El estudio vincula una caminata más rápida en la vejez con un menor riesgo de deterioro cognitivo

La investigación publicada en Neurology observó que un ritmo de marcha superior al esperado en mayores de 80 años se asoció con menos diagnósticos de demencia o Alzheimer, sin probar causalidad

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Un hombre y una mujer de edad avanzada trotan por un sendero en un parque con árboles, hojas de otoño y césped verde.
Caminar a paso rápido en la vejez se asocia con menores probabilidades de deterioro cognitivo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Caminar a paso rápido en la vejez se asocia con menores probabilidades de deterioro cognitivo, demencia y enfermedad de Alzheimer, según un estudio publicado en Neurology y recogido por Womens Health Magazine.

Varios estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) respaldan la relación positiva entre la actividad física regular y la reducción del riesgo de deterioro cognitivo en adultos mayores.

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Infografía de Infobae con texto, números e iconos sobre la relación entre caminar rápido y la salud cerebral en adultos mayores.
La evidencia disponible describe una asociación y no confirma una relación de causa y efecto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según sus directrices, las personas mayores que mantienen una rutina de ejercicio moderado o vigoroso presentan menores tasas de enfermedades neurodegenerativas, aunque se reconoce que no existe hasta ahora una velocidad específica de caminata recomendada para la prevención del Alzheimer.

Según la revista citada, los adultos de 80 años o más con un paso más veloz de lo esperado para su edad y sexo presentaron menos deterioro cognitivo y menos diagnósticos de demencia o Alzheimer.

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Los investigadores definieron a ese grupo como personas con una velocidad de marcha 1,5 o más desviaciones estándar por encima de la esperada para su edad y sexo. Sin embargo, no identificaron un valor único que marcara ese umbral.

Una mujer mayor caucásica con cabello blanco corto camina de frente por un sendero de tierra, vestida con camiseta rosa y leggings grises, en un entorno natural.
La Organización Mundial de la Salud vincula la actividad física regular con menor riesgo de deterioro cognitivo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Joe Verghese, codirector del estudio y profesor distinguido de SUNY y director de Neurología en la Renaissance School of Medicine de Stony Brook University, dijo que la velocidad al caminar es “un marcador simple pero poderoso de la salud del cerebro y del cuerpo”.

Qué halló el estudio en las tres cohortes

El análisis reunió datos de tres grupos: The Health and Retirement Study network, con casi 4.000 adultos; The LonGenity Study, con 197 adultos mayores; y The Rush Memory and Aging Project, con 692 adultos mayores.

Una mujer adulta mira hacia adelante frente a una interfaz holográfica que muestra una doble hélice de ADN translúcida y un cerebro con conexiones luminosas en un entorno médico.
En el seguimiento, la marcha más rápida aparece ligada a menor riesgo de deterioro cognitivo y menos diagnósticos con el tiempo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En The Health and Retirement Study network, los participantes fueron seguidos durante hasta 5,4 años. Allí, las personas con paso más rápido tuvieron cerca de la mitad del riesgo de deterioro cognitivo frente a quienes caminaban más lento y además recibieron menos diagnósticos de Alzheimer o demencia con el tiempo.

En The LonGenity Study, ese grupo mostró mejor rendimiento en pruebas de memoria y pensamiento. También presentó un deterioro más lento en áreas cognitivas como la velocidad de procesamiento y la función ejecutiva.

En The Rush Memory and Aging Project, los participantes vivieron más en promedio y llegaron a su última consulta médica con mejor desempeño cognitivo que sus pares de marcha más lenta. También registraron una menor tasa de demencia, según detalló Womens Health Magazine.

Mujer adulta mayor de cabello canoso corto sonriendo con boca abierta. Viste blusa beige de manga larga y collar de madera. Fondo borroso de árboles y sendero.
El análisis post mortem sugiere resiliencia cerebral aun con marcadores de Alzheimer presentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La posible resiliencia cerebral detrás del hallazgo

El dato más llamativo apareció en el análisis posterior a la muerte dentro del Rush Memory and Aging Project. Al estudiar sus cerebros, los investigadores vieron que las personas con paso más rápido no necesariamente tenían menos marcadores de Alzheimer que las que caminaban más despacio.

Ese resultado sugiere que algunas personas logran conservar su funcionamiento cerebral habitual pese a cambios patológicos vinculados con la demencia. “Esto sugiere que pueden tener mecanismos de resiliencia que ayudan a preservar la función cerebral pese a la patología relacionada con la demencia”, dijo Verghese.

Un nuevo biomarcador cerebral podría transformar la detección temprana del Alzheimer
La recomendación práctica prioriza la actividad segura y sostenida, con alternativas aeróbicas como nadar o montar en bicicleta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El especialista añadió que comprender esos factores de resiliencia podría orientar nuevas estrategias para promover un envejecimiento cerebral saludable.

Qué dicen los expertos y qué precauciones tomar

El estudio no demostró que caminar más rápido reduzca el riesgo de deterioro cognitivo. Lo que mostró fue una asociación entre una marcha más veloz y una menor probabilidad de diagnóstico.

Una pareja de personas mayores camina de espaldas en una calle empedrada del casco histórico de Lugo con edificios antiguos, soportales y terrazas.
Expertos describen la velocidad al caminar como un indicador del rendimiento del cerebro y del cuerpo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Randy D’Amico, neurocirujano del Lenox Hill Hospital, explicó al medio que la velocidad al caminar no mide solo la fuerza de las piernas. “Es un marcador del rendimiento de todo el cerebro y de todo el cuerpo”, afirmó.

D’Amico sostuvo que, para caminar rápido y con seguridad a los 80 años, el cerebro debe integrar planificación motora, equilibrio, atención, retroalimentación sensorial, reserva cardiovascular y función muscular. Añadió que quienes logran moverse a ese ritmo podrían tener sistemas nervioso y vascular que envejecen con más resiliencia.

Nikhil Satchidanand, profesor adjunto de fisiología del ejercicio en la University at Buffalo, Jacobs School of Medicine and Biomedical Sciences, señaló que el ejercicio aeróbico regular puede mejorar la salud cardiovascular y la función cerebrovascular. También puede reducir factores de riesgo vascular y ayudar a regular la inflamación en el cuerpo.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
En The LonGenity Study, el grupo de paso veloz muestra mejor desempeño en memoria y pensamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Satchidanand añadió que ese tipo de actividad podría influir en la inflamación cerebral, aumentar factores de crecimiento que vuelven al cerebro más adaptable y mejorar la salud metabólica.

La Clínica Mayo enfatiza que la actividad física constante, incluida la caminata rápida, contribuye a la salud cerebral al promover la neurogénesis y reducir procesos inflamatorios que pueden dañar las células nerviosas.

Además, investigaciones publicadas en The Lancet Neurology subrayan que el ejercicio regular ayuda a mantener la conectividad cerebral y puede retrasar la aparición de síntomas clínicos de demencia en personas predispuestas.

Mujer mayor de cabello blanco, vestida con camisa estampada y pantalones oscuros, camina por sendero pavimentado flanqueado por césped y árboles.
La velocidad de marcha puede reflejar planificación motora, equilibrio, atención y reserva cardiovascular en adultos mayores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Clifford Segil, neurólogo del Providence Saint John’s Health Center de Santa Mónica, planteó otra posible explicación. Dijo que moverse a mayor velocidad podría aumentar el flujo sanguíneo cerebral o exponer a la persona a más información visual que estimule el cerebro durante más tiempo.

Verghese indicó que los resultados refuerzan la utilidad del movimiento constante para el cerebro. También señaló que, si es seguro, aumentar de forma gradual el ritmo de la caminata puede aportar beneficios adicionales.

El estudio no fija una velocidad concreta como meta. La prioridad es mantenerse físicamente activo y conservar la movilidad, con una actividad segura, agradable y que pueda practicarse de forma regular. Si la caminata no es una opción, ejercicios aeróbicos como nadar o montar en bicicleta también pueden favorecer la salud cerebral.

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