Oche Califa, director de la Feria del Libro de Buenos Aires
Oche Califa, director de la Feria del Libro de Buenos Aires

Los números de la Feria del Libro de Buenos Aires son siempre impactantes: durante tres semanas la recorre más de un millón de personas y asisten a miles de actividades. Cuando la Feria está en funciones, todo pasa por ella. Por supuesto que ese todo no significa sólo buenas noticias. Si la Feria es el evento cultural más importante del país, es también un canal amplificador de conflictos, que cobran una visibilidad especial.

Oche Califa es el director de la Feria del Libro y, a dos días de cierre, pasó por el auditorio de la red social Grandes Libros e hizo un primer balance de esta 44° edición.

Califa señaló la importancia de Montevideo como ciudad invitada y destacó como un logro el haber consolidado los programas que desarrolla la Fundación El Libro -encargada de llevar adelante la Feria-, tales como el diálogo con escritores latinoamericanos y el encuentro de Booktubers.

Feria del Libro 2018 (Foto: Martín Rosenzveig)
Feria del Libro 2018 (Foto: Martín Rosenzveig)

El costo de mostrar los libros

Una de las quejas más habituales de las editoriales es el costo de aquiler en la Feria: entre el espacio y la construcción, los precios suelen ser astronómicos. En un contexto económico atravesado por una crisis y la caída de las ventas, el esfuerzo de los expositores se hace demasiado alto. La Fundación tiene planes de ayuda para los socios de las diferentes cámaras editoriales, pero el metro cuadrado sigue siendo caro.

"Es caro porque este predio es caro", explica Califa, en relación al presupuesto que le lleva a la Feria del Libro alquilar el predio de la Rural. "No solo es caro por la superficie, también está la seguridad, la ingiene, los servicios. Todo es realmente costoso, sobre todo en estos últimos años."

Hace unos días me explicaban que, por la superficie que necesita, la Feria del Libro no podría hacerse en otro lugar: no podría ir al CCK ni al nuevo Centro Municipal de Exposiciones.

-No hay otro lugar. La feria ocupa prácticamente la totalidad del premio y además durante veintiún días.

¿No les quita fuerza de negociación saber que dependen de este único lugar?

-Es una mutua dependencia porque somos el principal cliente. Entre que entramos y salimos son más de 25 días.

El ministtro Avelluto encabeza la fila de escritores que participaron en la Feria del Libro de Bogotá
El ministtro Avelluto encabeza la fila de escritores que participaron en la Feria del Libro de Bogotá

De elite y popular

¿Le da orgullo la Feria de Buenos Aires?

-¡¡Sí, por supuesto!!

Se lo pregunto en relación a la participación de la Argentina en la Filbo, la feria de Bogotá, y las críticas de Alberto Manguel que hicieron tanto ruido. La Feria de Buenos Aires no tiene un stand propio dedicado al fútbol, pero sí mantiene una relación con la cultura popular que se acerca mucho.

-No hicimos eso, pero, por ejemplo, inauguramos el diálogo de escritores latinoamericanos con una conversación entre el mexicano Juan Villoro y el argentino Eduardo Sacheri acerca del fútbol y la literatura en el año del Mundial. También hicimos un spot publicitario que pasamos en los canales de televisión de Buenos Aires y en las salas de cine, donde la gente se preparaba como para ir a la cancha y llevaba camisetas que decían "Paul Auster", "Yasmina Reza", etc. Potenciamos el fútbol en beneficio de la Feria. La feria tiene cultura popular, tiene cultura de elite, tiene todas las culturas posibles.

¿Cuál es su opinión sobre la Filbo?

-Al coincidir con la nuestra, yo no he ido. Entiendo que, como la de Guadalajara, son ferias inspiradas en la nuestra. El modelo, de hecho, es similar. Y me parece bien porque tenemos un buen modelo, con días previos de negocios y luego un gran acontecimiento cultural. Es una fórmula acertada. A Guadalajara le va muy bien; entiendo que a la gente de Bogotá también. De hecho, Bogotá se está incorporando como un tercero en concordia, no en discordia, en el marco de las ferias latinoamericanas.

En pocos la Fundación El libro organiza la feria de Rosario. ¿Va a ser una hermana menor?

