Perú aprueba histórico tratado internacional que protegerá sus recursos genéticos y saberes ancestrales de la biopiratería

La norma obliga a revelar la procedencia de insumos naturales y prácticas tradicionales en solicitudes de patente. Además, reconoce a los pueblos originarios y establece controles para impedir el uso no autorizado de su herencia cultural

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FOTO DE ARCHIVO: Un agricultor observa los granos de café en una finca cafetera de la selva de Villa Rica, Perú. 7 de junio de 2012. REUTERS/Pilar Olivares/Archivo
FOTO DE ARCHIVO: Un agricultor observa los granos de café en una finca cafetera de la selva de Villa Rica, Perú. 7 de junio de 2012. REUTERS/Pilar Olivares/Archivo

El Perú acaba de dar un paso clave en la defensa de su riqueza natural y cultural. Con la aprobación de un nuevo tratado internacional, el país busca cerrar una de las brechas más sensibles en la protección de sus recursos genéticos y los conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas, un tema que durante décadas ha estado en el centro del debate global.

La medida no solo marca un hito en materia de propiedad intelectual, sino que también refuerza la lucha contra prácticas cuestionadas como la biopiratería, en las que empresas o terceros se apropian de saberes tradicionales o recursos naturales sin reconocimiento ni beneficio para sus verdaderos custodios. Esta decisión posiciona al Perú como un actor activo en la defensa de su biodiversidad en el escenario internacional.

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Perú impulsa tratado clave contra la biopiratería y protege conocimientos ancestrales

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La aprobación del “Tratado sobre Propiedad Intelectual, los Recursos Genéticos y los Conocimientos Tradicionales Asociados”, adoptado en 2024 en la sede de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, establece un cambio importante en las reglas del juego: por primera vez, se exige que quienes soliciten una patente revelen el origen de los recursos genéticos o saberes tradicionales utilizados.

Esto implica que cualquier empresa o persona que base una invención en elementos como plantas medicinales o prácticas ancestrales deberá declarar su procedencia. En la práctica, esta medida busca evitar que conocimientos transmitidos por generaciones —como el uso de la maca, la uña de gato o la sangre de grado— sean patentados sin autorización o sin beneficios para las comunidades.

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El tratado introduce un mecanismo de transparencia en el sistema de patentes, lo que permitirá detectar posibles irregularidades y prevenir la concesión indebida de derechos sobre recursos que forman parte del patrimonio cultural y biológico del país.

Además, este instrumento internacional es considerado histórico porque incorpora disposiciones específicas para los pueblos indígenas y comunidades locales, reconociendo su rol como generadores y guardianes de estos conocimientos. En ese sentido, no solo se protege la biodiversidad, sino también el legado cultural vinculado a ella.

Más de 20 años de negociaciones y el rol clave del Perú en el acuerdo internacional

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Foto: Redbus

La aprobación de este tratado no fue un proceso inmediato. Se trata del resultado de más de dos décadas de negociaciones multilaterales, en las que el Perú tuvo una participación activa y sostenida, liderando iniciativas dentro de bloques regionales.

El trabajo articulado entre el Estado, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, y el Indecopi fue determinante. Esta institución, mediante su Dirección de Invenciones y Nuevas Tecnologías, desempeñó un papel técnico clave en las discusiones internacionales, incluso coordinando posiciones dentro de América Latina y el Caribe.

En el ámbito nacional, el Indecopi cumple una función estratégica: es la autoridad encargada de evaluar las solicitudes de patentes y de garantizar que el uso de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales respete la normativa vigente y los derechos de los pueblos indígenas.

Además, actúa como punto de verificación para asegurar que el acceso a estos recursos se realice de manera legal y transparente. Esto cobra especial relevancia en un contexto donde la biodiversidad peruana es una de las más ricas del mundo y, al mismo tiempo, una de las más vulnerables frente a la explotación indebida.

La oficialización del tratado mediante la Resolución Legislativa N.º 32591 consolida este esfuerzo y abre una nueva etapa en la protección de la biodiversidad peruana. Con ello, el país no solo fortalece su marco legal, sino que también envía un mensaje claro a la comunidad internacional sobre la importancia de respetar y reconocer el valor de los conocimientos ancestrales.

En adelante, cualquier intento de registrar invenciones basadas en estos recursos deberá cumplir con estándares más estrictos, lo que representa un avance significativo en la defensa del patrimonio natural y cultural del Perú.

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