“Veníamos de una economía que tiene fragilidad, en el sentido de que estaba dependiendo del programa con el Fondo Monetario Internacional, pero a su vez es una economía que estaba haciendo ajustes importantes, y que hoy está en condiciones bastante buenas en varios frentes”
“Veníamos de una economía que tiene fragilidad, en el sentido de que estaba dependiendo del programa con el Fondo Monetario Internacional, pero a su vez es una economía que estaba haciendo ajustes importantes, y que hoy está en condiciones bastante buenas en varios frentes”

Después de notables altibajos y discusiones entre los profesionales y economistas de bancos y fondos de inversión internacionales sobre el gradualismo, shock, y caminos alternativos para poder sacar a la Argentina de un estado de parálisis con alta inflación, la situación macroeconómica, en los frentes fiscal y externo empezaron a ordenarse, a partir del apoyo financiero ampliado del Fondo Monetario Internacional en septiembre de 2018, aunque quedan pendientes dos aspectos sensibles, como la microeconomía, reflejada en la resistencia a la baja de las tasas de interés para evitar la disparada de la cotización del dólar, y en la fuerte recesión en la industria y la construcción, con consecuencias indeseadas sobre el empleo y más aún sobre la capacidad de compra de los salarios.

Pero repentinamente todo cambió como consecuencia del resultado de las PASO, porque no sólo sorprendió al Gobierno la contundencia del "palazo", sino también al Frente de Todos, porque virtualmente lo catapultó directo a la presidencia a partir del 10 de diciembre, cuando aún no tenías equipos formalmente armados para encarar una suerte de pre transición acelerada, pese a que esa elección no fue vinculante, y habrá que esperar hasta el 27 de octubre para contar con una perspectiva más precisa. El riesgo país se desbocó, el peso se devaluó hasta un 30% y las tasas de interés subieron otro escalón; y en consecuencia los pronósticos de inflación, actividad y solidez de las finanzas públicas comenzaron a revisar en sentido muy negativo.

En busca de una explicación sólida sobre por qué se esfumó en días lo que parecía que se estaba reconstruyendo desde hace casi un año, luego de haberse recorrido gran parte del camino de la regularización de la deuda; reabierto los mercados comerciales; recortado notablemente los subsidios a los servicios públicos; y superado los efectos de las inundaciones primero, y la sequía después, que afectaron singularmente a la producción agropecuaria y con ello a la generación de divisas genuinas a través de las exportaciones Infobae entrevistó a Pablo Guidotti, ex secretario de Hacienda de la Nación y viceministro de Economía, entre agosto de 1996 y diciembre de 1999, y actual profesor Plenario de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella.

– ¿Cómo se llegó a la situación actual que aparece como diametralmente opuesta a la que se observaba hasta el día anterior a las PASO, qué cambió, además del resultado singularmente adverso para el Gobierno, se mostraban indicadores que disimulaban la realidad, y ahora salieron a la luz?
– Claramente, lo que ocurrió fue el efecto de un cambio de expectativas por el resultado de la elección, y desde el punto de vista del mercado de capitales, además, pareciera que lo tomó a contramano porque venía con la imagen de que la elección iba a ser mucho más pareja y luego fue sorpresivo el resultado. Creo que parece una situación de equilibrio múltiples. Por un lado, veníamos de una economía que tiene fragilidad, en el sentido de que estaba dependiendo del programa con el Fondo Monetario Internacional, pero a su vez es una economía que estaba haciendo ajustes importantes, y que hoy está en condiciones bastante buenas en varios frentes.

– ¿Por ejemplo?
– En lo fiscal la Argentina el Gobierno estaba haciendo muy buen trabajo en términos de reducir el déficit a una velocidad bastante inusual, no sólo en la Argentina, sino en comparación con cualquier otro país. Creo que hay que reconocer ese trabajo, y que se estaba reduciendo el déficit sin aumentar los impuestos, todo lo contrario, se estaba bajando gradualmente la carga impositiva. Por lo tanto, se están reduciendo gastos pese a la dificultad que representa que muchos están indexados. Y también se hizo un ajuste muy importante en cuanto a la cuenta corriente de la balanza de pagos con el resto del mundo, que normalmente es vista como una fuente de vulnerabilidad externa. Obviamente que eso se produjo por una disminución de la actividad económica, pero estábamos como para empezar a repuntar.

