Importar es más fácil, hacerlo bien sigue siendo el desafío

Alejandro Arancibia, director de una empresa de freight forwarding, analiza la apertura comercial y los desafíos que enfrentan los nuevos importadores, donde la logística es clave para transformar oportunidades en negocios sostenibles

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Alejandro Arancibia es director de una empresa de freight forwarding (Foto: Movant Connection)
Alejandro Arancibia es director de una empresa de freight forwarding (Foto: Movant Connection)

La apertura comercial generó nuevas oportunidades para importar, pero también puso en evidencia la importancia de contar con una operatoria sólida y bien planificada. En ese marco, Alejandro analiza los desafíos que enfrentan los nuevos importadores y advierte: “No subestimen el proceso de Aduana ni los datos que debe contener la documentación”, una recomendación clave para evitar demoras, costos adicionales y errores en la gestión.

¿Cómo describirías hoy el rol del freight forwarder en un contexto de tantos cambios y disrupciones?

Creo que todos los actores que participan del proceso logístico cobran relevancia en este contexto. La apertura del mercado hizo que despegara la importación y eso nos obliga a todos los que intervenimos, tanto forwarders como despachantes de aduana, a afinar nuestra operatoria y acompañar a muchos importadores nuevos. Por eso hoy el rol del forwarder es fundamental.

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¿Cómo impactan los conflictos internacionales en la operatoria diaria?

Para nosotros el impacto es directo. Situaciones que ocurren en Medio Oriente o en cualquier otra región del mundo se traducen en retrasos, dificultades para conseguir espacios y aumentos de fletes. Para el importador, el efecto termina reflejándose en la estructura de costos.

En los últimos 40 días las tarifas prácticamente se duplicaron. Ahí es donde tenemos que redoblar capacidades para encontrar alternativas y acompañar a nuestros clientes.

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¿Qué particularidades tiene operar como forwarder desde Argentina?

Hoy gran parte de la carga que llega a América Latina pasa por el puerto de Santos, en Brasil. De alguna manera Argentina se transformó en un puerto secundario dentro de ese esquema.

Eso genera cuellos de botella y demoras porque muchas cargas conectan a través de Brasil antes de llegar al país. Es la realidad que nos toca y con esas condiciones tenemos que hacer nuestro mejor trabajo.

¿Cómo se gestiona una crisis logística cuando aparecen retrasos o cambios inesperados?

Lo primero es llevar tranquilidad al usuario. Cuando hay retrasos o cambios en los tiempos de tránsito, es fundamental mantener informado al importador y ayudarlo a entender el contexto.

Nuestro papel es darle seguridad respecto de su mercadería, del transporte y de los tiempos. Muchas veces no podemos evitar la disrupción, pero sí acompañarlo durante todo el proceso.

"La organización es clave. Si no vas preparado, terminás paseando. La gente viaja para hacer negocios y tiene que aprovechar cada minuto", destaca Alejandro sobre la necesidad de ser estratégico a la hora de visitar la Feria de Cantón (Foto: Shutterstock)
"La organización es clave. Si no vas preparado, terminás paseando. La gente viaja para hacer negocios y tiene que aprovechar cada minuto", destaca Alejandro sobre la necesidad de ser estratégico a la hora de visitar la Feria de Cantón (Foto: Shutterstock)

En un contexto de mayor apertura comercial, ¿qué rol ocupa la capacidad operativa?

La posibilidad de importar hoy está abierta. La tecnología simplificó mucho los procesos y facilitó la búsqueda y validación de proveedores.

Lo complejo sigue siendo la capacidad operativa para hacerlo bien. Ahí es donde forwarders, despachantes, terminales portuarias, Aduana y todos los actores de la cadena tenemos que acompañar a los importadores. Después de muchos años de mercado cerrado, es momento de volver a acelerar y estar a la altura de las circunstancias.

Acompañás habitualmente a empresarios que visitan la Feria de Cantón. ¿Cómo cambió la forma en que las empresas se vinculan con los proveedores internacionales?

Durante mucho tiempo la Feria de Cantón era prácticamente la única forma de encontrar proveedores. Uno viajaba, recorría la feria y recién después empezaba a desarrollar el proyecto.

Hoy la tecnología cambió ese paradigma. Antes de viajar ya podés buscar proveedores, validar certificaciones y analizar productos. Por eso el trabajo empieza mucho antes del viaje.

Nosotros hacemos un proceso previo para que el importador llegue con objetivos claros, proveedores identificados y una estrategia definida.

¿Cómo describirías la experiencia de recorrer esta feria?

Es una feria enorme, de aproximadamente un millón y medio de metros cuadrados. Siempre digo que es una mini ciudad.

Se caminan entre 15 y 20 kilómetros por día y resulta imposible recorrerla completa. Por eso la organización es clave. Si no vas preparado, terminás paseando. La gente viaja para hacer negocios y tiene que aprovechar cada minuto.

¿Qué fue lo que más te sorprendió en tus últimas visitas?

La feria presenta miles de productos y novedades, pero lo que más me impactó fue el pabellón de robótica.

Cuando entrás ahí, ves el futuro. China tiene una enorme capacidad de desarrollo tecnológico y Cantón es uno de los lugares donde mejor puede apreciarse hacia dónde está avanzando el mundo.

¿Qué consejos le darías a un importador que está dando sus primeros pasos?

Lo primero es contar con un buen asesoramiento. Cada empresa necesita un acompañamiento acorde a su tamaño y experiencia.

También es fundamental analizar toda la estructura de costos antes de comprar. El precio que se ve en China no es el precio puesto en Argentina. Hay que contemplar fletes, terminales, despachos, transporte interno y muchos otros costos.

Otro aspecto clave es revisar la posición arancelaria del producto antes de avanzar. Esa información determina impuestos, restricciones y certificaciones necesarias para importar.

Y, por último, no subestimar la documentación aduanera. Los errores o inconsistencias suelen traducirse en demoras y costos adicionales.

¿Qué mensaje te gustaría dejar para quienes están comenzando a importar?

Hoy existe una verdadera fiebre por importar y muchos nuevos jugadores quieren ingresar al mercado. Mi principal recomendación es no subestimar los tiempos que demanda una operación.

Desde que una empresa inicia un proyecto hasta que finalmente vende el producto pueden pasar seis u ocho meses. Por eso es fundamental planificar correctamente el flujo de caja y entender que habrá capital inmovilizado durante gran parte del proceso.

Argentina sigue teniendo limitaciones de financiamiento, por lo que una buena planificación y un asesoramiento adecuado resultan determinantes para construir una operatoria sólida y sostenible.

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