Cierra la Librería de las Luces, la “punta del iceberg” de la gran crisis del sector

Un lugar histórico para la literatura. El local ubicado en Av. de Mayo al 900 ya tiene un cartel que dice: “Liquidación total por cierre hasta el último libro”. Conversaron con Infobae Cultura su dueño, José Roza, y el presidente de la Fundación El Libro, Alejandro Vaccaro

Librería de las Luces
Librería de las Luces

Cuatro, cinco, a lo sumo seis personas caminan ahora por Avenida de Mayo entre Tacuarí y Bernardo de Irigoyen. La pandemia y las posteriores medidas de distanciamiento convirtieron el Microcentro en un desierto. A media cuadra de la boca de subte de la estación Avenida de Mayo, a la altura 979, hay una librería. Un cartel rojo, enorme, de lona, dice: “Liquidación total por cierre”. Y aclara: “Hasta el último libro”. Es la Librería de las Luces, un espacio histórico que tiene sesenta años, que lamentablemente va a cerrar sus puertas.

“No queda otra que hacer la valija e irse”, dice José Roza, el dueño. “Si no hubiera tomado esta decisión me hubiera estrellado”. Los cuatro empleados que aún trabajan allí sacaron los libros a la calle, todos con descuentos considerables. La historia comienza en 1960 cuando Mario Roza, padre de José, la funda en Mayo 615. “Hasta el 95 que fallece mi padre. Entonces tuvimos que competir con Mc Donald que buscaba un local en la zona. Y después fue del Banco Galicia ese local. Entonces apareció un local en Av. de Mayo al 900. Desde 1997 estamos ahí”, cuenta.

Con la crisis de 2001, comenzaron las ferias de libros. “Hacíamos ferias, el año pasado participamos de 17 ferias en todo el país: en el norte, en Córdoba, en la Patagonia. Eso funcionaba pero este año no se pudo hacer ninguna”. La librería la llevaba junto a su hermana, que el año pasado falleció: “Eso fue un problema cuando salieron los ATP: no pudimos entrar porque bloquearon la sociedad de hecho. No pudimos armar una sociedad en ese lapso y cuando vino la pandemia tuvimos que afrontar los gastos de sueldo sin ninguna ayuda”.

“Los últimos tres meses entramos al ATP finalmente. Y luego el sector editorial, considerado ‘no crítico’, quedó afuera. Pensé que era una cuestión de tres o cuatro meses. Se fue haciendo cada vez más largo y acá llegamos. Uno está acostumbrado a resistir la crisis que tiene muchos años, pero no a estar siete meses así”, sostiene quien también es presidente de la Federación de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA) y delegado de los libreros en la Fundación El Libro.

Librería de las Luces
Librería de las Luces

Alejandro Vaccaro también habló con Infobae Cultura. Es presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y desde el 10 de noviembre, tras la renuncia de María Teresa Carbano, presidente de la Fundación El Libro. Y lo será, o no, hasta el primer martes de marzo, cuando se realicen elecciones. “La librería de las luces es la punta del iceberg porque hay muchas librerías que están en su situación, una situación terminal que resulta casi imposible revertir el proceso de cierre. Otra, la librería de Ávila, frente al Colegio Nacional Buenos Aires, la más antigua, está en una situación similar, le está costando sobrellevar este momento”, comenta.

“Acá hay varios detonantes: los últimos cuatro años hubo una notoria caída en las ventas de libros, hubo sucesivas crisis económicas, hay que sumarle la pandemia y como broche el fin del ATP, esa ayuda tan importante que daba el Gobierno a las empresas que al sacar terminó siendo un golpe definitivo”. “Veo un futuro muy oscuro. Insisto: esto es lo que está pasando pero si esto sigue así van a cerrar muchas librerías”, concluye Vaccaro.

A Roza le quedan las librerías que tiene en la costa: una abierta todo el año en Gesell y el resto que se abren en verano. A esta, la Librería de las Luces, la cierra en junio, cuando entregue el local. Hasta entonces, procurará vender la mayor cantidad de libros posibles. “La única ventaja es que no tengo deuda con proveedores. Los libros son stock de la librería. Pero tenemos un déficit mensual de 300 mil pesos. Y aún si el dueño dice que el alquiler es gratis están los sueldos. Entre sueldos y cargas sociales tengo 300 mil pesos”, dice.

“Todas las librerías están con este problema. La calle Corrientes está desértica. Las cadenas se pueden aguantar un tiempo perdiendo guita porque tienen grupos económicos detrás. Nosotros no. No hay un apoyo a la cultura, ni siquiera a la industria editorial. En lugar de haber reintegro de estímulos hay retenciones a las exportaciones de libros. En la industrias editoriales se necesitan créditos, el papel se paga al contado, se suspendieron las compras de libros del Estado. No hay una política para el libro”, concluye.


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