En lo fiscal la Argentina el Gobierno estaba haciendo muy buen trabajo en términos de reducir el déficit a una velocidad bastante inusual, no sólo en la Argentina, sino en comparación con cualquier otro país

Hasta ahora estamos con una reacción muy violenta de los mercados de capitales que, básicamente, está reflejando una incertidumbre política muy grande. Y la realidad es que el resultado de las PASO sorprendió tanto al Gobierno como la oposición. Creo que ninguno pensaba que la cuestión se iba a dar por definida tan temprano. Entonces recién ahora estamos empezando a ver que Alberto Fernández está armando sus equipos; que está empezando armar un discurso, porque hasta el 10 de agosto era que sólo veía una posibilidad, pero no había una discusión sustantiva de los temas.

– ¿Y ahora qué se ve?
Lo que estamos viendo ahora es que la cercanía a ganar eventualmente la presidencia está llevando a Alberto Fernández, y a los referentes que está designando en el área económica, a un discurso mucho más moderado de lo que el mercado presumía. Creo que parte del problema que tuvo la Argentina es que se jugó mucho a un discurso de grieta. Recuerdo que en una entrevista anterior decía que la cosa no es tan lineal, y a ningún político le gusta tener una crisis. Por eso veo que de ambos lados están tratando de adoptar un discurso moderado.

“Creo que parte del problema que tuvo la Argentina es que se jugó mucho a un discurso de grieta”
“Creo que parte del problema que tuvo la Argentina es que se jugó mucho a un discurso de grieta”

– Obviamente la crisis sorprendió a oficialismo y opositores, y se llevó puesto a un ministro de Hacienda, pero se designó en su lugar a Hernán Lacunza que por lo que venía haciendo en la provincia de Buenos Aires es muy similar a Nicolás Dujovne, en cuánto a darle prioridad a bajar el déficit fiscal; reducir impuestos; y tratar, en la medida de lo posible, de reducir el gasto público. En línea con eso, en su primer día de gestión presentó los datos fiscales de julio, y las proyecciones al tercer trimestre y al resto del año, para mostrar que hubo y que habrá cumplimiento ajustado de las metas con el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, los equipos económicos de Alberto Fernández, como de Roberto Lavagna, cuestionaron esos números, y propusieron renegociar todo con el FMI. ¿Cuál fue su lectura de esos números, se están dibujando para poder mostrar cumplimiento de metas con el FMI?
Creo que el Gobierno no está dibujando los números, sino que efectivamente ha ido cumpliendo con las metas con el FMI y haciendo una reducción importante del déficit para cualquier país y más en un año electoral. Y creo, en ese sentido, la evaluación de la salida de Dujovne no pasa por un fracaso de la política económica, porque creo que efectivamente él hizo un muy buen trabajo, si no que pasa, de alguna manera, por un fracaso de la política. Y que, en este momento, especialmente frente a la expectativa de una transición, creo que el ex ministro de Hacienda consideró que era necesario una cara nueva para encargar una etapa distinta. Hernán Lacunza es una persona razonable, es un buen economista; y creo que ha sido un cambio positivo.

En este momento, especialmente frente a la expectativa de una transición, creo que el ex ministro de Hacienda consideró que era necesario una cara nueva para encargar una etapa distinta. Hernán Lacunza es una persona razonable, es un buen economista; y creo que ha sido un cambio positivo

Los números fiscales de la Argentina, y en general las estadísticas del país son creíbles, y el Fondo tiene exactamente la misma opinión. Naturalmente, estamos en campaña, y entonces es muy fácil pegarle al acuerdo con el FMI, pero la realidad es que cuando uno mira exactamente qué es lo que están diciendo los candidatos de la oposición con respecto al programa con el Fondo están apuntando a los vencimientos, a cuándo se repaga el préstamo stand-by.

