Las mujeres de Shakespeare: una historia plena de pasión y misterios

A más de 400 años de su muerte, la enigmática vida del Bardo de Avon continúa inspirando a autores de todo el mundo. Un recorrido por las obras fundamentales

Las mujeres de Shakespeare: una historia plena de pasión y misterios
Las mujeres de Shakespeare: una historia plena de pasión y misterios

Más de cuatrocientos años pasaron de la muerte de William Shakespeare ocurrida, tal vez, un 23 de abril de 1616 (la fecha puede variar según qué calendario se consulte). Durante estos más de cuatro siglos se escribieron muchas biografías, infinidad de libros sobre su obra y un cúmulo de intertextos que jugaron con su teatro. Por ejemplo, varios libros llevan de título una línea que se vuelve bestseller sin que se sepa mucho –nada- del contexto en el que la frase original fue escrita. Para muestra basta un botón: Bajo una misma estrella de John Green es, en inglés The fault in our stars y proviene de una línea de la obra de Shakespeare en Julio César, donde Casio dice: “La culpa, querido Brutus, no está en nuestras estrellas, sino en nosotros mismos, que somos sus subalternos”. Así, Casio va en contra del destino, lo desafía y argumenta que somos dueños del giro del timón de nuestro barco, contradiciendo de esta manera a la mayoría de los personajes isabelinos que se ven siempre marcados por un destino que pocas veces pueden torcer. John Green no está del todo de acuerdo. En su tragedia juvenil a veces no es nuestra culpa; a veces las cosas malas simplemente no pueden evitarse. Hazel y Augustus seguro que no hicieron nada para provocar su cáncer y es un hecho que no pueden evitar ni cambiar, pero incluso cuando conocen el inevitable destino que les espera pueden decidir qué hacer con ese tiempo que les queda por vivir.

Otro botón son las inolvidables películas como Amor sin barreras o El rey león, y otras, taquilleras y divertidas como 10 cosas que odio de ti y Una chica en problemas. Todas ellas tienen en común estar inspiradas en obras de Shakespeare: Romeo y Julieta, Hamlet, La fierecilla domada y Noche de reyes. Una de las obras de teatro más emblemáticas inspiradas en Shakespeare es Rosencrantz and Guildenstern han muerto de Tom Stoppard. Aquí, los falsos amigos de Hamlet se encuentran en bambalinas la mayor parte del tiempo, charlando acerca de la vida, de la amistad, de la traición. Stoppard escribió a su vez el guion de Shakespeare apasionado que muchos consideran una comedia pasatista y que, sin embargo, está escrita en clave de guiños a toda la obra del dramaturgo inglés y es una fiesta para los amantes del texto shakespereano. También lo es el rey Ezequiel en The Walking Dead que todo el tiempo habla como salido de las obras completas del Bardo y que, en el discurso de arenga de un grupo de soldados que combatirán a los malos de la serie, reza un gran monologo inspirado en Enrique V y su “We few, we happy few, we band of brothers”. Puedo seguir mil horas. Madonna en su famosa Take a Bow cita líneas de Como gustéis en el estribillo… All the world is a stage.

Primera obra recopilatoria de William Shakespeare (REUTERS/Henry Nicholls)
Primera obra recopilatoria de William Shakespeare (REUTERS/Henry Nicholls)

Shakespeare creó una forma de hablar, una manera de pensar la metáfora que impregnó a la lengua inglesa como nadie más. Un buen ejemplo para mostrar esto es el de un artista de hip hop, Akala, que fusiona el rap, el rock y el electro-punk y dirige una compañía llamada “Hip Hop Shakespeare”. En una charla TED, Akala demuestra y explora las conexiones entre Shakespeare y el hip hop y desafía a la audiencia a distinguir líneas de letras de hip hop o sonetos de Shakespeare, con la consecuencia ¿esperada? de que, cada vez, la mayor parte de los asistentes confunden frases de Eminem con los famosos poemas del Bardo. Esto es porque hay un pulso, una cadencia en ese pentámetro yámbico –el verso blanco inglés-, en esa rima que acompaña el pulsar del corazón que estuvo allí desde siempre en el idioma inglés y que Shakespeare plasmó como nadie. No es necesario entender el idioma para disfrutar de su música y ver por qué era posible que Shakespeare fuera tan popular en su época y lo siga siendo hoy. Es porque habla como Eminem.

