El bochornoso final del partido por el último ascenso del Federal A a la B Nacional sigue elevando la temperatura en la Asociación del Fútbol Argentino. El domingo, cuando Alvarado le ganaba 1-0 a San Jorge en Mar del Plata, los futbolistas del conjunto tucumano realizaron una sentada en protesta por el arbitraje (le habían expulsado a dos jugadores en el primer tiempo; el primero, a los 25 minutos, por doble amarilla) y luego se marcharon de la cancha. Gastón Sáez, presidente del club, decidió retirar al equipo de las competencias de AFA por la "corrupción en el fútbol argentino" y denunció que estaba digitado que el equipo bonaerense debía conseguir el salto a la segunda categoría. Y Antonio Raed, presidente del Tribunal de Disciplina del Consejo Federal, renunció a su puesto haciendo declaraciones explosivas y aceptando que el arbitraje estuvo "amañado".

En el canal Todo Noticias, se desarrolló un tenso cruce entre Pablo Toviggino, secretario ejecutivo de la AFA y hombre fuerte del fútbol del interior, con el titular de San Jorge. Y brotaron las acusaciones cruzadas, que concluyeron con un descargo polémico de la mano derecha del presidente Claudio Tapia.

"Es un hecho lamentable lo que sucedió en ese partido, debió haber sido una fiesta, pero de manera inexplicable e insólita, San Jorge tomó la decisión de no seguir jugando. Entendemos que el partido se desarrollaba dentro de lo normal, estaba siendo televisado para todo el país", dijo Toviggino sobre la final que se truncó a los cinco minutos del complemento.

"Por la renuncia del doctor Raed, dijo que había culminado una etapa, renunció de manera indeclinable. Él se manifestó en una situación distinta a lo que se escribió en su renuncia, públicamente realizó otras declaraciones, serán cosas que deberán analizarse más adelante, seguramente será citado para que se explaye", continuó. "Ha habido algunos arbitrajes buenos y otros malos, en eso somos conscientes, hay que seguir trabajando, pero pasa todo más por lo periodístico, lo que se declara para afuera, y generalmente coincide con el equipo al que le toca perder. Los dirigentes se han acostumbrado a buscar excusas, a buscar culpables en terceros. Sólo dos de 36 equipos pueden subir a la B Nacional. Se ha hecho una costumbre esto de reclamar periodísticamente, sin pruebas ni sustento", trasladó el peso del escándalo a los dichos de los que hicieron reclamos, con poco contenido autocrítico.

Fue allí que TN propuso un cruce con Sáez, quien en comunicación con Toviggino repitió sus denuncias sin tapujos. "20 días antes de que empezara el pentagonal ya nos dijeron que no nos hiciéramos ilusiones, que el ascenso estaba para Estudiantes de Río Cuarto. Después se filtró la información de que si llegábamos a la final, el ascenso era para Alvarado. Son informaciones que se filtran en el Consejo Federal de AFA. De gente de AFA. Es penoso, muy triste", planteó.

"Primero que nada, un gusto hablar con el presidente de San Jorge porque no tengo el gusto de conocerlo, más allá de que hay reuniones periódicas en el Consejo Federal, donde se escuchan todas las opiniones", lo chicaneó el directivo santiagueño en su primera réplica. "Y las declaraciones son propias de la decisión que tomó el equipo, que dejó la cancha de manera insólita, abandonando la posibilidad de disputar el partido, cuando quedaban 45 minutos con un resultado abierto. El resto, si tiene algún tipo de pruebas, deberá presentarlas de manera formal para que se investiguen. Porque son comentarios de café, propios de las suspicacias de los dirigentes. Y eso se plasma en decisiones como la que se tomó en la cancha, por las que pretenden que nos quieren hacer creer que se pueden digitar los ascensos y descensos", golpeó Toviggino, pero el titular de San Jorge no se quedó atrás.

"Estuve en una de las reuniones de AFA antes de que comenzara el torneo anterior. Escuchando sus palabras y las de muchos dirigentes del Federal A, todo parece color de rosa, ¿no? Es verdad que deberíamos presentar una denuncia formal, pero no le encontramos sentido. Nunca hay una respuesta de ninguna manera, a nada, a ninguna nota que enviamos; así como llegan las notas parece que se tiran a la basura. Tal vez Pablo se maneja de una forma en la que parece que todo está bien. En el vestuario los muchachos estaban todos llorando, sin ganas, la idea era hacer una sentada en forma de protesta, no había forma de seguir jugando. Si con 9 jugadores hacíamos un gol, al minuto nos cobraban un penal en contra o nos echaban otro jugador. Era obvio. A los 5 minutos teníamos cuatro amonestados. Y nos habían avisado 20 días antes", volvió a sacudir.

El momento de la sentada de San Jorge en el estadio José María Minella

"Me gustaría que analicemos juntos los 45 minutos del partido, que analicemos cada amarilla y cada jugada. Lo mismo la jugada del gol. Será materia de análisis del colegio arbitral. Me deja una sensación extraña escucharlo hablar. A San Jorge le tocó jugar otros torneos Federales con este Consejo, y tuvo arbitrajes a favor y en contra. El reproche puntual que uno puede hacerse es quizá haber dejado que esta situación tome la magnitud que tomó, con la renuncia de un miembro del Tribunal, con las manifestaciones de los jugadores y dirigentes, muy despectivas con sus colegas. Si nos llevamos por las charlas de café no se podría jugar al fútbol", insistió Toviggino. "Mucha gente no vio el partido y se queda con la sentada y la protesta, con la imagen más triste", buscó despegar a la AFA de la escena más bochornosa del fin de semana.

A lo que no respondió con firmeza Toviggino fue cuando Sáez llevó a la conversación el caso del primer ascenso. "Cuando pasó lo de Estudiantes de Río Cuarto se filtraron las escuchas de un jugador diciendo que fueron favorecidos y fue multado", dijo el titular de San Jorge. Tras el salto a la B Nacional del conjunto cordobés, se hicieron públicos audios de Juan Tejera, defensor del equipo, en los que comentaba que el presidente del había advertido que el ascenso "estaba arreglado".

El cruce, tenso, no arrojó un acercamiento entre las partes. Por el contrario, alentó la polémica, que parece lejos de terminar.

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