Musk y la Cybertruck con los vidrios rotos el día de su presentación mundial.
Musk y la Cybertruck con los vidrios rotos el día de su presentación mundial.

La cadena Bloomberg publicó recientemente un informe que tenía una síntesis perfecta del halo que rodea a Elon Musk, el excéntrico magnate que sigue su camino a revolucionar la industria automotriz. Jugando con tres palabras en inglés que empiezan con la misma letra, el enunciado era un verdadero llamador: the man, the mith, the meme; o en castellano el hombre, el mito, el meme. Al sudafricano, que suele reírse hasta de sí mismo, las sentencias burlonas no lo horrorizan, sino que lo estimulan. Porque también es cierto que su éxito no es el de un simple boca floja tuitero, sino que tiene resultados tangibles por mostrar. Para ello hay que revisar las dos etapas de su Master Plan y entender que mucho de lo que Musk aventuró para el futuro hace ya más de una década, es una realidad. Y va por más.

La futurista pick up de Tesla en acción.

En sus apariciones públicas, Musk se convierte en un test dummie dispuesto a absorber los golpes que recibe de diestra y siniestra. Si hasta quedó la duda de que el fiasco en la presentación de la Cybertruck puede haber sido un ardid de marketing. ¿O acaso no estuvo todo el mundo en los días posteriores del nuevo producto de Tesla, aunque el pretexto fue que se le rompieron dos ventanas pretendidamente irrompibles? ¿Acaso le importaba a Musk el sacrificio de dos vidrios rotos si horas más tarde decía recibir 250.000 reservas para la pick up? Por eso sigue y eleva la vara. Tanto que en las últimas horas irrumpió en las redes con la frase enigmática “starfleet begins”, “comienza la flota estelar”, que algunos le dieron un tinte político de apoyo a Donald Trump en su intento de guerra intergaláctica y otros lo vincularon con una excentricidad más por su fanatismo por la ciencia ficción, en este caso, Star Trek.

Como fuere y por lo que fuere, siempre se habla de Musk.

Las dos etapas del plan maestro del empresario fueron difundidas por décadas. La primera fue en 2006 y ya cumplió con los cuatro grandes objetivos que se había trazado. La segunda se ventiló en 2016 y está en pleno desarrollo. Por ello, la pregunta: ¿en qué cumplió y qué nos debe Elon Musk de su programa para mejorar la movilidad de la Humanidad? Veamos…

Plan Maestro, parte I

“El propósito primordial de Tesla Motors (y el motivo por el que financio la compañía) es ayudar a acelerar el paso de una economía de hidrocarburos a una economía de energía solar, la cual creo es la principal – pero no exclusiva – solución sostenible”. Corría 2006 cuando Musk soltó estas palabras. Era la puesta en marcha de su plan. Que encontró graves dificultades con la compañía en 2008, cuando coqueteó con la bancarrota, porque estuvo frente a la disyuntiva de tener que optar por Tesla o SpaceX, la empresa de desarrollos espaciales que el sudafricano no piensa escindida de la automotriz, sino como parte de (por ahora) una osada sinergia, porque su sueño es construir autos que puedan llegar al espacio.

El Tesla Roadster de Musk en el cohete Falcon Heavy, listo para ser lanzado al espacio. (EFE)
El Tesla Roadster de Musk en el cohete Falcon Heavy, listo para ser lanzado al espacio. (EFE)

“Podía escoger entre SpaceX o Tesla, o dividir entre ellas el dinero que me quedaba –recuerda Musk--. Fue una decisión difícil. Si dividía el dinero, quizá cerrarían ambas. Si destinaba el dinero a una sola empresa, la probabilidad de que sobreviviera sería mayor, pero eso significaría el cierre seguro de la otra.”

