Australia pide excluir al aceite de oliva del etiquetado nutricional por no reflejar sus propiedades beneficiosas para la salud

Numerosos estudios han confirmado la relación entre el consumo de aceite de oliva virgen extra y una mejor salud cardiovascular

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Una mujer sostiene una botella de aceite en un supermercado (Shutterstock)
Una mujer sostiene una botella de aceite en un supermercado (Shutterstock)

La industria oleícola de Australia ha pedido al Gobierno federal la exclusión del aceite de oliva del sistema de etiquetado Health Star Rating (HSR) porque podría penalizar su consumo. Actualmente, esta clasificación nutricional es voluntaria, pero podría pasar a ser obligatoria en función de los resultados de la consulta pública, que estará abierta hasta el próximo 21 de junio.

La posible implantación obligatoria del sistema HSR en Australia y Nueva Zelanda ha generado preocupación entre los productores de aceite de oliva virgen extra, que consideran que este modelo de etiquetado nutricional podría perjudicar la imagen de uno de los alimentos más asociados a una dieta saludable, emblema de la dieta mediterránea.

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El HSR es un sistema de etiquetado frontal que clasifica los alimentos envasados mediante una escala de estrellas, diseñada para ayudar a los consumidores a comparar rápidamente el valor nutricional de productos similares. Fue introducido en 2014 de forma voluntaria, aunque no ha alcanzado los niveles de adopción esperados por las autoridades. Actualmente aparece en el 39 % de los productos comercializados en Australia y en el 36 % de los vendidos en Nueva Zelanda, cifras muy inferiores al objetivo del 70 % que se había fijado para 2025.

Ante esta situación, los ministros de Alimentación de ambos países han solicitado a la Agencia de Normas Alimentarias de Australia y Nueva Zelanda (FSANZ) que prepare una propuesta para incorporar el HSR de forma obligatoria al Código de Normas Alimentarias. La iniciativa cuenta con el respaldo de organizaciones sanitarias y de consumidores, que consideran que una aplicación generalizada permitiría mejorar la información disponible para el público y favorecer decisiones de compra más saludables.

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Andalucía, la almazara de Australia

Desde hace años, España se ha consagrado como el principal exportador de aceite de oliva a Australia, cuyo mercado no es capaz de producir la misma cantidad que su población demanda. En 2024, su producción apenas superó las 22.000 toneladas de aceite, frente a las más de 44.000 que consumió su población.

España produce una media de 1,3 a 1,5 millones de toneladas de aceite de oliva al año, lo que representa aproximadamente la mitad de toda la producción mundial. Solo en Andalucía, la mayor productora nacional, se generan más de un millón de toneladas (en torno al 79 % del total nacional). En 2024, Australia importó cerca de 184 millones de euros en aceite español, superando al italiano en valor en este mercado.

Aceite oliva

Un etiquetado que no hace justicia al aceite de oliva

Sin embargo, el anuncio ha sido recibido con preocupación por el sector olivarero. Los productores sostienen que el algoritmo utilizado por el sistema para calcular las puntuaciones no refleja adecuadamente las propiedades nutricionales del aceite de oliva virgen extra. Esto se debe a que el modelo concede un peso importante al contenido de grasas saturadas, un criterio que sitúa habitualmente al aceite de oliva en torno a las 3,5 estrellas.

Aunque esta valoración supera a la obtenida por productos como la mantequilla, la manteca de cerdo o el aceite de palma, queda por debajo de otros aceites vegetales como el de canola o el de girasol, que pueden alcanzar hasta 4,5 estrellas debido a su menor proporción de grasas saturadas.

Los representantes del sector argumentan que este enfoque resulta demasiado simplista porque no tiene en cuenta otros componentes presentes en el aceite de oliva virgen extra que han sido ampliamente estudiados por la comunidad científica. Entre ellos destacan las grasas monoinsaturadas, los polifenoles, los esteroles y los tocoferoles, compuestos asociados a beneficios para la salud cardiovascular y metabólica.

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El ‘oro líquido’, bastión de la dieta mediterránea

Numerosas investigaciones han vinculado el consumo habitual de aceite de oliva virgen extra con una reducción de factores de riesgo relacionados con enfermedades cardiovasculares y con una mejor salud metabólica. También señalan que este producto constituye uno de los pilares fundamentales de la dieta mediterránea, considerada uno de los patrones alimentarios más saludables del mundo.

Desde la Asociación Australiana del Olivo sostienen que el sistema de clasificación puede inducir a error a los consumidores al transmitir la impresión de que algunos aceites refinados son más saludables que el aceite de oliva virgen extra únicamente por su menor contenido en grasas saturadas. Según el sector, esta metodología deja fuera aspectos esenciales relacionados con el grado de procesamiento de los alimentos y la presencia de compuestos bioactivos.

Las críticas coinciden con un creciente reconocimiento internacional del papel del aceite de oliva en la alimentación saludable. En Europa, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconoce desde 2011 que los polifenoles presentes en el aceite de oliva contribuyen a proteger los lípidos sanguíneos frente al daño oxidativo, además de su papel cardioprotector.

Los productores australianos temen que la obligatoriedad del HSR termine eclipsando años de campañas de educación nutricional destinadas a destacar las cualidades saludables del aceite de oliva virgen extra, pues consideran que una puntuación relativamente modesta podría generar confusión entre los consumidores. Mientras tanto, la propuesta todavía deberá superar varias fases de consulta pública antes de que se adopte una decisión definitiva.

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