Tendón de Aquiles: qué factores del entrenamiento y la salud metabólica pueden favorecer una lesión

Nutricionistas y fisioterapeutas consultados por Men’s Health analizaron las condiciones que comprometen esta estructura, desde los hábitos deportivos hasta los niveles de glucosa y colesterol

Ilustración científica de un pie y la parte inferior de una pierna en vista de perfil, mostrando un tendón de Aquiles roto con extremos fibrosos visibles.
Los tendones conectan músculos y huesos, y su adaptación es más lenta que la de los músculos, por lo que el daño puede acumularse antes de una lesión del tendón de Aquiles (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una aceleración, un salto o incluso un apoyo aparentemente habitual pueden terminar en una lesión capaz de dejar fuera de competencia a un deportista durante meses.

En los últimos años, las roturas del tendón de Aquiles afectaron a figuras de distintas disciplinas y expusieron la vulnerabilidad de una estructura que soporta grandes cargas durante la actividad física.

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Uno de los casos más recientes que volvió a instalar el tema entre los aficionados al deporte fue el de Tyrese Haliburton. El base de Indiana Pacers sufrió una rotura del tendón de Aquiles derecho durante el séptimo partido de las Finales de la NBA de 2025.

La rotura del tendón de Aquiles puede dejar a un deportista fuera de competencia durante meses y volvió al centro de la escena por la lesión de Tyrese Haliburton en las Finales de la NBA de 2025 (REUTERS)
La rotura del tendón de Aquiles puede dejar a un deportista fuera de competencia durante meses y volvió al centro de la escena por la lesión de Tyrese Haliburton en las Finales de la NBA de 2025 (REUTERS)

La lesión ocurrió cuando apoyó el pie fuera de la línea de tres puntos y derivó en una cirugía, y un período estimado de recuperación de entre ocho y diez meses.

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Haliburton no constituye un episodio aislado. Kevin Durant, Kobe Bryant, Klay Thompson, David Beckham, Sergio Agüero y Fernando Gago también atravesaron roturas del tendón de Aquiles durante sus carreras.

La frecuencia de estos episodios plantea una pregunta relevante para los deportistas profesionales y recreativos: ¿Qué sucede en el organismo antes de que aparezca una ruptura?

Fernando Gago sufrió tres roturas del tendón de Aquiles durante su carrera profesional, dos en el pie izquierdo y una en el derecho (REUTERS)
Fernando Gago sufrió tres roturas del tendón de Aquiles durante su carrera profesional, dos en el pie izquierdo y una en el derecho (REUTERS)

Según una revisión publicada por Men’s Health, existen factores relacionados con la carga física y el estado metabólico que podrían contribuir a la vulnerabilidad de estos tejidos.

Una estructura que necesita tiempo para adaptarse

Los tendones son tejidos fibrosos que conectan los músculos con los huesos y permiten transmitir la fuerza generada durante el movimiento. El cuerpo cuenta con aproximadamente 400 tendones, distribuidos desde los pies hasta los hombros.

Su capacidad de adaptación es más lenta que la de los músculos. Theresa Lau, fisioterapeuta que trabajó con atletas de las Grandes Ligas de Béisbol, explicó a Men’s Health que los tendones pueden necesitar semanas para recuperarse y adaptarse, mientras que los músculos pueden hacerlo en alrededor de 48 horas.

La diferencia resulta importante cuando una persona entrena con frecuencia. El daño puede acumularse progresivamente y afectar el rendimiento antes de que aparezca una lesión evidente.

Tres fotos contiguas de jugadores de baloncesto con camisetas deportivas de color rojo, amarillo y blanco sosteniendo balones en la cancha
Kobe Bryant, Kevin Durant y Klay Thompson integran la lista de grandes figuras de la NBA que padecieron una rotura del tendón de Aquiles

Una investigación publicada en 2026, citada por el medio estadounidense, señala que la frecuencia de las roturas del tendón de Aquiles es tres veces mayor en los hombres que en las mujeres.

La mayor incidencia se registra entre los 30 y los 49 años, y cerca del 60% de las roturas está relacionado con la práctica deportiva. La edad promedio de los afectados se sitúa alrededor de los 38 años.