Y a finales de 2008, Musk se había quedado sin dinero. Empezó a buscar financiamiento porque sus empresas perdían US$ 4 millones al mes. Con ayuda de familiares, amigos y hasta empleados de la compañía, más alguna transacción mediante (recibió dinero de la venta de Dell por relaciones familiares, ya que había sido fundada por sus primos y tenía intereses allí), reunió 20 millones de dólares. Les pidió entonces a sus inversores que duplicaran el dinero y de esa forma obtuvo los 40 millones que salvaron a su emporio incipiente. Ese mismo año salía a la venta el Tesla Roadster, su primer auto, uno de los objetivos de su plan maestro.

Con el Roadster, consiguió crear un coche de bajo volumen de ventas y, necesariamente, caro. Se trató de un deportivo creado sobre la base del Lotus Elise, presentado en 2006 pero puesto a la venta recién en 2008 por esto de las dificultades económicas. Fue una forma de fondearse pero ya con la mirada puesta en la movilidad sustentable, porque este descapotable se movía en 2008 con electricidad.

El dinero que resultara de las ventas de ese modelo se iba a destinar a la siguiente fase del plan: desarrollar un auto de volumen de ventas medio a un precio menor, con lo que en 2012 apareció el Tesla S, el sedán de cinco plazas y casi cinco metros de largo con el que la compañía californiana se animó a competir con fabricantes de gamas mediana y alta. El prototipo, no casualmente, se mostró en 2009 en el Salón de Frankfurt, el reino de BMW, Mercedes-Benz y Audi… Tuvo la primera versión del sistema Autopilot, de conducción autónoma, con prestaciones básicas como el sistema para mantener el carril, entre otras. En la actualidad sigue en el mercado, con cerca de 300.000 unidades vendidas desde su lanzamiento.

El Model S de Tesla gira en el circuito de Laguna Seca, California.

Con las ganancias del Model S, de acuerdo al plan presentado por Musk en 2006, se iba a apuntar a la creación de un vehículo de alto volumen de ventas. Y en marzo de 2016 se conoció el Model 3, que salió a la venta un año más tarde con dimensiones de una berlina mediana pero la impronta de Tesla. Fue el que incluyó la versión más avanzada del Autopilot, con conducción autónoma plena, que estuvo disponible desde 2018.

Y el último eslabón de aquella primera parte del plan maestro era proporcionar energía solar. Y de ese modo, en 2016 Tesla se fusionó con Solar City, una empresa en la que Musk ahora almacena energía solar. En ese contexto, está en plena construcción en Las Vegas una planta llamada Gigafactory, adonde se producirán las baterías para alimentar a los modelos de Tesla y que funcionará completamente con energía sustentable. Su techo es un compendio de paneles solares, equivalentes en superficie a 101 canchas de fútbol. Y ahí se enlaza la segunda parte del proyecto…

La actual versión del Model 3 es uno de los siete candidatos a ganar el premio al Auto del Año.
La actual versión del Model 3 es uno de los siete candidatos a ganar el premio al Auto del Año.

Plan Maestro, parte II

Una de las razones que llevó a Musk a escribir esta primera parte del plan fue contestar a los continuos ataques que advertían que Tesla solo quería ganar dinero vendiéndoles autos a los ricos. Quería explicarle al mundo que la sostenibilidad “no es una cosa de hippies, sino algo importante para el mundo”. Así puso en marcha su compañía automotriz después de vender PayPal, su primer ejemplo de éxito empresarial.

Por eso en la segunda parte del Plan Maestro, que se puso en marcha en 2016, el magnate sueña en grande para lograr llegar a una economía sostenible, no dependiente de los combustibles fósiles que incrementen los niveles de carbono, un objetivo en el que todos los científicos coinciden. A saber:

Producción de energía solar y almacenamiento: En Tesla trabajan para ofrecer un producto completo y cerrado de paneles fotovoltaicos en el techo y un sistema de almacenamiento en baterías. Un todo en uno que incluirá el pedido de equipos, la instalación, el servicio de mantenimiento y una aplicación móvil para su manejo. Para poder ofrecer este producto Tesla y SolarCity deben ser la misma empresa. Tesla está lista para escalar las posibilidades del Powerwall (la batería estacionaria que comercializa) y Solar City para proporcionar energía solar.

