
La enfermedad de Parkinson afecta a cerca de 10 millones de personas en el mundo, según la Parkinson’s Foundation, lo que equivale a uno de cada 100 mayores de 60 años.
Un estudio reciente proyecta que para 2050 la cifra ascenderá a 25,2 millones de pacientes a nivel global, por lo que está en camino de convertirse en un desafío para la salud pública mundial en las próximas décadas.
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La buena noticia es que una terapia basada en células madre, desarrollada inicialmente en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK) puede conducir a un nuevo tratamiento para la enfermedad de Parkinson avanzada, según los resultados de un ensayo clínico de fase 1 publicado en la revista Nature.
La enfermedad de Parkinson es un trastorno del sistema nervioso central que afecta principalmente el movimiento. Se debe a la degeneración de las neuronas productoras de dopamina en una región del cerebro llamada sustancia negra.
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La dopamina es un neurotransmisor clave en el control de los movimientos, y su disminución progresiva provoca síntomas motores y no motores característicos de la enfermedad.
¿En qué consistió el tratamiento con células madre?

El tratamiento consistió en crear células nerviosas (neuronas) derivadas de células madre embrionarias y trasplantarlas a los cerebros de 12 pacientes con Parkinson. Las células inyectadas producen una sustancia química llamada dopamina, que coordina el movimiento.
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Los pacientes con Parkinson presentan niveles inusualmente bajos de dopamina y, como resultado, sufren temblores, lentitud, rigidez y problemas para caminar o mantener el equilibrio.
“Los ensayos, en su fase inicial, demuestran que la inyección de neuronas derivadas de células madre en el cerebro es segura. También muestran indicios de beneficio: las células trasplantadas pueden reemplazar las células productoras de dopamina que mueren en personas con la enfermedad y sobrevivir lo suficiente para producir esta hormona crucial. Algunos participantes experimentaron reducciones visibles de los temblores”, dijeron los investigadores.
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Los estudios representan un gran avance en el campo, afirmó Malin Parmar, bióloga de células madre de la Universidad de Lund (Suecia). “Estos productos celulares son seguros y muestran signos de supervivencia celular”.
Luego de 18 meses, los investigadores hallaron que las células inyectadas se habían establecido en el cerebro sin efectos secundarios graves.
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“Algunas personas mejoraron ligeramente y otras no empeoraron”, señaló Jeanne Loring, investigadora de células madre en Scripps Research en La Jolla, California. Esto podría deberse al número relativamente pequeño de células trasplantadas en estos primeros ensayos clínicos.

La terapia celular se desarrolló en MSK en los laboratorios del doctor Lorenz Studer, Director del Centro de Biología de Células Madre de MSK, y doctora Viviane Tabar, presidenta del Departamento de Neurocirugía de MSK, antes de obtener la licencia de BlueRock Therapeutics.
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Basado en estos resultados preliminares, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó el inicio de un ensayo clínico de fase 3 con un grupo de pacientes más amplio. Se espera que el ensayo comience en el primer semestre de 2025.
“Este es un hito importante en el camino hacia la reparación regenerativa del cerebro”, afirmó la doctora Tabar, quien ayudó a dirigir el ensayo clínico y es la primera autora del estudio.
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“Representa más de dos décadas de trabajo colaborativo, basado en un riguroso proceso científico iniciado en nuestros laboratorios. Puede parecer inusual que un centro oncológico se dedique a la medicina regenerativa para una enfermedad neurodegenerativa, pero si logramos descubrir cómo reponer las células cerebrales perdidas por la enfermedad y reconstruir los circuitos, podremos extenderlo a otros tratamientos, y con el tiempo los pacientes con cáncer se beneficiarán”, afirmó la experta.
Cómo convirtieron células madre en neuronas

