El rol de la menta en el alivio digestivo: qué dice la ciencia sobre su uso en el síndrome del intestino irritable

Ensayos clínicos y guías internacionales respaldan la infusión herbal como opción natural para quienes padecen molestias abdominales, gracias a sus efectos relajantes y a su perfil seguro para el consumo diario

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Una taza de té de menta con lima y hojas, un platillo, una tetera, un cuenco con azúcar moreno y una cuchara sobre una mesa de madera.
La infusión de menta aporta menos mentol que las cápsulas, pero conserva efectos relajantes sobre el tracto digestivo, no contiene cafeína y puede contribuir a la hidratación - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El té de menta —infusión elaborada a partir de las hojas de Mentha piperita— se posiciona como la bebida herbal más recomendada por dietistas para aliviar los síntomas del síndrome del intestino irritable (SII), una condición que afecta entre el 5% y el 15% de la población mundial y cuyas manifestaciones más frecuentes son la hinchazón abdominal, el dolor y las alteraciones en el ritmo intestinal.

El mecanismo detrás de esa propiedad es el mentol, el compuesto bioactivo principal de la menta. Según una revisión publicada en 2025 en Gastroenterology and Hepatology, el mentol actúa como antagonista de los canales de calcio en las células del músculo liso gastrointestinal: al bloquear el ingreso de calcio, relaja el músculo y reduce los espasmos intestinales responsables del dolor y del gas atrapado.

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“El té de menta relaja los músculos contraídos de la pared intestinal, que son con frecuencia la causa del dolor abdominal”, explica la dietista Emer Delaney, graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Ulster. Ese efecto antiespasmódico facilita además el tránsito del gas a través del tracto digestivo, lo que alivia la distensión.

Ilustración anatómica del cerebro y el sistema digestivo humano conectados por nervios, con el intestino grueso y delgado resaltados en rojo y naranja
Las guías clínicas occidentales recomiendan el aceite de menta como agente antiespasmódico y lo ubican como tratamiento de primera línea para el síndrome del intestino irritable - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evidencia científica que respalda el uso de la menta en el SII proviene principalmente de estudios con aceite de menta en cápsulas con recubrimiento entérico, una presentación más concentrada que la infusión. Un metaanálisis publicado en el Journal of Clinical Gastroenterology analizó nueve ensayos controlados aleatorizados con 726 pacientes y concluyó que el aceite de menta fue superior al placebo tanto para la mejoría global de síntomas como para el dolor abdominal. El número necesario a tratar fue de 2,5, lo que indica que por cada dos o tres pacientes tratados, uno obtuvo un beneficio clínico real que no habría logrado con placebo.

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Un metaanálisis más reciente, que evaluó diez ensayos controlados aleatorizados —ocho de ellos con la formulación de liberación en intestino delgado—, reportó un riesgo relativo de 0,65 (IC 95%: 0,47–0,88) para la persistencia de síntomas globales o dolor abdominal con aceite de menta frente a placebo, con un número necesario a tratar de 4, según datos publicados en PMC (PubMed Central) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos en 2025. Las guías clínicas occidentales recomiendan actualmente su uso como agente antiespasmódico en el manejo del SII.

Una taza de té de menta humeante con hojas frescas, una tetera de vidrio, un dipper de madera y un paño de tela sobre una mesa de madera.
El mentol de la menta relaja el músculo liso gastrointestinal, reduce los espasmos intestinales y facilita el tránsito del gas en personas con síndrome del intestino irritable - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además del efecto antiespasmódico, el mentol actúa sobre otros mecanismos vinculados al SII: modula los canales de potencial receptor transitorio (TRP) implicados en la nocicepción visceral, activa receptores opioides kappa y ejerce propiedades antiinflamatorias y analgésicas, de acuerdo con la misma revisión del NIH.

Una revisión de 2026 publicada también en PMC señala que el aceite de menta es el único tratamiento de origen vegetal reconocido de forma consistente en las guías internacionales para adultos y niños con SII. La Sociedad Británica de Gastroenterología (BSG) lo recomienda como tratamiento de primera línea para los síntomas globales del SII y el dolor abdominal. Las directrices de 2024 de la Asociación Mexicana de Gastroenterología lo incluyen igualmente como opción de primera línea, y la Sociedad Coreana de Neurogastroenterología y Motilidad lo incorporó en 2025 como terapia antiespasmódica de primer paso.

La infusión de menta, aunque contiene concentraciones menores de mentol que las cápsulas de aceite, conserva propiedades relajantes sobre el tracto digestivo y ofrece la ventaja adicional del calor del líquido, que por sí solo puede contribuir al alivio de la tensión gastrointestinal. La dietista Amanda Sauceda, máster en ciencias y dietista nutricionista registrada en California , señala que “el mentol actúa relajando los músculos del intestino y puede tener propiedades analgésicas, lo que lo hace útil para personas con SII”. Al ser naturalmente libre de cafeína, puede consumirse a cualquier hora del día, incluida la noche, y contribuye a la hidratación diaria, un factor que también incide en la salud gastrointestinal.

Infografía vertical sobre el té de menta y el síndrome del intestino irritable. Incluye textos, íconos de té, menta, cuerpo humano, cápsulas y órganos digestivos.
Una infografía detalla la relación entre el té de menta y el síndrome del intestino irritable, presentando hallazgos científicos, su preparación y contraindicaciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La infusión se prepara con un puñado de hojas frescas de menta en agua caliente durante cinco a diez minutos, o bien con bolsitas o té de hoja suelta según las indicaciones del fabricante. Muchas personas optan por tomarla después de las comidas, que es cuando el hinchazón y el malestar digestivo suelen ser más intensos.

La infusión de menta no es adecuada para todos los perfiles. El mentol puede relajar el esfínter esofágico inferior y desencadenar o agravar el reflujo ácido. “Si eres propenso a la acidez, la menta puede no ser la mejor opción para ti”, advierte Sauceda. Entre los efectos adversos poco frecuentes reportados en los ensayos clínicos también figuran el eructo y el dolor abdominal. En esos casos, conviene consultar con un médico o dietista para explorar alternativas.

Una taza de vidrio con té humeante, hojas de menta y una rodaja de limón. Hay un cuenco con menta, una tetera, una cuchara de madera y una mesa de madera.
El té de menta aparece entre las opciones más recomendadas para aliviar los síntomas del síndrome del intestino irritable, como la hinchazón abdominal, el dolor y las alteraciones del ritmo intestinal - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El manejo del síndrome del intestino irritable requiere, en la mayoría de los casos, un abordaje amplio. La investigación actual reconoce al SII como un trastorno de la interacción intestino-cerebro: un metaanálisis publicado en 2025 en PubMed encontró que la ansiedad (OR: 2,93), la depresión (OR: 2,24) y el estrés (OR: 2,47) aparecen con una frecuencia significativamente mayor en pacientes con SII que en la población general. Prácticas como la meditación, el yoga o el ejercicio físico moderado pueden contribuir a reducir esa carga psicológica y, con ella, la intensidad de los síntomas digestivos.

La dieta baja en FODMAP —sigla en inglés de oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables— es otra estrategia con respaldo científico sólido. Una revisión de metaanálisis publicada en 2026 en PMC confirma que este patrón alimentario reduce de forma estadísticamente significativa el hinchazón, el dolor abdominal y la flatulencia en pacientes con SII, con una tasa de respuesta de entre el 50% y el 80% de los casos. Mantener horarios regulares de comida y comer despacio también se asocia con menor malestar digestivo, según las guías publicadas en 2025 por Tandfonline sobre el diagnóstico y tratamiento basado en evidencia del SII.

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