La oferta oficial de divisas no calmó al dólar (Adrián Escandar)
La oferta oficial de divisas no calmó al dólar (Adrián Escandar)

Es una pregunta recurrente, pero que en la Argentina nunca encuentra una respuesta definitiva: ¿por qué sube el dólar? Este final de junio encontró una persistente demanda por el cierre de posiciones de fin de mes y cobertura inversora, tanto de empresas como del público, en fecha del cobro de salarios y medio aguinaldo.

La demanda del viernes acercó al dólar minorista a los 30 pesos y obligó a la intervención oficial por USD 450 millones, casi la mitad (44%) del volumen negociado, aunque la oferta no fue suficiente contraparte para bajar la cotización.

Factores locales y externos convergen en la escalada: no es ajeno al salto del dólar en la plaza cambiaria el temor por la desaceleración de la economía doméstica y la creciente aversión global al riesgo, que produce hace semanas una devaluación de las monedas emergentes.

Entre las economías emergentes, la moneda argentina es la que más se devaluó en el mundo en 2018: un 14,5% en junio y un 36% en el transcurso del año. Esto se traduce en un salto de la cotización del dólar de 56,3% en el primer semestre y un 15,9% en junio.

SEIS MOTIVOS DETRÁS DE LA SUBA DEL DÓLAR:

1) INFLACIÓN. Entre enero de 2016 y junio de 2018 la inflación en Argentina acumuló cerca de 103 por ciento. El evidente retraso de la cotización del dólar, al haber aumentado por debajo de la inflación en 2016 y 2017, generó un efecto de "olla a presión". En 2018 recuperó todo el terreno y hoy se ubicó por encima del recorrido general de los precios minoristas. En dos años y medio acumula un alza de 122,7%, desde los $13,28 del 30 de diciembre de 2015. Si el dólar hubiera replicado el movimiento de la inflación, hoy debería costar 27 pesos.

2) ESCASA OFERTA. Con un dólar que se dispara desaparecen los vendedores o aquellos que venden solo aceptan precios en alza. Apenas la oferta de la banca pública modera la suba en períodos de incertidumbre. Por eso, la pérdida de USD 12.000 millones de reservas entre marzo y mayo fue una señal de alerta que recalentó la demanda.

Entre las economías emergentes, la moneda argentina es la que más se devaluó en 2018

En 2018, además, hubo menor liquidación de los agroexportadores por varios motivos: la sequía que recortó severamente la cosecha, la eliminación de la obligatoriedad de liquidar divisas en el país y la caída de los precios de las materias primas. A USD 320 por tonelada, la soja tiene hoy el precio más bajo desde marzo de 2016 y similar al de marzo de 2008. Y es la mitad que el alcanzado en 2012.

3) DEVALUACIONES EMERGENTES. La apreciación global del dólar, consistente con el aumento de las tasas de interés en el país norteamericano, golpea a las divisas en todo el mundo, en especial las emergentes como el peso argentino y la lira turca. Por ejemplo, en Brasil el dólar acumula en 2018 un alza de 17,2%, de 3,31 a 3,88 reales. La devaluación de la moneda del principal socio comercial de la Argentina también afecta a la cotización de nuestra moneda.

4) AVERSIÓN AL PESO. Una escalada del dólar que no parece tener un límite preciso genera a la par una aversión por las inversiones en moneda doméstica. El temor que generó la licuación de capital invertido en las LEBAC en mayo y junio es mayor que el incentivo de tasas de interés que ya superan el 40% anual. Frente a una inflación que también está en ascenso, el dólar, con una ganancia superior al 50% en seis meses, se impuso como inversión ganadora y un refugio ante eventualidades futuras.

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5) EXPECTATIVAS DE RECESIÓN. Los datos macroeconómicos muestran que viene un período negativo para la economía. El Gobierno prevé que el segundo y tercer trimestres serán recesivos. El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC ya reflejó en abril una contracción del 0,9% interanual por la sequía. Incluso el acuerdo alcanzado con el FMI es observado por muchos analistas con cautela, por las exigencias de ajuste fiscal que impone. La incertidumbre sobre el futuro económico lleva a la dolarización de carteras, a la que aporta la incertidumbre política. ¿Podrá Mauricio Macri aspirar a la reelección y sostener las reformas económicas con un electorado descontento? El acatamiento al paro general convocado por la CGT el lunes pasado es indicador de una tensión política y social que será creciente en los próximos meses.

6) PERCEPCIÓN DE RIESGO. Es positivo que Argentina haya reingresado al listado de mercados emergentes del MSCI, pero no evita la devaluación del peso y la pérdida de valor de los activos financieros, acciones y bonos que sondearon esta semana sus precios más bajos de 2018, afectados por la escalada en la tensión comercial internacional.

Esta dinámica crea incertidumbre sobre la capacidad de repago de la deuda. Los títulos públicos argentinos siguen sin recuperarse, a la vez que por el aumento de su rentabilidad el riesgo país argentino superó este viernes los 600 puntos básicos, un nivel similar al de septiembre de 2015, entonces con "cepo" cambiario y default selectivo. Si el Gobierno emitiera hoy bonos en el exterior debería convalidar rendimientos de casi 9% en dólares, una tasa inviable, cuando Argentina deberá buscar financiamiento en el exterior en los próximos años debido al aumento de su deuda externa.

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