Osteopenia: el 40% de los adultos enfrenta pérdida ósea que se puede prevenir

Médicos y expertos alertan sobre la importancia de identificar a tiempo esta condición, que avanza sin síntomas y se controla con ejercicio, alimentación equilibrada y control médico periódico

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Ilustración de tres secciones transversales de un hueso fémur que muestran el tejido interno: hueso sano denso, hueso con osteopenia y hueso con osteoporosis muy poroso.
Una síntesis publicada en StatPearls y respaldada por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos advierte que la pérdida de densidad ósea suele ser silenciosa (Imagen Ilustrativa Infobae)

Millones de personas viven con osteopenia sin saberlo. Esta condición se caracteriza por una reducción de la densidad mineral ósea que no alcanza los niveles de osteoporosis, pero que incrementa el riesgo de fracturas. Según estimaciones actualizadas, la osteopenia afecta a cerca del 40% de los adultos, con mayor prevalencia entre las mujeres mayores de 50 años y los adultos mayores en general.

En la mayoría de los casos, la osteopenia no produce síntomas perceptibles y suele detectarse solo tras una fractura o mediante una densitometría ósea recomendada por factores de riesgo.

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Un estudio reciente publicado en la revista científica StatPearls - NCBI Bookshelf - NIH precisa que casi la mitad de las mujeres y un tercio de los hombres de más de 50 años experimentan pérdida de masa ósea. El diagnóstico temprano es clave, ya que la mayoría de las fracturas por fragilidad se produce en personas con osteopenia antes que en aquellas con osteoporosis avanzada. Por este motivo, especialistas en salud ósea enfatizan la necesidad de controles periódicos y estrategias de prevención para evitar complicaciones a futuro.

Factores de riesgo, diagnóstico y relevancia del control médico

Infografía sobre osteopenia con un esqueleto humano, datos del 40% de adultos afectados, ilustraciones de causas, síntomas, diagnóstico y prevención.
Una infografía detalla la osteopenia, su prevalencia del 40% en adultos, la ausencia de síntomas y las claves para su prevención y diagnóstico, como ejercicio y densitometría ósea. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desarrollo de esta condición clínica responde a un desequilibrio entre la formación y la reabsorción ósea. El envejecimiento es el principal factor, pero influyen también la disminución de estrógenos tras la menopausia, la ingesta insuficiente de calcio y vitamina D, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, el sedentarismo y ciertos medicamentos como los glucocorticoides. Además, diversas enfermedades que afectan la absorción de nutrientes, como la celiaquía, y alteraciones hormonales pueden aumentar el riesgo de desarrollar osteopenia.

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El diagnóstico de la osteopenia se realiza mediante una densitometría ósea (DXA), que mide la densidad mineral y permite clasificar los resultados según la escala T-score de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un valor entre -1,0 y -2,5 en esta escala indica osteopenia, mientras que cifras menores a -2,5 corresponden a osteoporosis. El estudio subraya que la evaluación del riesgo de fractura con la herramienta FRAX permite a los médicos decidir si el paciente requiere tratamiento farmacológico o solo medidas no farmacológicas.

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Un estudio reciente precisa que casi la mitad de las mujeres y un tercio de los hombres de más de 50 años experimentan pérdida de masa ósea

La detección oportuna resulta fundamental, ya que la osteopenia rara vez genera molestias directas, pero sus consecuencias pueden ser graves. Las fracturas por fragilidad, frecuentes en personas con baja densidad ósea, suelen afectar la calidad de vida y aumentar el riesgo de discapacidad, especialmente en la población mayor.

Estrategias de prevención y tratamiento: el rol central del estilo de vida

La evidencia revisada por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) destaca que la mayoría de los casos de osteopenia pueden manejarse mediante intervenciones en el estilo de vida. El ejercicio regular de impacto y resistencia, como caminar, trotar, bailar o levantar pesas, estimula la formación ósea y reduce el riesgo de fracturas. Actividades como el tai chi y el yoga mejoran el equilibrio y la flexibilidad, disminuyendo la probabilidad de caídas que puedan provocar fracturas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La evidencia revisada señala que caminar, trotar, bailar o levantar pesas favorece la formación de hueso (Imagen Ilustrativa Infobae)

En cuanto a la alimentación, el estudio recomienda una ingesta diaria de 1.200 a 1.500 mg de calcio y niveles adecuados de vitamina D, especialmente después de la menopausia y en la vejez. Lácteos, vegetales de hoja verde y alimentos fortificados son fuentes recomendadas. La suplementación puede ser necesaria en casos de déficit o en grupos de riesgo, como adultos mayores o personas con exposición solar limitada.

En personas con alto riesgo de fracturas, los especialistas consideran el tratamiento farmacológico. Los medicamentos antirresortivos como los bisfosfonatos y el denosumab ralentizan la pérdida ósea, mientras que los anabólicos, como la teriparatida, estimulan la formación de hueso. El estudio subraya que el pronóstico mejora cuando se actúa antes de que se produzcan fracturas por fragilidad, ya que las complicaciones asociadas son más severas en etapas avanzadas.

No todas las personas con osteopenia requieren medicación, pero sí se recomienda un seguimiento médico regular y la adopción de hábitos saludables sostenidos en el tiempo. El objetivo es mantener la función y la calidad de vida, previniendo la progresión hacia la osteoporosis.

Detección temprana y cuidados a largo plazo

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La revisión recomienda asegurar entre 1.200 y 1.500 miligramos diarios de calcio y niveles adecuados de vitamina D (Imagen Ilustrativa Infobae)

La detección temprana y los cambios en el estilo de vida, como una alimentación adecuada y la práctica de ejercicio físico, son las estrategias más eficaces para preservar la salud ósea y reducir el impacto de la osteopenia en la población adulta.

Los especialistas insisten en que, aunque la osteopenia no se considera una enfermedad, su identificación representa una oportunidad clave para intervenir y prevenir complicaciones graves en el futuro. La salud ósea depende de la suma de hábitos saludables y del control médico periódico a lo largo de toda la vida.

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