Día de la Madre: Estos son los colores de flores que debería evitar y los que sí estaría bien regalar

En esta fecha se busca expresar cariño, gratitud y respeto por lo que ciertos tonos no son adecuados para transmitir el espíritu de la fecha

Guardar
Google icon
Arreglo floral en jarrón de cerámica con rosas rosadas, ranúnculos coral, peonías crema, hortensias blancas y eucalipto. Incluye etiqueta "Feliz Día de la Madre" y lazo.
La elección del color en los arreglos florales puede transformar un gesto de cariño en un mensaje equivocado durante el Día de la Madre - crédito (Imagen Ilustrativa Infobae)

La elección de un ramo floral para el Día de la Madre es mucho más que una cuestión de gusto personal. Entre los colores, emociones y significados ocultos se juega la clave para que el mensaje llegue con la intención adecuada.

En una fecha dedicada a agradecer y reconocer a las madres, los detalles importan, y el lenguaje del color se convierte en un aliado o, si se ignora, en un potencial obstáculo.

PUBLICIDAD

Las flores siguen siendo la opción preferida de muchas familias al buscar un obsequio que simbolice cariño y gratitud. La selección cromática adecuada puede reforzar el vínculo materno, mientras que la elección errónea puede generar interpretaciones inesperadas que alteren el sentido de la celebración.

En la práctica, elegir flores para el Día de la Madre implica evitar ciertos colores que, aunque bellos, tienen una carga simbólica que puede resultar inapropiada para la ocasión. La opinión popular coincide en que tres tonos, en particular, merecen ser considerados con cautela: rojo, negro y amarillo intenso.

PUBLICIDAD

Los colores que pueden crear confusión

Un ramo grande de rosas rojas y follaje en un jarrón de barro sobre una mesa de madera, con dos velas encendidas y una tarjeta "Para mi amor".
Especialistas advierten que los tonos rojo, negro y amarillo intenso pueden generar interpretaciones desafortunadas en una celebración familiar - crédito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las flores rojas, tradicionalmente asociadas con el amor incondicional, encierran una dualidad. Mientras que expresan afecto, en el ámbito floral su significado central se vincula al amor de pareja y la pasión romántica. Esto puede resultar demasiado intenso para un homenaje maternal, desplazando el foco del vínculo filial hacia sentimientos más propios de los enamorados.

El negro, aunque transmite elegancia y cierto misterio, se asocia de manera predominante con el luto y la despedida. Si bien en algunos contextos también puede representar coraje o nuevos comienzos, su peso histórico en la simbología floral lo convierte en un color poco adecuado para un día que celebra la vida y el afecto. Presentar un ramo oscuro puede desentonar con la jornada de alegría y gratitud que se busca generar.

Por último, el amarillo intenso representa un caso particular. Aunque en algunas culturas se le atribuyen valores positivos como la energía o la amistad, en la simbología floral occidental se lo relaciona con la traición, el desamor y la mala fortuna. Regalar flores de este color en el Día de la Madre podría resultar en un mensaje ambiguo o incluso negativo, contrario a la intención original del obsequio.

Arreglo de flores amarillas marchitas (rosas y girasoles) en un jarrón agrietado sobre mesa de madera. Una nota con 'Adiós' y un corazón roto está al frente.
Elegir flores de tono amarillo intenso podría interpretarse como un símbolo de traición o desdén según la simbología floral tradicional - crédito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Significado de los colores recomendados para el Día de la Madre

Al momento de decidirse por un ramo, conviene priorizar tonos que evocan sentimientos de ternura y respeto. El rosa sobresale como símbolo de gratitud y cariño. Un ramo en esta gama resulta ideal para expresar admiración sincera sin caer en equívocos asociados al romanticismo de pareja.

El blanco, por su parte, representa pureza y amor eterno. Ofrecer flores blancas en esta fecha envía un mensaje de respeto profundo y reconocimiento al rol materno, sin dobles interpretaciones. Junto a estos, los tonos suaves y pasteles refuerzan la idea de paz, armonía y alegría familiar.

El clavel es la flor tradicional para el Día de la Madre. Los claveles rosados, en particular, resultan perfectos para quienes desean transmitir gratitud y ternura en un solo gesto. Esta elección conecta directamente con la simbología positiva que rodea a la maternidad.

Un arreglo de flores negras que incluye dalias, tulipanes y rosas, está colocado en un jarrón oscuro sobre una mesa de madera blanca y un fondo claro con una ventana.
Evitar estos tonos en los arreglos florales ayuda a que el gesto se perciba como una muestra clara de gratitud y afecto familiar - crédito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consejos para elegir el ramo ideal

Para quienes buscan un regalo más personalizado, los ramos mixtos con flores como gerberas o lirios permiten expresar vitalidad y optimismo. Esta alternativa resulta especialmente adecuada para madres que disfrutan de los colores y la diversidad visual.

La personalidad de la homenajeada también puede guiar la selección. Para madres de gustos clásicos, las rosas y los claveles nunca fallan. En cambio, las orquídeas o los arreglos exóticos son perfectos para quienes prefieren propuestas modernas y originales.

Al final, la clave está en escoger flores y colores que refuercen la alegría y la gratitud propias de la celebración. Así, cada ramo entregado en el Día de la Madre se convierte en un mensaje claro de amor y reconocimiento.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD