
Los bosques con mayor variedad de árboles regulan mejor el agua, almacenan más carbono y protegen el suelo con más eficacia que aquellos en los que las especies escasean.
Así lo demostró un equipo de científicos de 15 países al analizar 846 cuencas hidrográficas, que son las zonas del terreno que drenan el agua hacia un mismo río o lago, repartidas por distintos continentes. Publicaron sus resultados en la revista Nature Communications.

La investigación lleva la firma de Jiehao Zhang, Peter Reich y más de veinte científicos de instituciones de China, Estados Unidos, Canadá, Países Bajos, República Checa, Alemania, Francia, Portugal, Italia, Rusia, Suiza, España, Australia, Polonia y la Argentina.
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El equipo incluyó al científico Pablo Peri, quien es investigador del Conicet en la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y coordinador nacional del programa forestal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en Río Gallegos, Santa Cruz, en Argentina.
Más árboles distintos, bosques que hacen más

El grupo internacional quiso saber si la diversidad de árboles mejoraba la capacidad de una cuenca para cumplir varias funciones ecológicas al mismo tiempo: los científicos lo engloban como multifuncionalidad.
“Multifuncionalidad es la capacidad de un bosque para cumplir varias funciones ecológicas al mismo tiempo: guardar carbono, regular el agua, proteger el suelo y sostener la vida silvestre, todo a la vez y sin que una tarea le quite lugar a la otra”, explicó el doctor Peri a Infobae.
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También se preguntaron si ese efecto cambia según el tamaño de la cuenca o el clima de la región.
Para responderlo, cruzaron datos de más de 777.000 parcelas forestales permanentes en 44 países, que fueron obtenidos de la Iniciativa Mundial de Biodiversidad Forestal (GFBI, por sus siglas en inglés).

A eso sumaron registros hidrológicos del Archivo Mundial de Índices y Metadatos de Caudales (GSIM) y datos satelitales de temperatura, precipitación, tipo de suelo y topografía.
Con esa base, evaluaron 11 funciones ecológicas distintas en cada cuenca: captura de carbono, almacenamiento de biomasa, suministro de agua, regulación de caudales y retención del suelo, entre otras.
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Aplicaron modelos estadísticos para separar el peso de la diversidad de árboles del efecto del clima y de la estructura del bosque, y así obtener un resultado limpio.
El bosque gana con árboles distintos

Los resultados mostraron que cuantas más especies de árboles tiene una cuenca, cada bosque funciona mejor: almacena más carbono, regula mejor el agua y protege más el suelo. Ese vínculo se sostuvo en todos los métodos de cálculo que los investigadores usaron, lo que le da solidez al hallazgo.
Ese efecto, sin embargo, no es igual en todos lados: resultó más fuerte en cuencas grandes y en climas húmedos. En zonas áridas o secas, tener muchas especies de árboles dejó de ser una ventaja y mostró incluso una relación negativa con el rendimiento del bosque.
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Los investigadores explicaron que, cuando el agua escasea, los árboles compiten entre sí en lugar de complementarse, y eso anula los beneficios de la diversidad.
Otro hallazgo del estudio tiene que ver con el dosel, que es el techo de hojas y ramas que forman los árboles sobre el bosque.
El estudio encontró que los bosques con más especies tienden a tener un dosel más denso y complejo, y que ese dosel más tupido es el que mejora el almacenamiento de carbono y otras funciones que la diversidad de especies por sí sola no alcanza a sostener.
La investigación concluyó que las estrategias de conservación deberían dejar de enfocarse solo en parcelas aisladas y pasar a proteger la biodiversidad a escala de cuenca.
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“Los resultados sugieren que mantener o aumentar la diversidad de árboles mejora los servicios ecológicos de las cuencas, especialmente la regulación del agua, y que las estrategias de conservación deberían operar a escala de cuenca y adaptarse a las condiciones climáticas locales”, afirmó Peri en el diálogo con Infobae.
“Esto significa que en países como la Argentina con buenos manejos es posible tener producción forestal en algunos sectores y a la vez se puede proteger la biodiversidad”, concluyó.
Los investigadores también advirtieron que los datos del estudio provienen principalmente del este de Estados Unidos, Europa y Japón, y que hacen falta más investigaciones en regiones como América del Sur o África para confirmar si los resultados se repiten en esos territorios.
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