.
La cocción de los alimentos puede cambiar la digestión, la absorción y la disponibilidad de sus nutrientes, según Yolanda Vázquez Mazariego (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

En la cocina diaria, persiste una idea muy extendida sobre los alimentos: cuanto menos intervención reciben, mejor conservan sus propiedades. Sin embargo, de acuerdo con Yolanda Vázquez Mazariego, doctora en Ciencias Biológicas, naturópata y profesora, la cocción puede modificar la manera en que el organismo aprovecha algunos de sus compuestos, según explicó en Sport Life.

Esa lógica, al menos en algunos casos, admite un matiz. La profesional explica que el efecto del calor no es idéntico en todos los productos y que, según el alimento y el nutriente involucrado, la preparación puede alterar su digestión, su absorción o su disponibilidad.

PUBLICIDAD

Primer plano de una sartén con brócoli verde y trozos de ajo cocinándose sobre una llama azul en una estufa de gas, con vapor visible.
El calor no actúa igual sobre todos los alimentos y no existe una sola regla sobre cómo conservar sus propiedades nutricionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los ejemplos que menciona aparecen el tomate, el huevo, la zanahoria, el brócoli y los frutos secos, cinco casos en los que la cocción o el procesamiento cambian algunas de sus propiedades.

Cada uno ofrece un resultado distinto. En algunos alimentos, el calor favorece la absorción de ciertos compuestos. En otros, una cocción intensa puede reducir parte de sus componentes de interés. La observación general de la especialista apunta a que no existe una sola regla para todos los casos.

PUBLICIDAD

Tomate

Un primer plano de varios tomates rojos, maduros y con tallos verdes, cubiertos de gotas de agua, apilados dentro de un cuenco de madera rústico.
El tomate cocido mejora la absorción del licopeno, un antioxidante que ya está presente en su composición natural (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el caso del tomate, la especialista señala que la cocción favorece la digestión y la absorción del licopeno, un compuesto presente de forma natural en este alimento. Explica que no todos los cambios que produce el calor implican una pérdida del valor nutricional.

En este caso, sostiene que ocurre lo contrario con el licopeno, al que presenta como un antioxidante cuyo aprovechamiento mejora después de la cocción.

También indica que el tomate cocinado no incorpora nuevos nutrientes, sino que el calor modifica la disponibilidad de una sustancia que ya forma parte de su composición.

Huevo

Un huevo quebrado con la yema y la clara visibles, junto a la mitad de su cáscara vacía, sobre una superficie de mármol veteado.
El huevo cocido permite absorber cerca del 90% de su proteína, frente a alrededor del 50% en el huevo crudo, que además implica riesgo de salmonelosis (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sobre el huevo, la especialista indica que al cocinarlo se pierde parte de algunas vitaminas y proteínas, aunque el consumo en crudo supone riesgo de salmonelosis.

A la vez, explica que el organismo aprovecha mejor la proteína del huevo cocido. Según detalla, el cuerpo absorbe cerca del 90% de la proteína de los huevos cocidos, frente a alrededor del 50% en los crudos.

También menciona que en crudo el huevo aporta colina, además de luteína y zeaxantina, antioxidantes concentrados sobre todo en la yema.

Zanahoria

Verduras cocidas, preparación ligera, alimentación balanceada, comida casera, zanahorias al vapor, salud digestiva, plato vegetal, textura blanda, sabor natural, receta fácil, vegetal cocido, cocción suave, nutrientes vegetales, comida tibia, acompañamiento - (Imagen Ilustrativa Infobae
La zanahoria cocinada y triturada facilita la absorción del betacaroteno y puede multiplicar hasta cinco veces su aprovechamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el caso de la zanahoria, la profesional señala que conviene consumirla cocinada y triturada. Explica que el betacaroteno, un pigmento antioxidante presente en este alimento, se fragmenta con la cocción. Ese cambio hace que el sistema digestivo pueda absorberlo con más facilidad.

La especialista sostiene que esa absorción puede llegar a ser cinco veces mayor cuando la zanahoria se consume de esa forma.

Brócoli

Brócoli verde cocinándose en agua hirviendo dentro de una olla de acero inoxidable, con burbujas y vapor ascendiendo.
El brócoli pierde enzimas antioxidantes con la cocción, por lo que conviene consumirlo crudo o con una cocción ligera al vapor (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sobre el brócoli, la profesional indica que sus hojas contienen enzimas antioxidantes que se destruyen con la cocción. Por eso, recomienda consumirlo crudo o con una cocción ligera al vapor, para evitar una pérdida mayor de esas propiedades.

En este caso, la observación apunta a que una preparación mínima puede ayudar a conservar mejor algunos de sus componentes.

Frutos secos

Manos adultas sostienen un puñado de frutos secos variados, incluyendo pistachos, almendras, nuez pecana, nuez de castilla, anacardos y cacahuates.
Los frutos secos tostados y con cáscara conservan mejor sus nutrientes que los fritos, aunque la ingesta en crudo sigue siendo la opción más favorable (Imagen Ilustrativa Infobae)

En cuanto a los frutos secos, la especialista advierte que freírlos hace que desaparezca parte de su contenido beneficioso en vitamina E, vitamina B6 y ácidos grasos monoinsaturados omega 3, además de aumentar su índice calórico. Frente a eso, señala que la mejor opción es consumirlos tostados y con cáscara, ya que considera que ese método de procesamiento respeta más sus nutrientes, por detrás de su ingesta en crudo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD