
Las ojeras y las bolsas bajo los ojos suelen despertar inquietud y motivar la búsqueda de soluciones inmediatas. Sin embargo, según Popular Science, en la mayoría de los casos, forman parte de la diversidad natural del rostro humano y no necesariamente reflejan problemas de salud facial o falta de descanso.
Aunque muchas personas relacionan estos rasgos con el cansancio o el envejecimiento, la evidencia científica revela un origen más complejo, condicionado principalmente por factores hereditarios y estructurales.
PUBLICIDAD
Diferencias clave: ojeras versus bolsas bajo los ojos
Diferenciar ojeras de bolsas bajo los ojos es fundamental para comprender este fenómeno. Las bolsas, visibles como hinchazón en la zona inferior de los ojos, suelen surgir a raíz de causas ambientales, como el sueño insuficiente o el consumo elevado de sal.
Por su parte, las ojeras, que se manifiestan como áreas oscuras bajo los ojos, están más relacionadas a la genética y a la estructura facial. Así lo señala Tanuj Nakra, cirujano oculofacial de la Dell Medical School de la Universidad de Texas en Austin, en declaraciones recogidas por Popular Science.
PUBLICIDAD
Nakra explica que la piel bajo los ojos, que mide apenas unos centímetros, influye en la percepción social, ya que puede transmitir estados como cansancio, enfermedad o desinterés. Sin embargo, aclara: “Muchas personas jóvenes, sanas y bien descansadas también pueden tener ojeras”, afirmó el especialista en Popular Science.

Para comprender este hecho, resulta esencial analizar las distintas capas de hueso y músculo facial. El ligamento orbicular (ORL), ubicado en el borde inferior de la órbita ocular, sostiene la piel bajo los ojos. Algunas personas nacen con un ORL más tenso, lo que aumenta su visibilidad y hace que las ojeras se noten con mayor intensidad.
PUBLICIDAD
La presencia de piel fina y pálida en esta región puede permitir que el músculo orbicular, encargado del parpadeo, se aprecie a través de la piel, aportando una tonalidad más oscura.
Tanto el ligamento orbicular tenso como la piel fina y la visibilidad del músculo suelen heredarse, por lo que muchas personas presentan ojeras de manera natural, sin relación con su estado de salud ni descanso. Popular Science resalta que estas ojeras hereditarias suelen confundirse injustamente con signos de fatiga o mala salud.
PUBLICIDAD

Factores ambientales y estilo de vida
Los factores ambientales y el estilo de vida también inciden en la aparición de bolsas y ojeras. La privación de sueño o una dieta alta en sal favorecen la retención de líquidos y el edema facial, lo que intensifica la hinchazón debajo de los ojos y resalta las ojeras existentes.
Nakra detalla en Popular Science que las arterias faciales pueden filtrar líquido hacia los tejidos, ocasionando esta inflamación. Además, la malnutrición severa puede reducir la capa de grasa entre la piel y los ligamentos, haciendo más visibles las estructuras subyacentes y las ojeras.
PUBLICIDAD
El envejecimiento natural es otro factor relevante, ya que con el paso del tiempo la piel se vuelve más fina y la grasa facial disminuye, lo que puede acentuar tanto las bolsas como las ojeras.
La hiperpigmentación también desempeña un papel: esta condición provoca el oscurecimiento localizado de la piel bajo los ojos debido a la acumulación de melanina. Nakra explica en Popular Science que la inflamación, la exposición solar o la irritación pueden originar hiperpigmentación, especialmente en personas con piel más oscura, quienes tienen un mayor riesgo de desarrollar ojeras asociadas a la melanina.
PUBLICIDAD

Salud, tratamientos y aceptación de la diversidad facial
En casos poco frecuentes, las ojeras pueden asociarse a problemas de salud. Por ejemplo, la insuficiencia venosa crónica puede dificultar el retorno sanguíneo y favorecer la acumulación de hemosiderina, un compuesto rico en hierro, bajo la piel de los ojos. Esta decoloración también puede observarse en otras partes del cuerpo ante enfermedades crónicas o traumatismos.
Nakra subraya en Popular Science que, si las ojeras o las bolsas responden a una enfermedad subyacente, podrían ser indicadores útiles para el diagnóstico y tratamiento médico.
PUBLICIDAD
Entre las opciones terapéuticas, los cambios en el estilo de vida pueden reducir la hinchazón, y existen cremas para los ojos con ingredientes como la cafeína, que ayudan a disminuir el flujo sanguíneo y calmar la inflamación.

Para las ojeras de origen estructural, las alternativas son más limitadas: el uso de correctores puede disimular la piel fina y algunas cremas costosas contienen compuestos capaces de modificar la refracción de la luz sobre la piel, atenuando la apariencia de las ojeras.
PUBLICIDAD
Popular Science destaca que, en muchos casos, la mejor opción es aceptar las particularidades del rostro y comprender que las ojeras y las bolsas son elementos propios de la diversidad humana.
Así, estos rasgos pueden resultar tan distintivos como las pecas o los lunares y no deberían convertirse automáticamente en sinónimo de preocupación.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Un estudio propone convertir un plástico difícil de reciclar en lubricantes sintéticos
La investigación plantea una vía de valorización para uno de los polímeros más complejos de reutilizar, al transformarlo en polialfaolefinas usadas en aceites industriales y con propiedades comparables a productos comerciales

Los deportes con movimientos explosivos y cambios de dirección podrían proteger mejor los huesos, según un estudio
De acuerdo a una revisión publicada en Sports Medicine - Open, el esfuerzo alto con giros y aceleraciones mostró respuestas biológicas mayores que rutinas suaves

5 alimentos que cambian sus propiedades nutricionales con la cocción
El efecto del calor varía según cada caso: puede mejorar la absorción y digestibilidad de ciertos nutrientes o, por el contrario, reducir algunos compuestos beneficiosos

Por qué algunas charlas superficiales generan cercanía genuina y otras conversaciones profundas no logran el mismo efecto
La diferencia no estaría en los asuntos tratados sino en una coincidencia interna detectada durante el intercambio entre participantes

Hacer ejercicio en invierno podría ayudar a enfermarse menos, según la evidencia científica
Revisiones de estudios describen que mantener actividad física regular, dentro de 150 a 300 minutos semanales, se vincula con menos infecciones respiratorias y con mejores marcadores inmunes, pero no sustituye la vacunación ni cura


