Facundo Campazzo es una de las principales figuras de Argentina (NA)
Facundo Campazzo es una de las principales figuras de Argentina (NA)

"No me asusté, sentí que se me dobló el mismo tobillo que me había lesionado, pero no pasó nada. El dolor es una cuestión mental". Así, Facundo Campazzo despejó cualquier duda respecto a su condición física tras los minutos de suspenso que se vivieron en el triunfo de Argentina ante Venezuela cuando el base quedó tendido en el piso durante el primer cuarto y tuvo que salir del juego.

La preocupación era alta porque Campazzo demuestra en cada encuentro un nivel superlativo, que lo ubica como el líder del seleccionado argentino de básquetbol. El conductor del equipo aparece tercero en la tabla de asistencias por partido del Mundial, con un promedio de 7,5 por juego. Facu intentará lograr lo que otros bases argentinos ya consiguieron en la historia: ser el máximo asistidor de la competencia. Miguel Cortijo (4,7 en 1986), Marcelo Milanesio (6,9 en 1994), Juan Ignacio Pepe Sánchez (5,9 en 2006) y Pablo Prigioni (6,4 en 2010) se quedaron con esa distinción. Si Campazzo lo consigue, su brillo individual puede llevar a la selección nacional todavía más lejos de lo que ya está.

-¿Estás sintiendo que es tu Mundial?

-No sé. No me pongo a pensar si va a ser o no mi torneo. Me preparo para jugar en el día a día. Me siento con confianza, bien física y mentalmente. Quizás me sienta en uno de mis mejores momentos. Pero no quiero pensar "¿este será mi Mundial?". Va más allá de eso. Importa lo colectivo más que nada. Sería un poco egoísta pensar en que este debe ser mi Mundial. Mi cabeza gasta más energía o más tiempo en pensar en eso, en lo colectivo, en tratar de seguir con esta dinámica y con que el equipo compita con todos los que nos enfrentamos. Lo demás sale solo.

-Más allá del valor de lo colectivo, si es tu Mundial al equipo le va a ir mejor.

-O al revés. Cuando el equipo va bien, suben las individualidades. Cuando el equipo tiene una buena dinámica y juega bien, cada individualidad está en buen nivel. Por lo general pasa eso. Y cuando solamente un jugador juega bien, muchas veces no llega a estar tan alto. En lo personal estoy trabajando mucho para hacer felices a mis compañeros, hacer jugar y tomar esa lectura de ver en qué momento está caliente cada uno, de jugar para ese jugador o de ver en qué situación estamos. No solamente yo, porque tanto Luca como Lapro lo están haciendo muy bien. Estamos teniendo buenos pasajes.

Facundo Campazzo se quedó con el premio al MVP en dos partidos de Argentina (AP Photo/Andy Wong)
Facundo Campazzo se quedó con el premio al MVP en dos partidos de Argentina (AP Photo/Andy Wong)

Campazzo, como en la cancha cuando deja rivales en el camino con sus cambios de dirección, busca que los reflectores no apunten solamente sobre su figura. Pero, a veces, es inevitable. En los últimos dos partidos fue elegido por FIBA como el jugador más destacado.

-Es un halago, él me quiere mucho. Después le voy a pagar a Chapu por ese comentario. Eso quiere decir que estoy haciendo las cosas bien. Antes me obsesionaba mucho más, pero eso ya pasó. Incluso renové con Real Madrid por 5 años más. Valoro que el Madrid me quiera y me respete. Y del otro lado no hubo un interés real, entonces no se puede negociar con la nada. No tenía por qué dudar de quedarme en España.

Argentina ha logrado mostrar un estilo de juego bien marcado, con pasajes de alto vuelo y brillo estético. Mucho de eso surge de la magia de Campazzo. A partir de esa identidad, la selección se metió en cuartos de final y tiene en la mira Tokio 2020.