Como si esto fuera poco, en estos cuatrocientos años se han hecho estudios exhaustivos de sus textos para averiguar a ciencia cierta los orígenes de las obras y las ideas del Bardo. Así, por ejemplo, sabemos que Romeo y Julieta –escrita por Shakespeare entre 1592-96 - se inspiró en un largo poema del autor inglés Arthur Brooke (o Broke). El tal Broke habría encontrado la inspiración para su poema La trágica historia de Romeo y Julieta en la novela Novelle de Matteo Bandello, escrita en 1554. La cuestión es que, al parecer, Broke la habría leído en una traducción del francés. Es justo decir que Bandello fue fuente de inspiración de varias obras de Shakespeare (y del poema de Broke) y de otros tantos autores europeos de la época. Shakespeare toma el poema, lo ajusta, le saca años a Julieta y la tragedia que en el poema se desarrolla en nueve meses, en Shakespeare es una montaña rusa de cliff hangers y plot twists que dejan sin aliento a la audiencia en lo que sería hoy una maratón de una serie en la que todo ocurre en solo cinco días (aunque hay quienes argumentan que no llegan a ser exactamente cinco días). En fin, si algo sabe hacer Shakespeare es generar efecto.

El texto más monumental, acabado y conocedor de la obra de Shakespeare es Shakespeare y la invención de lo humano de Harold Bloom. Antipática para muchos, árida para otros, nadie más captura la complejidad de la obra de Shakespeare que el icónico Bloom que se pasó toda la vida leyendo al Bardo y que, consultado por quien escribe, declaró que hubiera preferido que Will no hubiese escrito El mercader de Venecia. Pero, al parecer, lo hizo. Peter Ackroyd y su Shakespeare. Una biografía es una obra monumental que vale la pena leer en profundidad. Hay que decir también que hay otro libro, que son dos tomos muy recomendables y son los de Isaac Asimov A guide to Shakespeare. Pero Asimov no solo escribe sobre Shakespeare (e imaginarán toda la relación con las estrellas y los planetas y la mitología griega que explica de manera magistral) sino que también escribió un cuento delirante llamado El bardo inmortal en la que un doctor ebrio le comenta a un amigo profesor de literatura que en sus sesiones de espiritismo ha convocado al espíritu de William Shakespeare. Le ha mostrado todo lo que se ha escrito sobre él. El profesor, descreído, increpa al doctor y éste le dice que incluso lo anotó con un seudónimo en una de las clases sobre Shakespeare que el profesor dicta en la facultad y que resultó ser un bochorno porque el profesor lo había desaprobado y el pobre doctor había tenido que mandar a un Shakespeare desconsolado de regreso al 1600. En fin, uno piensa, pobre Shakespeare, ¿no será demasiado traerlo al siglo XX a ver lo que hicimos con él, con su vida?

Cuatro librps escenciales sobre Shakespeare
Cuatro librps escenciales sobre Shakespeare

Desde Bob Dylan pasando por The Beatles o Dire Straits a Taylor Swift han buscado inspiración para muchas de sus famosas letras en la obra de Shakespeare. Y la ópera, un capítulo aparte. ¿Y la pintura? Solamente Ofelia y Julieta se llevan más de 30 cuadros famosos.

Existen varias teorías que abonan la idea de que William Shakespeare realmente no existió. O que fueron varios autores. Todas estas líneas de investigación tienen un punto en común: descreemos de alguien con tanta genialidad y de quien conocemos tan poco. ¿Quién fue Shakespeare? es hoy la pregunta que en el XXIII será ¿quién fue Stephen King? Dicho sea de paso, King cita a Shakespeare en casi todas sus novelas. Estudiosos, actores, directores de cine, novelistas se han empeñado en llenar los agujeros negros de la vida de uno de los autores más universales y conmovedores que ha dado la literatura.

