Carlos Rodríguez, fundador y ex-rector del CEMA, se mostró inquieto por el insuficiente plan fiscal para estabilizar la economía y devolver confianza a los mercados
Carlos Rodríguez, fundador y ex-rector del CEMA, se mostró inquieto por el insuficiente plan fiscal para estabilizar la economía y devolver confianza a los mercados

Una nueva devaluación de la lira turca generó convulsión en el mercado cambiario y bursátil de la Argentina y llevó a los técnicos del Ministerio de Hacienda y del Banco Central a tomar medidas de emergencia, en busca de calmar el mal humor de los inversores, en particular ante otro test que tendrán que enfrentar este martes por el vencimiento de Letras del Banco Central por $330.000 millones.

En el primer caso, el ministro Nicolás Dujovne dispuso dejar sin efecto la subasta de USD 50 millones. El Ministerio de Hacienda: "En consideración de la posición de liquidez que ha acumulado, ha instruido al Banco Central de la República Argentina a discontinuar las ventas de dólares diarias hasta que las necesidades de pesos lo requieran nuevamente".

Mientras que la autoridad monetaria, encabezada por Luis Caputo, decidió en una reunión de emergencia del Comité de Política Monetaria (Copom) elevar de 40% a 45% anual la tasa de referencia de política monetaria; comenzar a desarmar la posición de Lebac en poder de los Bancos y anunciar la licitación de USD 500 millones para absorber el consecuente aumento de la liquidez en pesos del mercado.

Frente a este nuevo escenario Infobae consultó al destacado economista, fundador del CEMA y ex viceministro de Economía Carlos Rodríguez sobre sus expectativas respecto de la respuesta de los mercados a las nuevas medidas de política cambiaria y monetaria:

—Se trata de medidas sueltas y aisladas. Lo que veo es que los mercados no las tomaron bien, el Merval volvió a caer fuerte y el riesgo país volvió a subir fuerte. Estamos peor que Turquía, además, y tenemos el desprestigio internacional por los "cuadenos-gate". El índice de riesgo país ya es el doble del que se le asigna a Brasil y es tres veces el de Uruguay.

—¿Por qué cree que ocurre eso, si la Argentina cuenta con un plan de ajuste y una mega asistencia financiera del Fondo Monetario Internacional?
—Simplemente porque lo que se dispuso fueron medidas de control de liquidez con cambios de nombre, Lebac por Notas y Leliq, y promesas de ajuste fiscal; y para eso suben las tasas de interés. Es una tomadura de pelo, me sorprende que la misión del FMI que vino a ver las cuentas públicas apoye eso. Los mercados las han desaprobado, como lo refleja el aumento de la probabilidad de riesgo de default a 5 años al 40%, cuando estaba en 36% la semana anterior; y el bono de 100 años cayó a 70%. No veo nada para ser optimista, porque no se ven cambios.

Los mercados han desaprobado las últimas medidas, como lo refleja el aumento de la probabilidad de riesgo de default a 5 años al 40%, cuando estaba en 36% la semana anterior; y el bono de 100 años cayó a 70% de su valor

—¿Esperaba algo más del Ministerio de Hacienda?
—Hubiera esperado un nuevo plan fiscal; medidas más corajudas, porque el plan de baja del déficit que se presentó al FMI hace dos meses ya era conocido por todos en el mercado, local e internacional, y le puso el pulgar para abajo, en señal de desaprobación, porque no le cree. Para revertir eso es que se requieren nuevas medidas y no cambiar el nombre a las Lebac.

—¿Ve a los funcionarios corriendo detrás de los acontecimientos?, porque primero Hacienda anunció la suspensión de la subasta diaria de dólares; luego el Banco Central comunicó la suba de la tasa de referencia y el inicio del desarme de la posición de Lebac; y más tarde que este martes ofertará hasta USD 500 millones para absorber liquidez…
—Todo lo veo muy confuso. Primero que se suspenda la licitación de Hacienda y luego la licitación de reservas del BCRA para eliminar las tenencias de Lebac, porque eso ya estaba comprometido con el FMI. Por eso fue solo ponerle nombre.

—¿Esperaba señales concretas para reducir el abultado déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos?
—Claro, porque el problema de cuenta corriente es el abultado déficit fiscal, no solo primario, sino total, porque significa el exceso de gasto público, no solo del gobierno nacional, sino del conjunto del Estado, nacional, provincial, municipal, los entes públicos y bancos públicos, más los servicios de la deuda pública, que es un número enorme, un 6% del PBI. Eso no se corrige con una devaluación, aunque transitoriamente contribuye a disminuirlo con más inflación.

—¿Qué aconsejaría en estas circunstancias? 
—Le recomendaría al FMI que más que mirar la planilla Excel del Tesoro que mire más a los mercados. El país está en una crisis política grave por el impacto internacional de los cuadernosgate que afecta a la imagen del país, y también enfrenta una crisis cambiaria desde mediados de año, porque los mercados no creyeron que el plan de ajuste acordado con el Fondo sea suficiente para reconstruir la confianza. Los indicadores de alerta están y no se actúa en consecuencia. Estoy asustado.

Le recomendaría al FMI que más que mirar la planilla Excel del Tesoro que mire más a los mercados. El país está en una crisis

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