Los investigadores desarrollaron un método para inducir el crecimiento de células madre embrionarias en neuronas productoras de dopamina. Ampliaron este proceso para generar grandes cantidades de células idénticas, conocidas como bemdaneprocel, que pueden ser congeladas hasta su uso.
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Los investigadores indicaron que el ensayo de fase 1 incluyó a un grupo reducido de pacientes y no contó con un grupo de control. Se espera que el ensayo de fase 3, del que participarán unas 100 personas, proporcione resultados más concluyentes, ya que algunos recibirán un tratamiento con placebo.
Además, se continuará evaluando a los pacientes de la fase 1 para determinar si los efectos de la terapia perduran más allá de los dos años del estudio. De acuerdo a un comunicado del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK), en los últimos 50 años, el avance en el tratamiento de la enfermedad fue lento.
“La principal terapia es un fármaco llamado L-DOPA, que se utilizó por primera vez en la década de 1960 y resultó revolucionario en su momento. Sin embargo, la L-DOPA no cura la enfermedad y, con el tiempo, pierde eficacia”, destacó.
La enfermedad de Parkinson fue considerada una candidata principal para la terapia con células madre debido a que implica la degeneración y pérdida de un solo tipo de célula: las neuronas productoras de dopamina, ubicadas en una región específica del cerebro conocida como putamen.

Desde 2009, los investigadores de los laboratorios Tabar y Studer realizaron una serie de descubrimientos utilizando células madre embrionarias, que son pluripotentes, es decir, capaces de convertirse en cualquier tipo de célula. Los equipos descubrieron que estas células podían ser dirigidas de manera fiable para convertirse en progenitores de neuronas dopaminérgicas.
Continuaron perfeccionando sus métodos para garantizar la pureza y el control de calidad, realizando pruebas repetidas en modelos animales. En 2021, publicaron dos artículos definitivos en la revista Cell Stem Cell que demostraban la seguridad y eficacia del bemdaneprocel en animales. Esto condujo a la aprobación del ensayo de fase 1, que se inició ese mismo año.
En el ensayo, nueve pacientes fueron trasplantados en el MSK y tres por colaboradores en Toronto. Las células madre embrionarias provienen de un donante, por lo que los pacientes que recibieron las neuronas productoras de dopamina fueron tratados con inmunosupresores durante un año para prevenir el rechazo del trasplante.
“Uno de los resultados más gratificantes fue que no observamos ninguna evidencia con nuestro tratamiento. En general, no se observaron efectos secundarios graves derivados de las células trasplantadas ni inmunosupresión”, dijo Studer.

En el ensayo clínico se probaron dos dosis diferentes de células productoras de dopamina. Ambos niveles resultaron seguros, pero la dosis más alta resultó ser más eficaz para mejorar los síntomas. Los pacientes que participen en el próximo ensayo de fase 3 recibirán la dosis más alta.
Medir la mejoría en un estudio pequeño es complicado, especialmente en pacientes con Parkinson, cuyas síntomas varían y fluctúan a diario, explicaron en el comunicado. Sin embargo, se observaron indicios alentadores en el ensayo de fase 1. La escala MDS-UPDRS, desarrollada por la Sociedad Internacional de Parkinson y Trastornos del Movimiento, asigna una puntuación mediante una evaluación de 50 preguntas sobre síntomas motores y no motores.
“Nos centramos especialmente en los cambios en las puntuaciones de los síntomas motores (parte III de esta escala, sin medicación)”, dijo el doctor Studer. “Los neurólogos afirman que, con esta enfermedad, la situación suele empeorar un poco cada año, lo que significa que la puntuación aumenta algunos puntos. En nuestro estudio, la puntuación no solo no empeoró, sino que disminuyó más de 20 puntos en el grupo de dosis alta”.

Otra puntuación del estudio evaluó cuántas horas al día un paciente reportó estar “ON” (funcionando bien con síntomas mínimos) u “OFF” (con dificultades para moverse y funcionar con normalidad). Incluso con medicamentos eficaces, los pacientes experimentan horas “OFF” a diario.
“Con el tratamiento, los pacientes del grupo de dosis alta ganaron un promedio de 2,7 horas de luz ON al día, un resultado que podría ser muy significativo para su vida diaria”, indicó el doctor Studer.
“Aún quedan muchas incógnitas, pero estamos muy satisfechos con los resultados”, dijo la doctora Tabar. “Esto llevó más de 20 años de desarrollo. Es muy emocionante y un privilegio poder desarrollar la ciencia básica inicial en el laboratorio y llevarla hasta el ensayo clínico”, concluyó la doctora Tabar.
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