Cuál es la fruta que puede ayudar a prevenir diabetes, obesidad y ciertos tipos de cáncer, según la ciencia

Expertos de Cleveland Clinic y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos destacan que este alimento, con solo 30 calorías por cada 100 gramos, aporta licopeno, citrulina y vitaminas esenciales para la salud

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Pintura de sandía roja y partida con un cuchillo en tabla de madera. Jugo gotea. Al fondo, personas reunidas en un parque con árboles
El consumo regular de sandía aporta licopeno y compuestos antioxidantes que ayudan a controlar el peso y la presión arterial (Imagen Ilustrativa Infobae)

La sandía es mucho más que una fruta refrescante: beneficios para la salud y bajo aporte calórico la convierten en una opción recomendada para quienes desean mejorar su alimentación, según especialistas de Cleveland Clinic. Rica en vitaminas, minerales y antioxidantes, destaca también por su versatilidad culinaria y su aporte a la hidratación.

Un consumo regular de sandía aporta agua, nutrientes esenciales y ayuda a controlar el peso, además de aportar frescura a la dieta cotidiana. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), cada 100 gramos de sandía sin semillas contiene solo 30 calorías y está compuesta en un 91 % por agua. Expertos de Cleveland Clinic señalan que la fruta contiene vitamina C, vitamina A, vitamina B6, potasio y magnesio, lo que refuerza su valor nutricional.

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La sandía es una fruta de bajo contenido en grasas, sodio y colesterol. Por su alta proporción de agua y escasa densidad calórica, favorece la saciedad y contribuye a la hidratación, lo que la hace adecuada para dietas orientadas al control de peso, según el USDA y Cleveland Clinic.

La pulpa de la sandía contiene antioxidantes como el licopeno y la cucurbitacina E, que contribuyen a proteger las células frente al daño oxidativo. La cáscara concentra fibra y citrulina, un aminoácido que favorece la circulación y puede utilizarse en salteados. Las semillas, tanto crudas como secas, aportan magnesio, folato y grasas saludables, lo que las convierte en un tentempié recomendado, según la dietista Lara Whitson, de Cleveland Clinic.

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Beneficios comprobados y evidencia científica

Cáscara de sandía, beneficios naturales, usos sostenibles, nutrición, reciclaje alimentario. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Los especialistas destacan que la sandía contiene vitaminas A, C, B6, potasio y magnesio, nutrientes clave para el sistema inmunológico (Imagen Ilustrativa Infobae)

La sandía está recomendada para mantener el equilibrio hídrico, especialmente en épocas cálidas o tras la actividad física intensa. Su alto contenido de agua y bajo aporte calórico prolongan la saciedad y favorecen la hidratación, lo que beneficia el rendimiento físico y la recuperación, explica Whitson.

Los antioxidantes presentes en la sandía, en particular el licopeno, otorgan el color rojo a la fruta y figuran entre los compuestos más estudiados para la prevención del estrés oxidativo. Estos nutrientes se asocian con un envejecimiento saludable y el funcionamiento adecuado de órganos clave.

Estudios científicos indican que el consumo diario de sandía puede contribuir a reducir el índice de masa corporal y la presión arterial, así como a mejorar el perfil de grasa corporal y los niveles de hemoglobina A1c. Una investigación en adultos con sobrepeso observó, tras un mes de consumo diario, una menor sensación de hambre y mejoras en distintos parámetros relacionados con el peso.

Aunque estos estudios son limitados y preliminares, los resultados sugieren que incorporar sandía a la dieta podría colaborar en la prevención de enfermedades crónicas como diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Estas propiedades se atribuyen principalmente al licopeno y otros antioxidantes presentes en la fruta.

Impacto en la salud ocular, inmunidad y recuperación muscular

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El licopeno y la cucurbitacina E presentes en la pulpa de la sandía participan en la prevención del daño oxidativo y el envejecimiento saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo habitual de sandía beneficia la salud ocular y el sistema inmunológico debido a su aporte de vitamina A y C. Una porción mediana proporciona hasta un 11 % de la ingesta diaria recomendada de vitamina A, lo que reduce el riesgo de cataratas y degeneración macular.

La citrulina presente en la sandía contribuye a relajar los vasos sanguíneos y facilita la eliminación de desechos tras el ejercicio, apoyando la recuperación muscular. Además, la fruta aporta compuestos vegetales que promueven la diversidad de la microbiota intestinal, lo que favorece la digestión y fortalece la respuesta inmunitaria.

Consumida en cantidades adecuadas, la sandía puede contribuir a estabilizar el azúcar en sangre por su bajo contenido de carbohidratos por porción. Los especialistas de Cleveland Clinic subrayan la importancia de controlar las porciones y combinar la fruta con proteínas o grasas para limitar aumentos bruscos en la glucosa.

Formas de consumo y precauciones

Primer plano de un cuenco de madera lleno de semillas de sandía tostadas y ovaladas, cubiertas con especias rojas, verdes y blancas sobre una superficie oscura.
Las semillas de sandía, condimentadas y tostadas, constituyen un snack natural rico en nutrientes esenciales

Los especialistas de Cleveland Clinic recomiendan consumir sandía en raciones moderadas, por ejemplo, una taza de cubos, para evitar incrementos rápidos del azúcar, especialmente en personas con diabetes. Su integración en platos salados, batidos, ensaladas, paletas heladas facilita su incorporación a la dieta sin excesos.

Las personas con tendencia a migrañas deben moderar el consumo, ya que la sandía contiene tiramina, un aminoácido que puede favorecer estos episodios. Asimismo, quienes presentan alergia a pólenes de gramíneas o ambrosía podrían experimentar desde molestias leves hasta reacciones graves, como anafilaxia, tras ingerir sandía.

En casos de intolerancia a FODMAP, la sandía puede resultar difícil de digerir y causar síntomas como hinchazón, estreñimiento o diarrea. Se sugiere evaluar la tolerancia individual antes de consumirla en forma regular.

Sumar sandía a la dieta es sencillo y versátil. Whitson propone aprovechar la cáscara en salteados o las semillas condimentadas como snack saludable, alternativas similares al uso de semillas de calabaza. Estas opciones permiten consumir tanto la pulpa como las partes que habitualmente se descartan.

La sandía, por su riqueza nutricional y sabor característico, continúa siendo una opción saludable y accesible, apropiada en cualquier estación y valorada por quienes buscan cuidar su bienestar alimentario.

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