
La exposición a compuestos perfluoroalquilados y polifluoroalquilados (PFAS), conocidos como “compuestos eternos”, puede multiplicar casi por tres el riesgo de que los adolescentes desarrollen enfermedad hepática grasa de origen metabólico.
Un estudio reciente realizado por la University of Hawái advierte sobre la presencia persistente de estos compuestos sintéticos en productos cotidianos y en el medioambiente.
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El equipo investigador detalla que los jóvenes con niveles elevados de PFAS en sangre presentan una probabilidad mucho mayor de padecer esta enfermedad que quienes registran concentraciones más bajas.

La enfermedad hepática grasa de origen metabólico afecta a cerca del 10% de la población infantil y hasta al 40% de quienes tienen obesidad. Sin embargo, la exposición a PFAS representa un peligro añadido para la salud de los jóvenes.
Estas sustancias químicas sintéticas se utilizan en envases alimentarios, utensilios de cocina antiadherentes, tejidos resistentes a las manchas y al agua, y en ciertos productos de limpieza. Debido a su estructura molecular, los PFAS permanecen de forma prolongada tanto en el ambiente como en el cuerpo humano, lo que favorece su acumulación con el tiempo.
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En Estados Unidos, más del 99% de la población presenta niveles mensurables de estos compuestos en la sangre. Además, al menos uno de ellos se detecta en la mitad de los suministros de agua potable del país, lo que agrava la exposición generalizada.

Adolescencia: una etapa de especial vulnerabilidad
El profesor Shiwen Li, de la University of Hawái, advierte que la adolescencia es una etapa de especial vulnerabilidad ante los efectos de los “compuestos eternos”.
“La adolescencia es un periodo crítico de desarrollo y crecimiento”, afirmó Li, quien también explicó que la exposición a PFAS se vincula no solo con enfermedad hepática, sino con ciertos cánceres y otros problemas graves de salud.
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El estudio, publicado recientemente y desarrollado junto a otras instituciones estadounidenses, analizó a 284 adolescentes y jóvenes del sur de California con riesgo metabólico por antecedentes familiares de obesidad o diabetes tipo 2.
Se tomaron muestras de sangre para cuantificar la presencia de PFAS y se utilizó resonancia magnética para medir la acumulación de grasa en el hígado. La University of Hawái identificó que concentraciones duplicadas de ácido perfluorooctanoico y ácido perfluoroheptanoico —dos PFAS habituales— se asocian con un riesgo casi tres veces mayor de desarrollar enfermedad hepática grasa de origen metabólico.
Los investigadores también detectaron que quienes poseen una variante genética especial relacionada con el metabolismo hepático enfrentan un peligro aún mayor al exponerse a PFAS. En los jóvenes adultos, el tabaquismo intensificó el efecto negativo de estos compuestos sobre el hígado.
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Consecuencias a largo plazo y recomendaciones
Lida Chatzi, directora del centro de prevención y evaluación de PFAS de la University of Southern California, subrayó la peligrosidad silenciosa de esta enfermedad: “Cuando la grasa en el hígado comienza a acumularse durante la adolescencia, puede preparar el terreno para una vida con problemas metabólicos y hepáticos”.
El daño hepático de origen metabólico en jóvenes incrementa el riesgo futuro de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cáncer de hígado.
Frente a estos hallazgos, el equipo de la University of Hawái recomienda adoptar medidas preventivas para reducir la exposición a los PFAS.

Entre las acciones sugeridas se encuentran consultar los informes locales sobre la calidad del agua, utilizar filtros cuando se detecte presencia de estos compuestos, evitar productos que los contengan y apoyar políticas públicas que limiten su uso en la industria y en la vida diaria.
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Reducir la exposición a los compuestos eternos desde edades tempranas puede ser clave para proteger la salud del hígado de las nuevas generaciones.
La persistencia y acumulación de los PFAS en el organismo y en el entorno exige una respuesta firme y coordinada, especialmente para evitar consecuencias graves y silenciosas en la juventud.
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