Gigafactory, la monstruosa planta de baterías que Musk está montando en Las Vegas. (Tesla)
Gigafactory, la monstruosa planta de baterías que Musk está montando en Las Vegas. (Tesla)

Expandir la gama de vehículos eléctricos a todos los segmentos: ya tenía el deportivo (Roadster), el mediano clásico (Model 3) y una berlina deportiva con toques de lujo (Model S). Su avance siguió en el campo de los SUV, con el Model X primero, con reminiscencias de monovolumen y siete plazas. Y siguió con el Model Y, un crossover de entrada para quien quiera un familiar Tesla. Claro que la novedad más disruptiva se conoció en 2019, con la aparición de su primera pick up, la Cybertruck, un vehículo futurista salido de una película de ciencia ficción y con tal nivel de potencia que puede acelerar como un Porsche 911 (0 a 100 km/h en 2,9 segundos) y desafiar a la Ford F-150, la camioneta más emblemática del mercado americano. Además, Tesla está comenzando con el desarrollo de camiones de transporte pesados y ómnibus, que deberían mostrar sus primeros resultados en 2020.

Dos SUV Tesla Model X recargando baterías en las calles de Berlín. (Reuters)
Dos SUV Tesla Model X recargando baterías en las calles de Berlín. (Reuters)

La conducción autónoma: la polémica alrededor de los autos que prescinden de la conducción humana (con casos de muertes constatadas) no frenó a Musk, porque además otras grandes compañías (Porsche, Mercedes-Benz) ya han llegado a desarmar modelos de Tesla para desentrañar los secretos del Autopilot. Insiste, en tal sentido, que usados correctamente, los vehículos autónomos son mucho más seguros que aquellos conducidos por personas, aunque calcula que para que las autoridades reguladoras de todo el mundo den el visto bueno a la conducción autónoma serán necesarios unos 10 millones de kilómetros de aprendizaje. “Una vez comprobemos que el piloto automático es diez veces más seguro que el promedio de vehículos de Estados Unidos retiraremos la etiqueta Beta (que está en desarrollo)”.

Video difundido por Tesla mostrando cómo funciona el Autopilot de conducción autónoma.

Compartir para ganar dinero: es la instancia que se concatena con la plena conducción autónoma, porque de confirmarse, será más usual, según el empresario, ver vehículos de transporte compartidos por varios pasajeros reemplazando a los autos que son ocupados sólo por su conductor. Serán remises o taxis marca Tesla, una variante que ya también están explorando otras empresas de movilidad, como Uber. “Cuando finalmente la verdadera conducción autónoma sea aprobada por las autoridades reguladoras, significará que tu Tesla podrá recogerte desde prácticamente cualquier sitio. Y, una vez te recoja, podrás dormir, leer o hacer cualquier cosa mientras te diriges a tu destino”.

La idea de Musk es que, mientras no estés usando tu auto, éste pueda estar trayendo y llevando a otras personas a cambio de dinero con solo pulsar un botón. “Esto reduce drásticamente el costo real de la propiedad hasta el punto de que casi cualquier persona podrá tener un Tesla”. Y es que, según Musk, el uso real que cada conductor hace de su auto se mueve entre un 5 y un 10% al día.

Mientras empezaba la realización de la segunda parte de su plan, que está en marcha, Musk lanzó en 2018 un cohete, el Falcon Heavy, un desarrollo hecho en SpaceX, su compañía de tecnología espacial que incluso ya nutre de materiales a algunos de sus vehículos, en la que por ejemplo presentó la Cybertruck. En ese viaje, el sudafricano mandó al espacio a su modelo personal del Roadster, del año 2009, que quedó en órbita con la conducción de un maniquí vestido de astronauta, al que llamaron Starman.

El lanzamiento del cohete Falcon Heavy con el Tesla Roadster que era de Musk y está en órbita.

Puede haber sido una locura más. O un anticipo de lo que viene, tal vez la tercera parte de su Plan Maestro. Habrá que esperar, probablemente, hasta 2026. Pero por el momento, y más allá de sus bravuconadas, Elon Musk cumple.

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