
Diversos hábitos silenciosos del día a día pueden estar perjudicando la salud física y mental sin que muchas personas lo noten, según Very Well Health. Reconocer y modificar estos comportamientos es clave para preservar el bienestar y evitar problemas futuros.
Frecuentemente, ciertas rutinas perjudiciales son parte de la vida cotidiana por brindar comodidad o sensación de control. Sin embargo, Very Well Health destaca la importancia de identificar estas prácticas y comenzar a cambiarlas, proponiendo recomendaciones prácticas para cada caso.
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1. Saltearse el entrenamiento de fuerza
El primer hábito señalado por la publicación es dejar de lado los ejercicios de fortalecimiento muscular en la rutina. A pesar de que el ejercicio cardiovascular suele ser el más priorizado, fortalecer los músculos y conservar la movilidad ayuda a reducir el riesgo de caídas, en especial durante la adultez.

Very Well Health sugiere que el entrenamiento de fuerza puede iniciarse en casa, utilizando pesas ligeras y manteniendo la regularidad.
2. Estar constantemente con el teléfono
El uso excesivo del teléfono merece atención. Según especialistas citados por Very Well Health, pasar mucho tiempo frente a las pantallas afecta la visión y puede impactar negativamente la salud mental.
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Entre las consecuencias posibles figuran la reducción de la capacidad de concentración, aumento de ansiedad y depresión, y dificultades en las relaciones interpersonales.
Como medida, el medio aconseja desactivar notificaciones que no sean esenciales, aplicar la regla del 20-20-20 para descansar los ojos y mantener el teléfono lejos de la habitación en ciertos periodos, promoviendo límites más saludables.

Por su parte, Frontiers in Psychiatry pone en evidencia los efectos del uso excesivo de smartphones en adolescentes y jóvenes adultos, asociando este hábito con problemas psiquiátricos como depresión, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, TDAH y trastornos por consumo de alcohol.
Además, identifica vínculos con dificultades en la regulación emocional, baja autoestima, problemas de sueño, menor estado físico, alimentación poco saludable, dolores físicos y alteraciones en la materia gris cerebral.
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El uso excesivo también se relaciona con deterioro de funciones cognitivas, control inhibitorio reducido y patrones de adicción a redes sociales, lo que produce impacto en las relaciones familiares y sociales, y en el bienestar general.
3. No mantener la flexibilidad mental
La flexibilidad mental es otro factor relevante. Very Well Health explica que este concepto abarca habilidades emocionales como dejar atrás el perfeccionismo y suavizar pensamientos extremos que generan tensión y frenan el progreso.
Permitir errores y adaptar los objetivos, por ejemplo, optando por paseos más breves cuando el tiempo escasea o moderando la dieta después de excesos, puede favorecer el desarrollo personal y reducir el estrés.
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4. Estar sentado demasiado tiempo

El sedentarismo también fue mencionado entre los riesgos. Permanecer sentado por periodos largos está vinculado al aumento de peso, mayor presión arterial, desajustes en la glucosa y disminución tanto de masa muscular como de flexibilidad.
Para contrarrestarlo, Very Well Health recomienda interrumpir los tiempos prolongados sin moverse con episodios cortos de actividad. Levantarse, caminar algunos minutos o sumar pequeñas pausas activas puede mejorar la circulación y aumentar la vitalidad.
5. Tener un horario de sueño extraño
Los horarios de sueño irregulares constituyen otro hábito perjudicial. La falta de constancia en el descanso dificulta la concentración, el equilibrio emocional y la energía física.
Las recomendaciones para un sueño saludable han priorizado tradicionalmente la duración, aunque otros factores como la calidad, el horario y la regularidad también resultan importantes, informa la National Sleep Foundation.
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La variabilidad en los horarios de sueño, común en la sociedad moderna debido a la exposición irregular a la luz, se ha asociado con riesgos para la salud física y mental. Introducir acciones sencillas —como guardar el teléfono antes de dormir y mantener una rutina nocturna estable— contribuye a consolidar un sueño reparador y a potenciar el bienestar.
6. Ser reactivo en lugar de proactivo con respecto a la salud
Por último, Very Well Health advierte sobre el peligro de mantener una postura exclusivamente reactiva frente a la salud en vez de priorizar la prevención.
Aunque no es posible controlar todas las variables, adoptar rutinas saludables —actividad física, alimentación equilibrada, sueño regular, evitar el tabaco y asistir a revisiones médicas— ayuda a reducir riesgos cotidianos.
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