¿Se acabará la música a todo volumen en las combis? Nueva ley busca proteger a personas con autismo y TDAH en el transporte público

La iniciativa propone medidas para disminuir la exposición a sonidos intensos y otros estímulos dentro de buses y micros, con el objetivo de facilitar el traslado de quienes acuden diariamente a estudiar, trabajar o recibir terapias

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Combi - transporte público - Perú - historias - 13 febrero
La historia de las combis en Perú es una travesía desde su origen alemán hasta su papel protagónico en el caótico pero vital sistema de transporte de Lima. (Andina)

Viajar en una combi, cúster, micro o bus urbano suele implicar escuchar salsa, cumbia, techno, reggaeton o huayno a un volumen elevado. Para muchos pasajeros forma parte del recorrido diario, pero para miles de personas con autismo, TDAH y otras condiciones asociadas a la hipersensibilidad sensorial, esos sonidos pueden convertirse en una barrera que genera ansiedad, estrés e incluso crisis durante el trayecto. Con la reciente promulgación de una nueva norma, esa realidad podría empezar a cambiar.

La Ley N.° 32704, publicada este 9 de julio, incorpora la creación de espacios sensorialmente amigables en el transporte público terrestre, una medida que busca hacer más inclusivos los viajes y regular aspectos como el volumen de la música y otros estímulos sonoros dentro de las unidades. La iniciativa llega en un contexto donde el sistema de transporte enfrenta múltiples desafíos, desde la inseguridad vial hasta la falta de cobertura del servicio formal, y ahora suma un nuevo objetivo: garantizar desplazamientos más accesibles para personas con discapacidad y neurodivergencias.

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¿Qué cambia con la nueva ley y qué pasará con la música en combis y buses?

Combi - transporte público - Perú - historias - 13 febrero
En Perú, las combis son más que un medio de transporte: son un legado alemán que define la movilidad urbana desde su llegada hace 40 años, pese a los desafíos actuales. (Andina)

Una de las escenas más comunes del transporte público en Perú es subir a una combi donde el conductor lleva la radio a todo volumen o el cobrador reproduce música desde un parlante portátil para amenizar el recorrido. Aunque para algunos pasajeros esto resulta parte del ambiente cotidiano, la nueva legislación plantea que el ruido excesivo deje de ser una característica habitual de estos viajes.

La Ley N.° 32704, que modifica la Ley General de la Persona con Discapacidad, establece la incorporación de espacios sensorialmente amigables en las unidades de transporte terrestre de pasajeros. Entre sus principales disposiciones figura la regulación de los niveles de sonido al interior de los vehículos para evitar que la música, los anuncios o cualquier otro estímulo auditivo afecten el bienestar de quienes presentan mayor sensibilidad.

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De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), la medida busca proteger especialmente a personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y otras alteraciones del procesamiento sensorial, quienes pueden experimentar episodios de ansiedad, estrés o descompensación cuando permanecen en ambientes con exceso de ruido.

Además de controlar el volumen dentro de los vehículos, la norma promueve la implementación de ambientes más tranquilos y accesibles, con señalización adecuada y condiciones que permitan un traslado más seguro y digno para todos los pasajeros.

El reglamento técnico deberá aprobarse en un plazo máximo de 120 días calendario, periodo durante el cual se definirán aspectos como los niveles máximos de ruido permitidos, las características de los espacios sensorialmente amigables y los criterios que deberán cumplir las empresas de transporte.

En ese proceso participarán el Minsa, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) y el Conadis, entidades que trabajarán en la elaboración de los lineamientos técnicos y sanitarios para la aplicación de la ley.

Otro punto contemplado es la capacitación de conductores y cobradores para fortalecer una atención respetuosa e inclusiva hacia personas con discapacidad y usuarios que requieren entornos con menor carga sensorial durante sus desplazamientos.

Una medida que llega en medio de la crisis del transporte público en Perú

La preocupación crece entre los usuarios del Metropolitano tras una serie de graves accidentes. Pasajeros denuncian conductores imprudentes, falta de mantenimiento en los buses y un ambiente caótico en las estaciones, exigiendo acciones inmediatas.

La aprobación de esta ley ocurre mientras el transporte público atraviesa uno de sus momentos más complejos. Los problemas del sector no solo están relacionados con la congestión o la informalidad, sino también con la seguridad vial y la limitada capacidad del sistema formal para atender la demanda diaria de millones de pasajeros.

En mayo de este año, dos accidentes del Metropolitano dejaron decenas de personas heridas. El primero ocurrió el 5 de mayo cerca de la estación Andrés Reyes, en San Isidro, mientras que el segundo se registró el 18 de mayo a la altura de la estación Angamos, en Miraflores, cuando tres buses colisionaron y dejaron 46 heridos.

A nivel nacional, la situación también refleja la magnitud del problema. Según datos de la Asociación de Víctimas de Accidentes de Tránsito (Aviactran), entre enero y octubre de 2025 se registraron 2.985 fallecidos por accidentes de tránsito, un promedio cercano a diez muertes diarias.

Al mismo tiempo, especialistas en movilidad urbana advierten que el sistema formal aún cubre una parte reducida de la demanda. En Lima y Callao se realizan aproximadamente 24 millones de viajes diarios, pero los servicios concesionados —como el Metro de Lima, el Metropolitano y los corredores complementarios— representan apenas el 12,1 % del total de desplazamientos en transporte público.

Expertos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) sostienen que los próximos años serán determinantes para consolidar una verdadera reforma del sistema. Entre las prioridades mencionan la implementación de subsidios para el transporte, la creación de una autoridad nacional especializada en tránsito y seguridad vial, el fortalecimiento de la ATU, el avance de las líneas 3 y 4 del Metro y el desarrollo de proyectos de movilidad que permitan integrar mejor los distintos medios de transporte.

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