
Sentir afectación por desmayos y mareos inesperados es una experiencia frecuente que, en la mayoría de los casos, obedece a causas benignas, según especialistas en medicina interna y cardiología de la Universidad de Nueva York y la Universidad de Ottawa.
Sin embargo, ciertos episodios pueden advertir sobre problemas de mayor gravedad y requieren atención médica urgente. Identificar el origen, que puede incluir desde deshidratación hasta trastornos cardíacos o accidentes cerebrovasculares, resulta decisivo para determinar cuándo acudir a un médico.
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Según la Clínica Mayo, los desmayos y los mareos suelen originarse por factores como la falta de hidratación, cambios bruscos de postura, reacciones emocionales intensas, alteraciones en el nivel de glucosa en sangre o efectos secundarios de medicamentos.
Algunas causas más graves, como las arritmias cardíacas o determinadas enfermedades neurológicas, pueden indicar una emergencia médica. Consultar a un profesional es especialmente recomendable cuando estos síntomas se repiten o se presentan junto con debilidad, dificultad para hablar, alteraciones visuales, dolor en el pecho o problemas respiratorios.
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El desmayo, denominado médicamente “síncope”, es consecuencia de una reducción temporal del flujo sanguíneo al cerebro. De acuerdo con Lawrence Phillips, cardiólogo de la Universidad de Nueva York, “algunas de estas razones son comunes y no preocupantes, pero otras requieren evaluación más exhaustiva”. Reconocer los síntomas y distinguir entre causas cotidianas y signos de alerta permite tomar decisiones oportunas.
Factores cotidianos que pueden provocar mareos y desmayos
La deshidratación destaca como una de las causas más habituales de mareos o desmayos, especialmente en ambientes calurosos o tras una pérdida significativa de líquidos. Según Venkatesh Thiruganasambandamoorthy, médico de emergencia de la Universidad de Ottawa, “es común en ambientes calurosos”, ya que el calor puede disminuir la presión arterial y provocar malestar repentino.
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Cambios bruscos de postura, como levantarse rápidamente de estar sentado o acostado, generan lo que los médicos denominan hipotensión ortostática. Esta caída súbita de la presión arterial suele resolverse en pocos minutos, pero si ocurre con frecuencia o se intensifica, se recomienda consultar al médico.
Reacciones emocionales intensas o sorpresas pueden activar el sistema nervioso y provocar una reducción repentina de la presión arterial. En estos casos, suelen aparecer síntomas leves previos, como náusea o palidez, antes del mareo propiamente dicho.
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Enfermedades infecciosas y neurológicas graves

La gripe y otras infecciones agudas pueden causar mareos o desmayos, ya que la fiebre y la falta de apetito tienden a reducir los niveles de líquidos y glucosa en sangre. Burroughs indica que estas condiciones favorecen estos síntomas.
Si los mareos se acompañan de debilidad repentina, dificultad para hablar, entumecimiento u hormigueo, debe considerarse la posibilidad de un accidente cerebrovascular. Tanto Phillips como Burroughs enfatizan que estos casos requieren atención médica urgente, ya que una reducción del flujo sanguíneo al cerebro puede tener consecuencias graves. La Clínica Mayo también resalta que el reconocimiento inmediato de estos signos permite intervenir de forma más eficaz.
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Otras causas menos frecuentes incluyen el síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS), en el que un aumento anormal de la frecuencia cardíaca al cambiar de posición genera mareos y debilidad. Según Aline M. Holmes, especialista de la Escuela de Medicina Rutgers, el problema surge porque el cuerpo no logra adaptarse adecuadamente al cambio postural.

Cuándo buscar atención médica y recomendaciones
Ante los mareos, la recomendación principal es mantener una adecuada hidratación y una alimentación regular. Christopher Palazzo, médico de la Universidad de Yale, subraya que limitar el consumo de alcohol y cafeína, así como dormir lo suficiente, ayuda a prevenir episodios.
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Comer a intervalos constantes también resulta útil. Hannah Goldberg, endocrinóloga de la Universidad de Harvard, advierte que esto aporta energía estable y evita episodios de hipoglucemia. Ambos especialistas coinciden en que un mareo aislado usualmente no es motivo de alarma, pero deben vigilarse los síntomas si se repiten.
Cuando los síntomas persisten, incluyen debilidad, alteraciones visuales, vómitos, dolor en el pecho o dificultad respiratoria, es fundamental acudir de inmediato a un centro de salud. Estos signos pueden indicar una condición más grave y no deben ignorarse, aunque los episodios parezcan espontáneos.
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