– ¿Sobre ese punto qué opina?
– Es posible que sea necesario una renegociación con el FMI porque la lógica de los programas con el Fondo es que ellos intervienen ayudando con liquidez a los países, bajo el supuesto de que los países retoman bastante rápido el acceso a los mercados de capitales y entonces en ese sentido tienen la posibilidad de repagar el crédito. Esa fue la misma lógica, por ejemplo, cuando los Estados Unidos le prestó USD 40.000 millones a México, en la época del Tequila (1994-1995). Efectivamente, en el lapso de 3 años México le pagó al Tesoro americano.

Si la Argentina hubiese seguido con una etapa de recuperación, quizás eso hubiera sido posible, porque posiblemente iba a volver a acceder a los mercados de capitales. Pero la crisis que ocurrió luego de las PASO creo que posterga esta recuperación porque ahora hay que aclarar el panorama político. Hay que aclarar si hay cambios en la política económica, suena lógico. Pero las críticas al programa con el Fondo son muchos menos profundas de la que suena, porque en realidad se está tratando de decir que el FMI nos dé más tiempo para pagar, porque creo que nadie niega que la asistencia financiera del organismo fue muy grande; es un apoyo muy contundente para la Argentina y que el país ha hecho el esfuerzo por cumplirlo; y efectivamente lo está cumpliendo; y lo va a cumplir en este trimestre y posiblemente también en diciembre.

Las críticas al programa con el Fondo son muchos menos profundas de la que suena, porque en realidad se está tratando de decir que el FMI nos dé más tiempo para pagar, porque creo que nadie niega que la asistencia financiera del organismo fue muy grande

– ¿Las medidas que tomó el Gobierno para compensar en alguna medida, o aliviar, los bolsillos de las familias, tras la fuerte devaluación del peso, le parece que son suficientes, debiera anunciar algo más; tiene capacidad fiscal para hacer algo más?
– Creo que las medidas que se anunciaron son justamente financiables desde el punto de vista del fisco sin poner en peligro el cumplimiento de las metas fiscales. Pero todo este tipo de medidas tienen un impacto, pero el efecto económico no se ve inmediatamente. Entonces, desde el punto de vista de por qué se tomaron estas medidas, en parte es una respuesta al resultado electoral; es una respuesta que intenta dar el Gobierno de generar un discurso de que escuchó al resultado de las urnas y responde. Pero al mismo tiempo es muy importante reconocer que hay como dos públicos distintos: uno el doméstico, al cual van dirigidas las medidas; y luego está el mercado de capitales, los inversores extranjeros, que en realidad se preocupan cuando ven este tipo de medidas porque se preguntan si fiscalmente son sostenibles.

Entonces lo que ha hecho el Gobierno es anunciar medidas que las puede financiar y el nuevo ministro, Hernán Lacunza, se ha tomado el trabajo de mostrar que eso no pone en peligro el cumplimiento de las metas fiscales. Pero es una situación difícil de transitar, y difícilmente veo que se vayan a tomar nuevas medidas. Más o menos las cartas están echadas desde el punto de vista de la política. Hay una alta probabilidad de que se confirme el resultado de las PASO, pero quizás no, porque creo que hubo un voto castigo que posiblemente fue mucho más grande del que veamos en octubre. Si eso alcanza para forzar una segunda vuelta no lo sé.

“Más o menos las cartas están echadas desde el punto de vista de la política. Hay una alta probabilidad de que se confirme el resultado de las PASO, pero quizás no, porque creo que hubo un voto castigo que posiblemente fue mucho más grande del que veamos en octubre. Si eso alcanza para forzar una segunda vuelta no lo sé”
“Más o menos las cartas están echadas desde el punto de vista de la política. Hay una alta probabilidad de que se confirme el resultado de las PASO, pero quizás no, porque creo que hubo un voto castigo que posiblemente fue mucho más grande del que veamos en octubre. Si eso alcanza para forzar una segunda vuelta no lo sé”

