El Salvador celebró los 104 años de las bolas de fuego de Nejapa
El distrito de Nejapa, al oeste de San Salvador, celebró la tradición de las bolas de fuego con 104 años de antigüedad. En una guerra de jóvenes con bolas en llamas, los salvadoreños viven la extrema tradición.
Celebración de las bolas de fuego en Nejapa, San Salvador, El Salvador. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
01 Sep, 2026 08:11 a. m. EST
Guardar
La festividad de las Bolas de Fuego de Nejapa se celebra cada 31 de agosto en honor a san Jerónimo Doctor, patrono de la localidad salvadoreña. La tradición combina devoción religiosa y memoria de las erupciones volcánicas que marcaron la historia del municipio.
Durante la noche, los boleros, divididos entre “los de arriba” y “los de abajo”, se arrojan bolas de tela encendidas en una batalla que recrea, según la tradición popular, el enfrentamiento de san Jerónimo contra el diablo.
Entre jóvenes con máscaras, San Salvador culminó las fiestas del pueblo de Nejapa con su tradicional guerra de bolas de fuego. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
Previo al combate en Nejapa, los jóvenes participantes se alistan en un salón municipal, donde se ponen su traje temático y, la mayoría, con máscaras alusivos a algún personaje de terror. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
Cada año, los participantes innovan en sus trajes para que parezcan con un estilo más terrorífico en una actividad de alta intensidad. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
La "previa" de la actividad fuerte de las bolas de fuego permite a sus integrantes descansar para una noche con alta exigencia. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
Este año, máscaras de personajes alusivos al diablo fueron las que predominaron entre los vestuarios de los participantes. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
La actividad permite cierta anonimidad entre quienes desarrollan esta guerra. Pero, siempre se ejecuta bajo estrictas normas de seguridad. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
La tradición de las bolas de fuego cumplió 104 años de celebrarse, donde se conmemora la erupción del Volcán El Playón, que destruyó el antiguo asentamiento de Nejapa y obligó a sus habitantes a trasladarse. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
Los participantes, conocidos como boleros, se ubican en extremos opuestos de una calle principal y se arrojan bolas encendidas durante cerca de dos horas. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
Para esta actividad, cada miembro debe estar mojado en su totalidad de ropa y cuerpo, puesto que las bolas de fuego tienen gasolina y pueden sufrir percances. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
El momento más esperado de la noche llegó a las 8:00 pm, cuando dos equipos de jóvenes comienzan a hacerse sentir junto al intenso calor que emanan las bolas de fuego. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
Las esferas se fabrican con trapos de algodón sujetos con alambre y se impregnan con combustible antes de la jornada. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
La celebración puede reunir a miles de espectadores. Los boleros suelen usar guantes, ropa de manga larga y prendas humedecidas como medidas básicas de protección. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
Aun así, la actividad implica riesgo de quemaduras tanto para quienes participan como para el público que se acerca al área de lanzamiento. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
La confrontación no representa una disputa política ni militar actual; es el formato ritual y festivo que tomó la tradición a lo largo del siglo XX. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
Junto a la batalla, hay ventas de comida, música y actividades comunitarias. En algunos relatos locales se menciona el reparto de tamales, café y chocolate en las cercanías de la iglesia. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
A pesar de la intensidad de la actividad, sus espectadores se mantienen muy cerca de la acción. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
La ingeniada y detalle de cada nejapense llevaron a conseguir máscaras con excelente detalle. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
Esta actividad es considerado una de los patrimonios culturales inmateriales más emocionantes y extremos de la tierra cuscatleca. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
También hay una referencia católica, que atribuye las bolas incandescentes a los ataques que el diablo hacía al patrono de la ciudad, San Gerónimo Doctor, cuando este se disponía a orar, una intención que nunca se vio truncada. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
Posterior a la guerra, los turistas quieren tomarse una foto con una de las bolas de fuego. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)
El riesgo quemaduras son probabilidades, por lo cercana que pasan estas bolas de gasolina. Centroamérica/Emerson Del Cid)