Las etiquetas Nutri-Score, en cuestión: no miden la calidad del cacao ni la complejidad de los alimentos, según un estudio

Las investigadoras de la Universidad de Granada han estudiado 54 productos de 19 marcas diferentes, con etiquetas que fluctuaban entre la A y la D

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Las etiquetas no miden la calidad del cacao (Montaje Infobae)
Las etiquetas no miden la calidad del cacao (Montaje Infobae)

El sistema de etiquetas Nutri-Score, utilizado los productos alimenticios en España y algunos países de Europa, ha vuelto a ser puesto en duda tras la publicación de un estudio internacional liderado por la Universidad de Granada (UGR). La investigación demuestra que este método no consigue reflejar la calidad nutricional real ni la complejidad metabólica de los cacaos solubles comercializados en el país. Algo que vuelve a cuestionar su capacidad para orientar de manera fiable a los consumidores acerca de los beneficios de estos productos.

Recordemos que hace unos años, algunos expertos en nutrición y dietética criticaban al etiquetado, ya que “no incentiva al consumidor a hacer una evaluación adecuada para seguir una dieta que satisfaga la ingesta diaria de nutrientes“, aseguraba en 2022 el gobierno italiano, que se ha negado a implementar su uso en los supermercados. Asimismo, la Andrea Sorinas detallaba en 2024 para Europa Press Salud Infosalus que “hay mucha demonización de las grasas, sin contextualizar el tipo de alimento, además de permisividad con el azúcar, y que aprueba las harinas refinadas. No puede ser que una coca cola zero light tenga puntuación buena y el aceite de oliva virgen extra, o un atún en aceite de oliva virgen extra tenga una ‘C’ o una ‘D””, mantiene.

Por su parte, el trabajo, dirigido por el equipo de Marta Palma-Morales y Celia Rodríguez Pérez, junto a investigadores del Norwegian Veterinary Institute, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad San Pablo CEU y la Universidad de Valladolid, han analizado 54 productos de 19 marcas diferentes, con etiquetas que fluctuaban entre la A y la D, y su verdadera composición nutricional. Concretamente, su equipo se ha centrado en los cacaos solubles, sobre todo en lo que respecta a los compuestos bioactivos con potenciales beneficios para la salud.

Como han podido comprobar, el sistema Nutri-Score clasifica principalmente según el contenido de azúcares, grasas saturadas, sal y calorías. “Sin embargo, pasa por alto moléculas relevantes asociadas a efectos beneficiosos, como compuestos fenólicos, péptidos bioactivos y compuestos antioxidantes propios del cacao”, explica Marta Palma, investigadora del Departamento de Nutrición y Bromatología de la UGR.

Las etiquetas no miden la calidad del cacao (Montaje Infobae, Universidad de Granada)
Las etiquetas no miden la calidad del cacao (Montaje Infobae, Universidad de Granada)

Sin agrupaciones claras en las que se priorizan productos ultraprocesados

El Nutri-Score, concebido para facilitar al consumidor una comparación rápida entre alimentos procesados, asigna colores y letras atendiendo principalmente a calorías, azúcares, grasas y sal, y premia la presencia de fibra, proteínas y ciertos ingredientes vegetales. Sin embargo, según el informe de la Universidad de Granada, este marco deja fuera a compuestos con respaldo científico en la promoción de la salud.

Según han observado, los productos con un mayor contenido de cacao y más compuestos bioactivos -que promueven las funciones celulares y fisiológicas y previenen contra problemas cardiovasculares, diabetes y cáncer- reciben peores calificaciones Nutri-Score. Al mismo tiempo, productos ultraprocesados, con edulcorantes, espesantes, aromas o harinas añadidas, alcanzan la mejor calificación, a pesar de tener menor concentración de ingredientes saludables. Así lo documentan las especialistas en el estudio: “Una preparación de cacao sin azúcar, pero con solo 48% de cacao desgrasado y una larga lista de ingredientes añadidos, podía recibir Nutri-Score A, mientras que un cacao puro al 100%, únicamente procesado con regulador de acidez natural, obtenía Nutri-Score C”.

Esto se produce, en parte, al no tener agrupaciones claras y por considerar una variabilidad amplia por categoría Nutri-Score, tal y como han revelado los análisis estadísticos multivariados. Del mismo modo, se penalizan a menudo a los productos más ricos nutricionalmente hablando, debido al contenido de grasa propio del cacao, sin considerar que esta grasa contiene ácidos con potencial protector. Especialmente, el sistema tampoco distingue entre grasas animales y vegetales, ni contempla el grado de procesamiento, factores cruciales para determinar la calidad nutricional.

Concretamente, entre las moléculas identificadas en el estudio figuran péptidos, flavonoides, ácidos grasos, fenoles y otros metabolitos vinculados a efectos antiinflamatorios, antioxidantes, cardioprotectores y neuroprotectores. El ácido piroglutámico, relacionado con mejoras cognitivas y regulación emocional; la N-acetil-leucina, vinculada a efectos positivos en enfermedades neurodegenerativas; el ácido docosahexaenoico (DHA), esencial para el desarrollo cerebral; y flavonoides como la luteolina-7-O-glucósido y el ácido vanílico, respaldados por estudios experimentales en acciones antioxidantes y antiinflamatorias, han sido encontrados en mayor cantidad en los productos con más cacao. Además, omite la presencia de oxilipinas —lípidos bioactivos propios del cacao oscuro— y no diferencia entre tipos de azúcar y edulcorantes, cuyos efectos a largo plazo aún se investigan.

Uno de los pescados más sanos y completos es también el más barato: “Una ración casi cubre el 100% de los objetivos nutricionales del día”.

“No capta la complejidad de alimentos”

“Nuestro trabajo demuestra que el sistema Nutri-Score no capta la complejidad de alimentos ricos en compuestos bioactivos, como el cacao, lo que puede llevar a interpretaciones erróneas por parte del consumidor”, afirma Celia Rodríguez, profesora del Departamento de Nutrición y Bromatología y secretaria del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos ‘José Mataix Verdú’. La clave para las especialistas es el uso de “la metabolómica”, ya que “se presenta como una herramienta clave para desarrollar sistemas de etiquetado más completos que integren no solo macronutrientes, sino también compuestos con relevancia fisiológica”.

El estudio reconoce como limitación el hecho de haberse centrado únicamente en cacaos solubles y en el mercado español, aunque los resultados pueden extrapolarse a otros alimentos complejos cuya calidad depende de factores que exceden su contenido básico de macronutrientes -carbohidratos, proteínas y grasas-. De este modo, la investigación señala alternativas como el sistema Food Compass Score, que incorpora el grado de procesamiento, la calidad de las grasas y la presencia de fitoquímicos, y sugiere la integración de datos aportados por la metabolómica en los sistemas de etiquetado.

Así, como ya confirmaba Massimiliano Giansanti, presidente de Confagricultura italiana en 2022, “este sistema de etiquetado puede confundir al consumidor y no se basa en evidencia científica. Por lo tanto, es una herramienta engañosa”. Por su parte, la OCU, a pesar de ser conscientes de que este método de clasificación no tiene en cuenta aquellos aspectos con importancia en la calidad del producto, como en su impacto en la salud, se ha mostrado a favor del Nutri-Score.

Desde la agencia consideraban, según un artículo de La Sexta, que la clasificación es útil para alimentos que pertenecen a la misma categoría, un mismo tipo de alimento propuesto por marcas distintas o alimentos pertenecientes a familias diferentes, pero sustituibles. No obstante, con los resultados obtenidos por Marta Palma-Morales y Celia Rodríguez Pérez, esta sugerencia queda en duda.