La reflexión de Antoine de Saint-Exupéry en ‘El Principito’ que hizo historia: “Lo esencial es invisible a los ojos”

La famosa frase del zorro al principito sigue siendo, más de 80 años después, un símbolo sobre el amor, la amistad y los vínculos humanos

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Imágenes de 'El Principito' en diferentes versiones. (Montaje realizado por Infobae España)
Imágenes de 'El Principito' en diferentes versiones. (Montaje realizado por Infobae España)

El 6 de abril de 1943 apareció en Estados Unidos la primera edición de Le Petit Prince, el relato con el que Antoine de Saint-Exupéry (Lyon, 1900 - 1944) transformó para siempre la literatura contemporánea. El autor, exiliado entonces en Nueva York tras la ocupación nazi de Francia, escribió la historia de un aviador perdido en el desierto y de un niño llegado de otro planeta lejos de su país natal, motivo por el que el libro no pudo publicarse en Francia hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

Más de ocho décadas después, El Principito continúa siendo uno de los fenómenos editoriales más extraordinarios del mundo. Traducido a centenares de idiomas y convertido en lectura intergeneracional, el libro vende todavía cerca de cinco millones de ejemplares al año, según la Fundación Antoine de Saint-Exupéry por la Juventud. Su vigencia no solo se explica por un relato que sirve de crítica al mundo adulto, sino también por las reflexiones filosóficas que atraviesan sus páginas y que han terminado formando parte de la cultura popular.

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Entre todas ellas, ninguna ha alcanzado tanta repercusión como la frase “Lo esencial es invisible a los ojos”, que se encuentra en esta fábula filosófica sobre un piloto perdido en el desierto del Sahara que conoce a un pequeño príncipe de otro planeta.

Lo que hay detrás de la cita

Así, por su travesía explorando la Tierra, el protagonista conoce a un zorro bajo el pretexto de buscar amigos, como este mismo relata en el capítulo 21. Por este motivo, el animal le pide ser domesticado y le explica que esto significa “crear vínculos”.

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El zorro le enseña que, al establecer estos lazos, los seres se vuelven únicos en el mundo el uno para el otro y pasan a necesitarse mutuamente. “Si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo”, apunta el animal.

Antoine de Saint-Exupéry
(Fuente)

Tras comprender esto, y justo en el momento de la despedida entre ambos, el zorro le regala como “secreto” esta gran enseñanza: “Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”, afirma este, consagrando la que es una de las reflexiones más citadas de este autor.

De hecho, desde el pasado 1 de enero de 2025 El principito vuela más alto que nunca. A partir de ese día, en España la obra e ilustraciones de Saint-Exupéry no tienen derechos de autor, motivo por el que desde entonces han salido al mercado nuevas versiones del famoso personaje, como El nuevo viaje de El Principito, una secuela del autor superventas Eloy Moreno.

La vigencia del libro también está estrechamente ligada a la propia figura de su autor. Saint-Exupéry no solo fue novelista, sino también periodista y piloto de aviación, una experiencia que impregnó toda su obra literaria. Nacido en Lyon en 1900, trabajó durante años como aviador de correo en rutas entre Europa, África y Sudamérica, viajes que inspiraron títulos como Correo del Sur, Vuelo nocturno o Tierra de hombres. Durante la Segunda Guerra Mundial se exilió en Estados Unidos tras la ocupación nazi de Francia, donde escribió El Principito, aunque continuó colaborando con las fuerzas aliadas como piloto de reconocimiento. En 1944 desapareció durante una misión aérea sobre el Mediterráneo, un final rodeado de misterio que terminó alimentando la leyenda de uno de los escritores franceses más universales del siglo XX.

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