Y llegamos al siglo XXI y ya no solo necesitamos seguir leyéndolo, seguir preguntándonos si era uno, varios, ¿si existió? sino que además necesitamos como nunca conocer al hombre, su vida, sus amores, sus tragedias y sus éxitos. Nos importa entender cómo llegó a saber tanto viniendo de dónde venía, quién fue en verdad Anne Hathaway, y si es cierto que el día antes de casarse con ella –mayor que él y ya embarazada de su primera hija, Susan- hubo un casamiento fallido con una tal Anne Whateley (la “dama blanca”). Figura el casamiento en los registros de Stratford-Upon-Avon pero muchos insisten que fue un error del clérigo. ¿Y si no fuera así? ¿Si Will estaba enamorado a sus 18 años de esa otra Anne, de la que sabemos casi nada e intentó escapar con ella, casándose a escondidas como Romeo con su Julieta? ¿Tal vez, la presión de la familia de la Hatheway fue tan fuerte que logró deshacer ese compromiso y llevó a Shakespeare a un segundo matrimonio? La nodriza de Julieta le dice a la niña desolada que mejor se case con Paris, ya que su primer casamiento fue un desastre. ¿qué hay de autobiográfico en Romeo y Julieta en estos amantes que no pueden elegir con quién quieren casarse? Tal vez nunca lo sepamos.

Anne Hathaway y Anne Whateley (atribuido)
Anne Hathaway y Anne Whateley (atribuido)

Uno de los hijos de Shakespeare se llamaba Hamnet y el año en que murió a sus tempranos 11 años Shakespeare escribió El rey Juan. En esa obra, uno de los personajes, Constanza, habla de la muerte de un hijo de una manera tan descarnada que uno podría pensar que aquí Shakespeare está hablando de la muerte de su pequeño Hamnet:

“La pena llena la habitación de mi hijo ausente,

Se acuesta en su cama, camina conmigo a todos lados,

Se pone sus bonitas miradas, repite sus palabras,

me recuerda todas sus graciosas partes,

Rellena su ropa vacía con su forma;

Entonces, ¿tengo razones para encariñarme con la pena?

Adiós: si tuvieras una pérdida tan grande como la mía,

podría dar mejor consuelo que tú.

No mantendré esta forma sobre mi cabeza,

cuando hay tal desorden en mi ingenio.

¡Oh, Señor! ¡Mi niño, mi Arturo, mi hermoso hijo!

¡Mi vida, mi alegría, mi alimento, mi mundo entero!

¡mi consuelo de viuda, y la cura de mis penas!

En su novela Hamnet, Maggie O’Farrell despliega un nuevo nivel de ficcionalización de la vida de Shakespeare y cuenta la historia de Agnes o Anne Hathaway. Con una lírica y reconstrucción de época excepcional, la autora cuenta los días de Anne, cómo se conoció con William (quien nunca aparece con nombre propio), las asperezas del mundo femenino en el 1600, el dolor por la muerte de un hijo. Hathaway es una joven de espíritu libre que enamora ardientemente a un adolescente reprimido e inquieto que aún busca el propósito de su vida. En esta historia se rescata la independencia financiera de Anne, que es huérfana y ha heredado un dinero que solo podrá usar su marido. Entonces, casarse con Shakespeare, venido a menos, pobre y desgraciado, no es una buena opción para los parientes de Anne que buscan casarla con quien ellos consideren, como los padres de Julieta.

Pero entonces, hubo una “dama blanca” y una esposa legítima, Anne Hathaway. Pero también hubo una “dama oscura” que inspiró muchos de sus sonetos, especialmente a partir del número 127. Y aquí la trama se complica porque no se sabe a ciencia cierta quién fue esta dama oscura. Además, aparecen posibles hijos ilegítimos, y amistades peligrosas. Por un lado, hay ciertas líneas de investigación que unen a la “dama oscura” con una tal Jane Davenant. Al parecer, se conocieron cuando Jane y su marido regenteaban una taberna que Will visitaba. Jane y John tuvieron muchos hijos (14) los primeros murieron muy pequeños debido a las pestes de las grandes ciudades. Luego, una vez mudados al campo, tuvieron 8 hijos que llegaron a la adultez. Uno de ellos se llamó William Davenant, fue ahijado de Shakespeare, admirador de su obra, y se convirtió en un gran poeta y dramaturgo al que se le atribuye entre otras cosas el origen de la ópera británica. Que Sir William Davenant fuera ahijado de Shakespeare parece probable; que fuera hijo natural de Shakespeare es ciertamente factible. En cualquier caso, Jane Davenant es la única mujer, aparte de las dos Annes -Whateley y Hathaway- que ha estado vinculada románticamente con Shakespeare desde principios del siglo XVII. En Venus y Adonis, de Shakespeare, en un momento dado Adonis pierde su “corcel de cuello fuerte” a manos de una “Jennet de raza, lujuriosa, joven y orgullosa” (Jane también era conocida como Jennet).

