Distorsión de precios: por qué el valor de la canasta de pobreza volvió a aumentar mucho menos que la inflación

En diciembre el Indec registró una suba interanual de la Canasta Básica de Alimentos del 45,3% y de la Básica Total 40,5%, frente a un IPC que se elevó 50,9 por ciento

Los Precios Cuidados y regulados pasaron a representar más del 12% del relevamiento mensual del Indec
Los Precios Cuidados y regulados pasaron a representar más del 12% del relevamiento mensual del Indec

Por cuarto mes consecutivo, las mediciones de inflación y de las variaciones de las canastas de productos y servicios básicos que determinan los umbrales de indigencia y pobreza de la población y hogares, acusaron en diciembre 2021 un apreciable brecha negativas y creciente, más alta en el primer caso que en el segundo.

De una variación notablemente más alta en la mayor parte de la serie histórica, con picos cercanos a 10 puntos porcentuales en el caso del aumento de la Canasta Básica Alimentaria en diciembre 2020 respecto del IPC general del Indec; 3 pp en el de la Canasta Básica Total, pasó a un extremo de menos 5,6 pp en el primer caso y 10,4 pp en el segundo, 12 meses después.

En un simple gráfico con las variaciones interanuales de esos precios, en los últimos 24 meses del gobierno de Cambiemos y los primeros 25 meses del Frente de Todos se advierten como esas diferencias que siempre existieron, ahora son sustancialmente más notables.

En los últimos 24 meses del gobierno de Cambiemos y los primeros 25 meses del Frente de Todos se advierten cambios notables entre las diferencias que siempre existieron entre las variaciones del IPC, la CBA y la CBT

“Y justamente las diferencias que se ven entre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y la Canasta Básica Total (CBT) -base del umbral de pobreza para quienes no reúnen un nivel de ingreso igual o mayor para poder comprarla; se replican también entre la Canasta Básica Alimentaria (CBA) -base para determinar la indigencia- y la división de Alimentos y Bebidas no alcohólicas (AyB) del IPC”, destacan experimentados estudiosos de las estadísticas de precios del Indec.

Esas brechas se explican, primariamente, por la composición de las canastas (los ponderadores o participación de cada uno de los componentes en las decisiones de gasto de un hogar del Gran Buenos Aires, tomada como referencia sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares, los cuales son fijos). Aunque los precios que se utilizan son los mismos, la CBA es una “subcanasta” de Alimentos y Bebidas del IPC, tiene productos específicos (por ejemplo, no incluye los precios de todos los cortes de carnes que demanda habitualmente el mercado interno, o tiene cantidades de consumo de ciertos alimentos que modifican el peso que estos tienen en el IPC), como es el caso de la papa (6,27 kg. para un adulto por mes), similar al de pan (6,75 kg): y diferentes y limitados tipos de carnes (”asado, carnaza común, espinazo, paleta, carne picada, nalga, pollo, y carne de pescado”, precisa el informe metodológico del Indec), entre otros.

Se vio una diferencia importante a partir del tercer trimestre, sobre todo en julio

Específicamente en lo que respecta a 2021, “se vio una diferencia importante a partir del tercer trimestre, sobre todo en julio. Ahí, por ejemplo, el IPC mostró un aumento importante en verduras, pero en la CBA, por los productos que la componen, el incremento fue de la mitad, la cual es común a lo largo de los meses”, coinciden en observar los analistas de las series de precios del Indec consultados por Infobae, quienes alertaron que se trata de unas de las distorsiones que generan los controles de precios, pese a ser un método probadamente fracasado en el mundo en general y en la Argentina en particular.

A su vez, esa diferencia entre la variación de los precios de los alimentos y bebidas del IPC y el de la CBA se amplía cuando se compara la Canasta Básica Total y el IPC, porque responde a un fenómeno estadístico y metodológico de utilizar el “el coeficiente de Engel”, que es una relación entre la porción del presupuesto del gasto familiar en la canasta básica de alimentos determinada por el relevamiento de los precios que la integran, y el resto de los consumos esenciales, que agregan a los servicios públicos y privados, artículos imprescindibles de limpieza a higiene personal, ropa y calzado, principalmente, bajó también en la segunda mitad del año, los cuales han variado menos que el IPC general, destacan los expertos en el análisis de la metodología de trabajo del Indec.

Además, como otro factor distorsionador de los precios relativos de la economía fue que el organismo oficial de estadística informó en los últimos meses, casi en coincidencia con la asunción de Roberto Feletti como secretario de Comercio Interior, en los primeros días de octubre 2021, la participación de los “Precios Cuidados” en el IPC pasó de representar entre 1% y 3% del total de relevamiento mensual en el área del Gran Buenos Aires entre abril de 2016 y diciembre 2020, a un rango de 4% a 5% entre enero y septiembre 2021 y se intensificó a 13,1% en noviembre y 12,2% en diciembre últimos.

La participación de los Precios Cuidados en el IPC pasó de representar menos del 4% entre 2016 y 2020 se intensificó a más de 12% del total desde noviembre último

Si bien los informes del Indec no precisan qué participación alcanzaron esos precios en la Canasta Básica de Alimentos, los economistas aseguran que es singularmente más significativa, y eso es otra causa de la brecha negativa de precios, la cual en la magnitud observada en los últimos meses, no se había observado en los últimos cinco años. “La presencia de estos precios en la muestra no depende de decisiones de relevamiento”, precisa el Indec.

Sin embargo, no es menor que esa distorsión de los precios relativos y de los índices oficiales de valorización de las Canastas Básica de Alimentos (CBA) y Total (CBT), tendrá implicancias sobre la próxima medición de los indicadores de indigencia y pobreza, porque sus variaciones se ubican muy por debajo de los índices de salarios que releva el Indec. Por lo tanto, cabe esperar una notable baja que contrastará con el creciente desánimo de las familias y la pérdida de confianza en el gobierno, por el claro deterioro de la realidad socioeconómica del país, aunque se registren casos excepcionales que permiten mostrar un singular impulso del turismo de verano.

Mientras en 2021 la CBA se encareció 45,3% y la CBT 40,5%, el Ripte aumentó en 11 meses 50,4%, y el Índice de Salarios del Indec acumuló en 10 meses 43,9% -queda por agregar las variaciones de noviembre y diciembre-

No se trata de una conjetura. Mientras en 2021 la CBA se encareció 45,3% y la CBT 40,5%, la Remuneración Imponible para el Trabajador Estable (Ripte) -se utiliza como parte de la fórmula de ajuste de las jubilaciones, pensiones y Asignaciones Familiares- aumentó en 11 meses 50,4%; y los índices de salarios del Indec acumularon en sólo 10 meses, hasta octubre, alzas de 46,5% en el caso de los trabajadores privados registrados en relación de dependencia; 50,4% en el de los empleados en la administración pública; 38,4% en los privados ocupados sin descuento jubilatorio, y el promedio general del IS subió 43,9%, cuando queda por sumar las variaciones de noviembre y diciembre últimos.

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