Facundo Campazzo en acción durante la victoria ante Rusia, por la última fecha del Grupo B (Twitter: @cabboficial)
Facundo Campazzo en acción durante la victoria ante Rusia, por la última fecha del Grupo B (Twitter: @cabboficial)

-Además de avanzar en la Copa del Mundo y buscar la clasificación a los Juegos Olímpicos, ¿lograron jugar como ustedes querían en el momento indicado?

-Ya lo hemos logrado en torneos anteriores, por ejemplo en la Americup. Estamos cumpliendo los objetivos que nos habíamos propuesto al principio del proceso. Estábamos un poco a ciegas, porque no sabíamos en dónde estábamos parados realmente. Contra los rivales de gran nivel como Rusia, Nigeria y ahora cuando venga Polonia, nos damos cuenta para qué estamos, a dónde podemos apuntar. El equipo está respondiendo muy bien, está a la altura. En los amistosos uno no termina de saber al 100% cómo está porque no competís. Y como dice siempre Sergio, los argentinos necesitamos la competición para que se vea nuestra mejor versión. Más allá de que en la preparación lo intentamos, nuestra mejor cara se vio ya en el Mundial.

-¿Sentís que impusieron respeto a partir de lo que mostraron en la primera fase y en el triunfo ante Venezuela?

-Antes también, porque ya en España me preguntaban por el plantel que traeríamos al Mundial. Y cuando yo les iba mencionando a los jugadores, les llamaba la atención y me decían: "no tienen mal equipo". Yo respondía que tenemos buenas individualidades pero que teníamos que formar un buen equipo a partir del trabajo de Sergio, que debía fusionar los talentos. A medida que empezó el torneo nos empezaron a mirar con respeto y creo que nos lo ganamos.

-¿Ustedes tienen esta identidad de equipo hace más tiempo que el que los hinchas lo tiene en cuenta? ¿Dejaron en el pasado a la Generación Dorada antes que el público?

-El cambio más profundo se hizo en el Preolímpico de México 2015, en el que solamente estuvieron Chapu y Luis. Ahí es donde se vio un cambio realmente importante. Éramos todos más jóvenes, era un torneo importante para clasificarnos a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y fue una prueba muy importante. Pasó lo mismo que acá, ya que no sabíamos cómo íbamos a reaccionar y logramos ganar siete partidos, con triunfos sobre Canadá, Puerto Rico y México. Estamos para competir y eso es lo bueno. Tal vez no nos damos cuenta del potencial que tenemos, lo que es un arma de doble filo. Muchas veces te la tenés que creer para competir contra las grandes potencias. Si vos lo mirás pensando en que son mejores, jugás con una marcha menos. Si realmente nos la creemos, podemos ser un equipo todavía más competitivo.

-¿Miran lo que pasa alrededor o lo evitan para no cargar más la cabeza?

-Si te dijera que no miramos te estaría mintiendo, me estaría poniendo el cassette. Un poco miramos, pero al mismo tiempo eso te desgasta mentalmente. Si le prestás mucha atención hay que decir basta y no mirar nada más. Lo mejor es mentalizarnos en nuestro juego porque sabemos que todo está al alcance de nuestras manos, de cómo juguemos y de nuestros resultados.

-Por lo que están mostrando ustedes, ¿hasta dónde creés que pueden llegar?

-Ahora estamos en cuartos de final. No me quiero adelantar mucho. Y no quiero adelantarme a decir muchas cosas porque después puede pasar lo contrario. Hoy tenemos como objetivo Polonia, que es un equipo peligroso. Nuestro objetivo es ganar y conseguir el primer puesto de este grupo y después se verá. Tenemos que creernos que somos un equipo que puede competir. Desde el inicio del proceso deseábamos estar a la altura del Mundial y lo estamos consiguiendo. Todo fue porque fuimos paso a paso.

-Marcos Delía me decía que no le tienen miedo a nadie, vos decís que querés salir primero del grupo, ¿miran y desean evitar a Serbia?