El entrenamiento también debe preparar al cuerpo para frenar

Ebenezer Samuel, entrenador y director de fitness de Men’s Health, indicó que muchos programas se concentran en producir fuerza y potencia, mientras prestan menos atención a la capacidad de absorber una carga.

En el caso del tendón de Aquiles, explicó que una lesión puede producirse durante la fase de descenso, cuando el cuerpo debe controlar una fuerza. Por eso recomendó incorporar tres categorías de movimientos durante la semana.

Un hombre salta una cuerda azul en el centro de un gimnasio con suelo de goma. En el fondo se ven mancuernas y máquinas de ejercicio junto a ventanas.
El entrenamiento para prevenir una rotura del tendón de Aquiles debe incluir ejercicios excéntricos pesados, absorción de fuerza y movimientos explosivos para preparar al cuerpo para frenar y recibir carga (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una de ellas corresponde a los ejercicios excéntricos pesados, como los descensos lentos en elevaciones de pantorrilla a una pierna.

Otra incluye ejercicios de absorción de fuerza de menor intensidad, entre ellos saltar la soga, realizar saltos a una pierna y rebotes. La tercera comprende movimientos explosivos con profundidad, como los saltos desde una plataforma y ejercicios de caída y recepción.

El objetivo consiste en preparar progresivamente los tejidos para distintos tipos de carga y no limitar el entrenamiento a movimientos destinados únicamente a generar fuerza.

Colesterol y glucosa bajo la lupa

La investigación también comenzó a prestar mayor atención a la relación entre salud metabólica y lesiones tendinosas. Craig Moore, nutricionista deportivo del Centro de Rendimiento de Atletas de Red Bull en Santa Mónica, señaló que el papel del colesterol y la glucosa en la salud de los tejidos blandos recibe menos atención de la que merece.

Imagen dividida con una ilustración de glóbulos rojos en una arteria a la izquierda y unas manos sosteniendo un glucómetro a la derecha
El colesterol LDL, la glucosa elevada, la hemoglobina glicosilada A1C, la vitamina D y la ferritina aparecen entre los indicadores que Men’s Health vincula con el riesgo de lesiones tendinosas y con la salud del colágeno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los factores estudiados son las grasas saturadas, debido a su relación con el colesterol LDL. Keith Baar, especialista en fisiología molecular del ejercicio, mencionó experimentos realizados en animales alimentados con dietas ricas en grasas en los que se observó una reducción de la función tendinosa y del colágeno.

La glucosa constituye otro elemento relevante. Cuando permanece elevada en sangre, puede unirse a las proteínas mediante un proceso que genera productos finales de glicación avanzada, conocidos como AGE.

En el colágeno de los tendones, este mecanismo puede aumentar la rigidez de las fibras y hacerlas más susceptibles a romperse bajo carga.

tendón de Aquiles
Las roturas del tendón de Aquiles son más de tres veces más frecuentes en hombres que en mujeres, se concentran entre los 30 y los 49 años y cerca del 60% se vincula con la práctica deportiva (Freepik)

Un estudio citado por Men’s Health encontró que los atletas con niveles elevados de glucosa en sangre presentaban tres veces más riesgo de sufrir lesiones tendinosas que aquellos con valores normales.

Qué indicadores se consideran

Dentro de la evaluación nutricional de los tejidos blandos, los expertos mencionaron parámetros como la hemoglobina glicosilada A1C, la vitamina D y la ferritina. También destacaron minerales como zinc, manganeso y cobre, relacionados con procesos vinculados con la producción de colágeno.

La alimentación no constituye el único factor capaz de modificar estos valores. La genética, la función tiroidea, el estado metabólico y determinados medicamentos también pueden influir en los niveles de colesterol y otros indicadores.

Hombre joven de espalda con camiseta azul oscura y pantalones cortos negros, cubierto de sudor, sentado en una pista de atletismo con líneas blancas.
Una caída de la potencia física puede aparecer antes de una lesión tendinosa y funcionar como una señal de sobreentrenamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por último, la fisioterapeuta Lau planteó prestar atención al rendimiento físico durante los períodos de entrenamiento. Una disminución inexplicable de la potencia puede aparecer antes que una lesión, por lo que los cambios en el desempeño pueden aportar información sobre el estado de recuperación del organismo.

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