– Justamente, poco más de un mes antes de las elecciones de octubre, el 15 de septiembre, la ley obliga al Gobierno a presentar el proyecto de presupuesto del año siguiente. En medio de esta situación de incertidumbre ¿Qué debiera hacer el Gobierno, presentar un Presupuesto 2020 formal, con todas las pautas de gastos y la forma de financiarlo, o que sea simplemente testimonial en el cual especifique cuáles son las acciones que habría que tomar a futuro para un poco desafiar a los partidos de la oposición a que fijen su posición antes del 27 de octubre?
– Independientemente de lo que es el efecto de la coyuntura, con respecto a la Ley de Presupuesto hay que tener en cuenta que su elaboración es un proceso bastante complejo y se inicia varios meses antes. O sea que ya para esta época la redacción está muy avanzada, teniendo en cuenta las necesidades y los proyectos de las distintas áreas. Las proyecciones económicas pueden tener algún ajuste, pero no es un Presupuesto que se elabora en un mes.

También es cierto que en todos los años en los cuales hay elecciones se da la característica que se envía el proyecto de Ley de Presupuesto el 15 de septiembre pero luego hay un cambio de gobierno el 10 de diciembre, entonces cuando eso ocurre está la discusión de qué pasa con este Presupuesto que es del gobierno anterior. Pero la realidad es que primero hay un debate parlamentario donde se pueden hacer modificaciones. Y normalmente en esos casos se vota hacia fines de diciembre.

Y también está la Ley de Administración Financiera que permite algunos cambios, dentro de lo que es la autorización de un Presupuesto, de acuerdo con los objetivos que pueden ser distintos entre dos diferentes gobiernos. Lo importante es cumplir con la institucionalidad y mostrar el sendero de los grandes agregados: de gasto público; déficit fiscal y de deuda. Eso es algo que no debiera ser sujeto de mucha discusión entre gobiernos sucesivos, porque a la larga, son necesidades que muchos reconocen. Y luego sí, hay discusiones que tienen que ver más bien con las prioridades de esos gastos, no se discuten cambios impositivos. Siempre dentro de metas globales que no debieran ser tan diferentes, porque creo que hoy todos los sectores reconocen que la Argentina tiene que eliminar su déficit fiscal, porque sus niveles de deuda están cerca de generar preocupación.

– ¿El proyecto de Ley de Presupuesto no puede incluir la validación de la rebaja de la eliminación del IVA sobre los alimentos, ni los cambios en el mínimo no imponible de Ganancias, tiene que forzosamente presentarse por separado, pese a que no signifiquen aumentos de impuestos?
– Los cambios impositivos no se pueden incluir en el Presupuesto, pero sí puede incorporar los efectos sobre las proyecciones fiscales. De todas maneras, esas medidas se han anunciado con vigencia transitoria, no afectan tanto la situación del año próximo. La Ley de Administración Financiera entre los principios que tiene es que el Presupuesto no incluya cambios impositivos. Entonces, lo que debiera ocurrir es que, si hay cambios en los impuestos, en conjunto con la Ley de Presupuesto, que vayan por una ley separada. Si son además, cuestiones que afectan, además, la Coparticipación puede haber una discusión sobre por qué Cámara tienen que entrar.

La Ley de Administración Financiera entre los principios que tiene es que el Presupuesto no incluya cambios impositivos. Entonces, lo que debiera ocurrir es que, si hay cambios en los impuestos, en conjunto con la Ley de Presupuesto, que vayan por una ley separada

– Los indicadores de actividad e inflación venían mal, pero en los últimos meses daban alguna señal de mejora, en particular la producción agropecuaria y manufactura de alimentos; y también la rama energética, en especial la vinculada con el desarrollo de Vaca Muerta y algunas actividades conexas. ¿Ahora con el cambio de escenario y clima de incertidumbre cómo cree que termina el año?
– La intensidad de esta crisis y el hecho que seguramente no va a terminar rápidamente va a tener un impacto negativo en la actividad económica, y que por tanto la incipiente recuperación se va a posponer o interrumpir. Pero lo importante es resaltar que estructuralmente la Argentina está en bastantes buenas condiciones como para recuperar el crecimiento.