 Aemilia Bassano
Aemilia Bassano

Pero decíamos que el argumento se complica y es porque hay muchas teorías que asocian a esa dama oscura, amante secreta, amor prohibido, a otras mujeres. Entre ellas destaca Aemilia Bassano. El caso con Aemilia es que tiene atributos propios que la vuelven un personaje en sí mismo. Aemilia Bassano fue la primera mujer que escribió en inglés de la que se tenga registro y produjo un volumen sustancial de poesía diseñado para ser impreso. De hecho, uno de sus poemas más famosos sobre la vida en el campo, precede cinco años a un poema famosísimo de Ben Johnson sobre el mismo tema. Se le atribuye también a Aemilia lo que es posiblemente la primera poesía feminista inglesa. Por eso, por su cualidad de independiente en un mundo en que las mujeres no tienen pluma, ni voz, ni imperio sobre sus cuerpos, es que Aemilia resulta ser la mujer que más ha inspirado a autores a escribir sobre su posible relación con Shakespeare, su condición de dama oscura y también de escritora detrás de las obras del bardo.

En su libro Shakespeare’s conspirator, Steve Weitzenkorn tira por el suelo las creencias sobre el mayor dramaturgo del mundo. Aemelia Bassano pacta con Shakespeare que ella le escribirá sus obras, luego de que Burbage, famoso empresario teatral, rechaza leer siquiera una de sus comedias. Incluso es Aemelia quien escribe El mercader de Venecia, dejando en claro su origen judío y el maltrato que recibía su gente.

Charlene Ball, en su libro The Dark Lady explora la complejidad de la vida de Aemilia Bassano. Mujer, pobre, creativa, judía. Su vida llega a un momento terrible cuando, al ser violada en la adolescencia, entiende que ya no podrá acceder a un matrimonio conveniente y se convierte en la amante de un noble mucho mayor que ella. Es en ese contexto que conoce y se enamora de Shakespeare, con quien tiene una relación breve, intempestiva, que tiene un abrupto final cuando la peste llega a Inglaterra. Embarazada, abandonada y pobre, Aemilia persigue su intención de ser escritora, y logra publicar su primer libro de poemas en el impensado 1616. Además de convertirse en la musa inspiradora, la dama oscura de los sonetos de Shakespeare, esta novela rescata al personaje de Aemilia, sus esfuerzos por sobrevivir, la situación de desventaja en la que ha nacido. Como en Hamnet de Maggie O´Farrell, La dama oscura de Charlene Ball cambia el foco de William Shakespeare a las mujeres que moldearon su vida y su obra.

Más cercano en el tiempo y la distancia, Cristina Pérez acaba de publicar su propia versión de la vida de Aemilia Bassano y en su novela La dama oscura relata la infancia de Aemilia, la familia de músicos a la que pertenecía, cómo se fue ganando la amistad y admiración de la nobleza por sus dones como música, la caída en desgracia por el horror de una violación que signó su futuro pero que no logró torcer su destino, que no estaba escrito en las estrellas sino en su pluma, en su poesía.

"La Dama Oscura", de Cristina Pérez
"La Dama Oscura", de Cristina Pérez

Shakespeare es el mundo, es la invención de lo humano. Shakespeare y sus secretos, sus mujeres y hombres, sus obras y sus actores, los personajes que inundan la cultura universal de manera solapada pero contundente. En su poema El golem Borges desafía a Shakespeare. Cuando Julieta se entera de que Romeo es un Montesco, le pide que cambie su nombre y ella lo llamará de cualquier otra manera para poder estar con él. Después de todo, piensa Julieta:

“¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa

Con cualquier otro nombre olería igual de dulce”.

Borges cuestiona esta idea y en la primera estrofa de El golem plantea:

Si (como afirma el griego en el Cratilo)

el nombre es arquetipo de la cosa

en las letras de ‘rosa’ está la rosa

y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’.

Tal vez, entonces, debamos quedarnos con esta idea de Borges que, otra vez, entendió todo y acordar con Platón que el nombre Shakespeare es el arquetipo de la cosa y en las letras de “Shakespeare” está Shakespeare y toda su obra contenida en esa palabra que buscamos definir, aclarar y adivinar como un golem que nos explique a todos.

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