
En América Latina hablamos constantemente de crecimiento económico, inversión y productividad. Pero pocas veces reconocemos con suficiente claridad quién sostiene realmente gran parte de la estabilidad social y económica de nuestras comunidades: las madres.
La madre latinoamericana no solo cuida y acompaña. También trabaja, administra, resuelve y mantiene unidas a millones de familias aun en contextos difíciles. En muchos casos, es al mismo tiempo sostén emocional y principal fuente de ingresos. Según la CEPAL, más del 40% de los hogares en América Latina tienen a una mujer como principal responsable económica. Y en México, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado realizado principalmente por mujeres representa cerca del 24% del PIB nacional, de acuerdo con el INEGI.
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Es decir: una enorme parte de la economía descansa sobre trabajo femenino que muchas veces ni siquiera aparece en las estadísticas tradicionales.
Las mujeres siguen enfrentando menores ingresos, mayores cargas de cuidado y menos oportunidades laborales. La maternidad continúa siendo un factor de desigualdad laboral en muchos contextos.
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Por eso el Día de las Madres no puede quedarse solo en el reconocimiento emocional. Claro que hay que celebrar y agradecer. Pero también hay que construir modelos económicos y sociales que fortalezcan la autonomía y las oportunidades de las mujeres.
Y ahí Nuevo León tiene una oportunidad histórica. Porque si algo caracteriza a nuestra tierra es la capacidad de producir, competir y hacer crecer la economía. El siguiente paso es lograr que ese crecimiento llegue con más fuerza a las mujeres y madres trabajadoras.
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Aquí vale la pena decir algo importante: el industrialismo social sí tiene mucho que ofrecerle a la mujer moderna. Porque cuando el crecimiento económico se acompaña de estabilidad laboral, comunidad y sentido humano, las mujeres encuentran mejores condiciones para desarrollarse plenamente.
La economista Claudia Goldin, Premio Nobel de Economía 2023, ha señalado que uno de los grandes desafíos contemporáneos es construir economías capaces de integrar productividad y flexibilidad sin castigar la maternidad. Ahí es donde el Capitalismo Social norteño y el Crecimiento con Justicia impulsado por la Presidenta de México, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, pueden dialogar con enorme fuerza.
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Porque una economía potente solo es sostenible cuando genera oportunidades compartidas y fortalece a las familias. Ese fue uno de los principios del industrialismo regiomontano histórico. Don Eugenio Garza Sada sostenía que “el mejor negocio es dar trabajo”. Detrás de esa frase había una visión profundamente humana del desarrollo: entender que la empresa también produce estabilidad, dignidad y futuro para las familias.
Eso significa impulsar más guarderías y estancias infantiles accesibles; ampliar horarios escolares y espacios deportivos y culturales para niñas y niños; fortalecer el transporte público y la seguridad en calles y rutas; abrir más oportunidades para mujeres en industrias tecnológicas, logísticas y manufactureras; facilitar crédito y certeza patrimonial para madres trabajadoras; y construir comunidades más seguras y unidas.
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También significa entender algo fundamental: la nueva economía industrial del norte de México necesita más talento femenino. El nearshoring y la relocalización industrial están abriendo oportunidades históricas en sectores bien pagados y de alta especialización. Sería un error dejar fuera a millones de mujeres de esa transformación productiva. Por eso la capacitación técnica, digital y universitaria para mujeres debe convertirse en prioridad estratégica.
Ese es uno de los grandes desafíos de nuestra época: lograr que una economía fuerte también sea una economía que fortalezca a las familias. Ahí es donde la 4T Norteña busca construir equilibrio. Con la mano derecha impulsando inversión, empleo e innovación. Y con la mano izquierda convirtiendo ese crecimiento en seguridad, comunidad y oportunidades reales para las madres.
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Porque cuando una madre tiene respaldo y oportunidades, toda la sociedad avanza de verdad, eso es una prioridad para hablar de una sociedad justa de verdad.
* El autor es Alcalde del Municipio de General Escobedo en Nuevo León, México, y Presidente de la Mesa de Coordinación Metropolitana, Sociedad y Gobierno en la Zona Metropolitana de esa entidad de la República Mexicana.
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