-Sí, hoy por hoy Serbia y Estados Unidos están por encima del resto. Si ganamos y evitamos a los serbios, mejor. Pero nosotros no vamos a buscar perder para no cruzarlos. Si Serbia queda segundo vamos a tratar de ganarles igual. Siempre pensando en nuestro juego y que no nos perjudique como grupo. Nuestro objetivo es seguir construyendo la buena dinámica que tenemos, potenciar nuestra identidad, compitiendo contra los mejores rivales o con el que se nos ponga por delante en el Mundial. Sin perder ese horizonte.

-Luca Vildoza dijo después del éxito ante Venezuela, que querían regalarle la clasificación a Tokio a Scola, ¿eso lo charlan, o es algo que le surgió a él?

-Sería genial, para Luis y para todos poder jugar otro Juego Olímpico. Estaría bueno por él, pero lo hacemos por el grupo. Todos estaremos felices si eso sucede.

La carrera profesional de Campazzo comenzó en Peñarol de Mar del Plata, con Sergio Hernández como entrenador. Y a pesar de que sus caminos en clubes se separaron, la selección siempre los mantuvo juntos.

Facundo Campazzo y Sergio Hernández se conocieron en Peñarol de Mar del Plata (Photo by Ye Aung Thu / AFP)
Facundo Campazzo y Sergio Hernández se conocieron en Peñarol de Mar del Plata (Photo by Ye Aung Thu / AFP)

-¿Cómo es tu relación con Sergio después de tanto tiempo?

-Mejoró, es muy buena. Fue mi técnico cinco años en Peñarol y llevo como ocho años en la selección, nos conocemos muy bien. Hay momentos en los que no necesitamos mirarnos para saber qué quiere cada uno. Bueno creo que esa química es muy buena. Pero la está teniendo con muchos jugadores. Y esa conexión entre jugador y entrenador es muy importante en torneos como estos. Es muy allegado a los jugadores y no pone trabas para el desarrollo individual.

-Hace algunos años, cuando cometías algún error y a Sergio no le gustaba, se veía un reto como de un padre a un hijo.

-Y hay momentos en los que ahora también sucede. Se ve menos, pero los hay. Intento no hacer tantos berrinches si algo no me gusta. Vamos creciendo y nos conocemos más. Con la mirada nos entendemos.

-En un proceso tan largo como este que están viviendo, si no hubiese la buena energía que se advierte entre todos los integrantes del plantel, ¿podrían sostener la convivencia?

-Es muy importante cómo nos llevamos todos. Llevamos dos meses juntos, me parece que es la primera vez que estamos tanto tiempo juntos. Entiendo que la buena relación que tenemos entre todo ayuda al día a día. Ya prácticamente somos todos amigos y en un proceso tan largo ayuda mucho. Eso no quiere decir que si nos tenemos que insultar no lo hagamos. Es casi una familia, porque los ves casi más que a mi mujer. Y como en toda familia, hay discusiones, hay días buenos, no tanto y malos. En definitiva, eso nos hace crecer como grupo. Cuando se entrena nos matamos todos juntos y cuando hay momentos para compartir todos juntos y divertirnos lo hacemos.

Apenas llega el café que Campazzo pidió para tomar durante la entrevista, el cordobés quita la galletita de cortesía de su plato para respetar el plan de alimentación que lo llevó a potenciar su nivel. Sonríe por la acción, como lo hace en la cancha cada vez que le sale una de las fantasías que intenta.

-¿Te estás divirtiendo?

-Tampoco es cagarme de risa, pero sí. Cuando tengo una sonrisa o dentro de mi cabeza está ese disfrute, es cuando mejor me siento. Antes quizás me pasaba que se me iba el juego de las manos y mi cabeza se iba con las emociones. Es algo que estoy trabajando mucho e intento controlar. Al fin de cuenta, cuando vos dominás tus emociones, controlás tu manera de jugar.

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