Lo que ha ocurrido otros años es que después de las elecciones presidenciales hay como una etapa de optimismo, y un respaldo de los mercados de capitales a las nuevas autoridades, aún en situaciones en las que la economía no estaba muy bien. Por ejemplo, cuando fue la transición entre Carlos Menem y Fernando de la Rúa, el gobierno de la alianza en ese momento tuvo un primer semestre donde el mercado de capitales fue muy positivo. Hoy se está en una situación en la cual no se sabe bien dónde se estabiliza porque los mercados se están acomodando a los discursos económicos de los distintos candidatos, pero también es cierto que una vez que se definan las propuestas, lo más probable es que tengan una respuesta positiva.

Otra cuestión que hay que tener en cuenta es que los mercados de capitales muchas veces se preocupan y se comportan de una manera bastante agresiva, en términos de cambios de precios, frente a cosas que le generan incertidumbre. Pero una vez que los hechos después se dan y se define esa incertidumbre lo miran con otros ojos. Así ocurrió con Ollanta Humala, en Perú, todo el mundo le tenía miedo; a "Lula" en Brasil, el mundo le tenía miedo; a Andrés López Obrador, en México, también. Pero una vez que pasaron las elecciones los mercados analizaron cómo actuaron los primeros meses y actuaron positivamente. Por tanto, hay que tener en cuenta que con los cambios de gobierno los mercados tienen preferencias, pero una vez que eso pasan, trabajan con cualquiera.

“Lo que ha ocurrido otros años es que después de las elecciones presidenciales hay como una etapa de optimismo, y un respaldo de los mercados de capitales a las nuevas autoridades, aún en situaciones en las que la economía no estaba muy bien”
“Lo que ha ocurrido otros años es que después de las elecciones presidenciales hay como una etapa de optimismo, y un respaldo de los mercados de capitales a las nuevas autoridades, aún en situaciones en las que la economía no estaba muy bien”

– ¿Cree que los mercados ya descontaron esos efectos, y que en caso de que en octubre se ratifique el resultado de las PASO a favor de Alberto Fernández, que anticipó que es partidario de poner un control al movimiento de capitales, se van a recuperar, o en ese caso es posible esperar un castigo adicional con la suba del Índice de Riesgo País?
– Creo que ya los precios de los activos argentinos han caído tanto que hoy ofrecen oportunidades de compra muy buenas. Y creo que el discurso que está apareciendo del campo de Alberto Fernández es en realidad no repetir cuestiones como el cepo cambiario que rigió entre fines de 2011 hasta el cambio de gobierno. La discusión sobre el control de capitales es un debate que no necesita estar relacionado al cepo, una medida tan drástica; e incluso el Fondo Monetario hoy no tiene una visión dogmática sobre determinadas medidas de controles de capitales. Y hoy el mensaje económico del Frente de Todos no está diciendo que es lo que quieren hacer, pero está aclarando que no quieren volver a cometer algunos errores del pasado.

Hay que tener en cuenta es que los mercados de capitales muchas veces se preocupan y se comportan de una manera bastante agresiva, en términos de cambios de precios, frente a cosas que le generan incertidumbre. Pero una vez que los hechos después se dan y se define esa incertidumbre lo miran con otros ojos

– ¿Una reflexión sobre los pasos que comenzó a dar el nuevo ministro de Hacienda?
Me parece muy importante el proceso de diálogo que ha generado Hernán Lacunza con los distintos equipos económicos, y ojalá que pueda profundizarse y pueda también trasladarse a Wall Street. En ese sentido, recuerdo que durante la transición entre el gobierno de Carlos Menem y de Fernando de la Rúa, el ministro de Economía se reunió con los candidatos de ambos partidos, y todos viajaron al exterior, hablaron con los inversores, e independientemente de las diferentes opiniones, todos eran gente razonable, Jorge Remes Lenicov y José Luis Machinea. Creo que eso fue muy tranquilizador para gente del exterior que no están en el día de la política Argentina.

Hoy hay una campaña electoral, pero creo que todo el esfuerzo que está iniciando el nuevo ministro de Hacienda, en términos de diálogo, es importante porque es a nivel técnico; y es algo que el mercado de capitales va a apreciar. No es necesario que a nivel político Mauricio Macri y Alberto Fernández hablen mucho, porque ellos están en otras preocupaciones, más vinculadas con su electorado.

Fotos: Martín Rosenzveig