Biarritz mete un impuestazo a los propietarios de segundas residencias y le sale el tiro por la culata: “Es un fraude a gran escala”

La ciudad francesa hace frente a la crisis de acceso a la vivienda, pero no contaba con que miles de dueños de esos inmuebles iban a burlar la ley

Guardar
Google icon
Playa de Biarritz. (Christian Boehmer/dpa)
Playa de Biarritz. (Christian Boehmer/dpa)

La crisis de acceso a la vivienda no es exclusivo de España, como los intentos para ponerle solución. Hay espejos en los que nuestro país no puede mirarse, como el modelo Viena, ejemplo europeo desde un punto de vista social y de convivencia, sacando de la ecuación el especulativo. “Tenemos herramientas”, pero vamos 100 años tarde, reconoció la ministra Isabel Rodríguez. De modo que, mientras se sientan bases para un efecto a medio y largo plazo, hay que atacar el problema también con medidas urgentes para aliviar el drama en tantos jóvenes y familias.

Comprar una vivienda de 100 metros cuadrados en Madrid ya exige ganar más de 4.500 euros netos al mes para no sobrendeudarse. Pero hay fórmulas que empiezan a funcionar. Cataluña es la región que más en serio se ha tomado la ley de Vivienda del Gobierno, la que más de cerca vigila el cumplimiento y multa a los propietarios que se la saltan. El resultado: el precio del alquiler en Barcelona ha caído un un 7,6%, tratándose de la única gran capital española en la que esto sucede. Junto con Tarragona, cerró abril con precios inferiores a los de hace un año.

PUBLICIDAD

De Viena a París, de donde están huyendo los inversores. El nuevo alcalde, el socialista Emmanuel Grégoire, ha anunciado la creación de un impuesto para las casas vacías, además de la construcción de 60.000 viviendas de protección por toda la ciudad, también en los barrios más ricos. También en Francia, pero muy próximo a España, el caso que va a ocupar esta noticia, el de Biarritz, que puso en marcha una de las políticas que se asegura más efectiva para liberar vivienda, para aumentar la oferta, para que no haya personas sin techo mientras otras acumulan varios.

El economista Santiago Carbó analiza la situación actual del mercado inmobiliario. Advierte sobre "subidas significativas" en los precios de compra y explica cómo la escasez y los altos costos del alquiler y las hipotecas consumen los aumentos salariales de las familias.

Un 42% son segundas residencias

Biarritz lo hizo, y es un lugar donde un 42% de las propiedades son segundas residencias. Hasta 2023, todas las viviendas pagaban un impuesto, independientemente de su condición, pero el Estado lo eliminó para las principales, manteniéndolo íntegro para las segundas residencias. El importe medio de este impuesto es de 1.125 euros al año, pero en Biarriz la cifra es mayor. Lo es porque tiene muy pocos inmuebles disponibles para quienes quieren vivir allí de forma permanente, y los precios de alquiler y compra están disparados.

PUBLICIDAD

Para controlar esa situación, la ley francesa permite a los ayuntamientos de ciudades con escasez de oferta que añadan un extra al impuesto, recargo que puede ascender al 60% sobre la cuota base, y Biarritz ya lo aplica al máximo. Por ejemplo, si el importe base de un apartamento es de 1.000 euros, en esta localidad hay que abonar 1.600. El propietario no puede negociar ni recurrir el importe salvo en casos muy concretos, como tener que vivir lejos por motivos de trabajo o haber ingresado en una residencia de mayores.

Biarritz
Vista de Biarritz.

“Fraude a gran escala”

Pero Biarritz se ha encontrado con un problema. Hecha la ley, hecha la trampa: las autoridades calculan que en torno a 1.000 propietarios han declarado como primera su segunda residencia, lo que supone una pérdida de 750.000 euros al año para las arcas municipales. El ayuntamiento y la Hacienda francesa trabajan juntos desde 2026 para detectar estos casos y sancionarlos con el cobro retroactivo de tres años de impuesto más una inspección fiscal. Con todo, han dejado de ingresar cerca de un millón de euros, informa France 3.

El consistorio denuncia un “fraude a gran escala”, según Le Figaro, y lamenta que no tiene “medios de coerción ni de control directo” para conocer el uso que los propietarios hacen de sus residencias. Por ahora, no tiene ni siquiera acceso a los contadores de agua. Cualquier otra comprobación podría incurrir en una violación en la privacidad de esas personas. Ya no en la ciudad sino en toda la región, se estima que podrían ser hasta 5.000 las segundas residencias registradas como principales. Quienes no saben cómo acceder ya solo a una siguen esperando soluciones.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD