
La interrupción del servicio de la Línea 1 del Metro de Lima, ocurrida la noche del martes 3 de febrero entre las estaciones La Cultura y Caja de Agua, motivó una respuesta oficial del Ositrán, organismo encargado de supervisar este sistema de transporte masivo. El incidente, que dejó el servicio suspendido por cerca de dos horas, generó demoras, aglomeraciones y escenas de pasajeros caminando por las vías, imágenes que rápidamente se difundieron y provocaron preocupación entre los usuarios.
Frente a este escenario, el Ositrán informó que ya inició las investigaciones para determinar las causas de la falla técnica y evaluar las responsabilidades correspondientes. En su comunicado, la entidad no solo reafirmó su rol fiscalizador, sino que también advirtió sobre el avance de la obsolescencia de la infraestructura de la Línea 1, un problema que, según precisó, se agrava por la creciente demanda del servicio y la antigüedad de sus sistemas clave.
Ositrán explica su rol y el origen de las fallas en la Línea 1

En su pronunciamiento, el Ositrán recordó que el primer tramo de la Línea 1 del Metro de Lima fue construido directamente por el Estado entre los años 1986 y 2011, y que recién en 2012 se concesionó únicamente la operación y mantenimiento del sistema. Este detalle resulta clave para entender el contexto actual del servicio, ya que gran parte de la infraestructura base no fue diseñada para soportar la demanda que hoy registra.
Según el organismo supervisor, con el paso de los años no solo se ha superado ampliamente la demanda proyectada inicialmente, sino que varios componentes esenciales del sistema han comenzado a mostrar signos de obsolescencia. Entre ellos se encuentran los sistemas de alimentación eléctrica, la señalización y los mecanismos de operación de los trenes, elementos críticos para garantizar un servicio continuo y seguro.
Esta situación quedó expuesta tras la falla técnica ocurrida en el tramo central de la línea, una de las zonas con mayor flujo de pasajeros. Durante la interrupción, cientos de usuarios quedaron atrapados en los vagones, algunos de ellos denunciaron falta de ventilación y ausencia de información clara, mientras otros optaron por evacuar y caminar por los rieles hasta la estación más cercana, en un escenario que generó preocupación por los riesgos para la seguridad.
El Ositrán precisó que, como parte de su labor, viene realizando las evaluaciones técnicas necesarias para identificar el origen del incidente y verificar si la concesionaria cumplió con los estándares establecidos. “Seguimos ejerciendo nuestras funciones de supervisión y fiscalización conforme a los términos del contrato”, señaló la entidad en su comunicado.
Modernización pendiente

Más allá de la contingencia puntual, el organismo supervisor también puso sobre la mesa un problema estructural: la necesidad urgente de modernizar la Línea 1 del Metro de Lima. De acuerdo con la información oficial, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), en su calidad de concedente, y la empresa concesionaria Tren Urbano de Lima S. A., vienen evaluando una adenda al contrato que permitiría ampliar la capacidad del sistema.
Esta propuesta apunta a reducir el tiempo de espera de los trenes en hora punta, pasando de los actuales 3 minutos a solo 1.5 minutos, una mejora clave para aliviar la congestión que se registra diariamente en varias estaciones. Sin embargo, alcanzar ese objetivo implica una profunda transformación de la infraestructura existente.
Entre las medidas contempladas se encuentra la modernización de los sistemas de alimentación eléctrica y señalización, la actualización de los sistemas de control de pasajeros, la ampliación de estaciones y la adquisición de nuevos trenes. Todo este paquete de mejoras demandaría una inversión aproximada de USD 2,700 millones, cifra que refleja la magnitud del desafío que enfrenta el principal sistema de transporte ferroviario urbano de Lima.
Mientras esta adenda continúa en evaluación, el Ositrán indicó que mantendrá una vigilancia permanente sobre la operación del servicio, con el objetivo de garantizar condiciones adecuadas para los usuarios. La entidad subrayó que su función es asegurar que la concesionaria cumpla con lo establecido y que cualquier incidencia sea debidamente analizada.
Cabe recordar que, tras la interrupción del 3 de febrero, la Línea 1 del Metro de Lima informó inicialmente sobre demoras sin detallar el motivo, para luego confirmar que se trataba de fallas técnicas. El servicio operó de manera parcial durante varias horas, entre Villa El Salvador y La Cultura, y entre Caja de Agua y Bayóvar, hasta que finalmente fue restablecido en toda la línea.
La Autoridad de Transporte Urbano (ATU) también se pronunció durante la emergencia, señalando que su personal trabajaba para normalizar la operación y solicitando comprensión a los usuarios.
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