-La ferias están funcionando muy bien en toda la Argentina. Rosario, una capital importantísima de la cultura, con un potencial y un desarrollo propio muy destacado, hacía 10 años que no tenía feria. Eso no se resolvía a nivel local. Le ofrecimos a la intendencia de Rosario ser organizadores con ellos y le estamos poniendo muchísimas ganas.

El ministro de Cultura Pablo Avelluto junto a dos manifestantes en la inauguración de la Feria (Martin Rosenzveig)
El ministro de Cultura Pablo Avelluto junto a dos manifestantes en la inauguración de la Feria (Martin Rosenzveig)

El lugar del conflicto

Durante el acto inaugural, un grupo de estudiantes de terciarios irrumpió antes del discurso que iba a dar el ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogadro, en protesta por el proyecto que buscaba cerrar 29 profesorados y crear un insitituto universitario de formación docente. Ni Avogadro ni su par a nivel nacional, Pablo Avelutto, pudieron hablar. Sólo Claudia Piñeiro como oradora principal, pudo tomar la palabra. Se ha hablado muchísimo de la protesta, que, además, generó un largo debate sobre el grado de responsabilidad que tuvieron los organizadores de la Feria.

¿Hicieron un mea culpa después de la inauguración?

-Fuimos sorprendidos en esa situación. Fue algo no deseado. Pensamos que la protesta iba a ocurrir unos minutos y luego íbamos a poder continuar.

Con ese "pensamos", ¿ustedes sabían que estaban entrando los estudiantes a protestar?

-No, nos enteramos cuando empezó. La Feria tiene una característica que ojalá podamos mantener: el acto de inauguración es abierto al público. No queremos perder eso. Las primeras filas tienen invitados y luego hay unas 500 ubicaciones para el público. Otras veces ha ocurrido que se iniciaba una protesta, duraba unos minutos y luego el acto continuaba. Cuando vi que era eso, me di vuelta y dije: "Es un rato, el ministro espera y luego sigue". Pero la verdad es que no nos dejaron seguir con el acto.

Creo que no correspondía hacerlo ante el ministro de Cultura, pero en términos de visibilidad fue muy efectivo. Y creo que ustedes se sorprendieron y no hubo un protocolo para desactivarlo. ¿De ahora en adelante van a pensar una idea sobre cómo desactivar una protesta (válida o no, eso queda fuera de la cuestión) que interrumpe un acto?

-Es evidente que el año que viene, más cerca de la próxima feria, el consejo debatirá este tema.

¿No lo está minimizando?

-Ahora no estamos minimizando nada. Ahora estamos en el día a día de esta feria multievento, que nos permite hacer balances provisoriso inmediatos, pero no la reflexión que ocurre en el resto del año. Tomar decisiones ahora sería muy apresurado. Indudablemente necesitamos garantizar que esto no se repita.

La Feria de Buenos Aires es el acto cultural más importante de la Argentina. ¿Por qué históricamente no viene el presidente ni el jefe de gobierno? ¿Por qué el presidente sí va a la inauguración de la exposición agroganadera, pero no viene al mismo lugar para la exposición más importante de la cultura?

-Nosotros tuvimos una interrupción hace varios períodos presidenciales y del jefe de Gobierno de la ciudad. De todos modos, continuamos enviándoles la invitación y la respuesta es que en representación del presidente va el ministro de Cultura. Yo creo que esto ya empezó a ser una tradición y difícilmente la podamos revertir.

Del "Conmigo no" que Avelluto le dijo al presidente de la Fundación El Libro, el año pasado a las protestas de este año, la inauguración de la Feria está tomando una relevancia a través del escándalo que puede ser muy perjudicial.

-Esperemos que las protestas no se vuelvan una tradición. Pero siendo este un foro de amplificación de todo lo que ocurre, con televisación en directo, nosotros tenemos acreditados más de 2000 periodistas, acá tenemos 6 radios instaladas, es el lugar ideal para hacerse visible. Pero el acto es nuestro, nuestro presidente -este y el o la que vendrá el año que viene, porque ya cambia- aprovecha ese foro para dar argumentos de las necesidades y problemáticas del libro. Todo eso desapareció en el cosmos: con este escándalo, el tema es otro. Es la discusión de una ley en la ciudad de Buenos Aires y no el problema que está sufriendo el libro.

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