
“Hazte la fama y échate a dormir”. Al mismo tiempo que sus modelos autónomos empezaban a desandar los primeros kilómetros de pruebas en las carreteras de los Estados Unidos, la reputación de Tesla empezó a asociarse con choques y problemas de seguridad en sus autos. La firma del extravagante Elon Musk estuvo vinculada, en sus primeras apariciones, con las malas noticias que empañaron los avances que en materia de movilidad iba consiguiendo la compañía.
Más allá de las declaraciones polémicas de su propietario que suelen poner a Tesla al tope de las noticias disruptivas de la industria, la firma parece haber encontrado en la seguridad uno de los pilares para su posicionamiento. Y sobre él construye el nuevo prontuario de sus modelos. Es más, por primera vez la marca acaba de mostrar cómo es su laboratorio donde realiza las pruebas para poner a sus autos entre los más seguros del mundo.
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El video aparece como un argumento a las buenas calificaciones que los modelos vienen obteniendo en los entes oficiales de seguridad tanto de Europa como de los Estados Unidos. Allí explican, por ejemplo, que sus autos son sometidos a dos pruebas, una virtual y otra física. De esta forma determinan cómo deberían comportarse los materiales del automóvil y luego lo contrastan y superponen con la realización de un test.
Mirá cómo es el Laboratorio de Tesla:
En los Estados Unidos, el Insurance Institute for Highway Safety (IIHS), un instituto especializado en la seguridad de los automóviles, le entregó a Tesla el “Top Safety Pick+”, galardón que hasta ahora sólo había obtenido el Audi e-tron. Y por su parte The National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA), encargado de las pruebas de choque en ese país, lo calificó como el auto con “la probabilidad de lesión más baja jamás probada”.
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Desde la compañía explican que gran parte de esos resultados tienen que ver con la disposición de los elementos del motor eléctrico, lo que les permite contar con mayor espacio al diagramar cómo absorber los golpes, así como las propias baterías situadas en el suelo ayudan a proteger a los ocupantes. Además, apuntan al desarrollo de sus airbags, que consiguen envolver a los pasajeros para que las lesiones sean mínimas.

En Europa, la EuroNCAP le otorgó las cinco estrellas al Model 3 de Tesla, con muy buen puntaje además en cada uno de los apartados que se califican: un 96% de efectividad en protección para los ocupantes adultos, un 86% para los menores, un 74% para la protección a peatones, y un 94% en los sistemas de asistencia que proporciona el vehículo.
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La carrera por la autonomía, con contratiempos
Los niveles de conducción autónoma se clasifican en cinco niveles, donde los tres primeros requieren que los humanos mantengan sus manos en el volante o estén listos para intervenir en cualquier momento. Y los niveles cuatro y cinco se están desarrollando, pero aún no se han instalado en vehículos. A pesar de esta transición –lenta y aún bajo ensayos- entre la conducción tradicional y la autónoma, hace pocas semanas Elon Musk arriesgó que para 2020 los conductores “podrán dormir mientras sus autos Tesla conduzcan” con su función Autopilot.
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Mirá cómo fue el test del Tesla en Estados Unidos:
"En 2020, los usuarios podrán dormir en el asiento del conductor mientras el auto los lleve del estacionamiento adonde quieran, sin que la persona intervenga. Estoy seguro de que eso sucederá", aseguró el empresario con el revuelo característico que generan sus vaticinios.
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Los autos autónomos funcionan mediante el uso de una variedad de sensores y radares que pueden detectar animales, vehículos y otros objetos frente a ellos. Y utilizan ondas de radio, pulsos de luz e imágenes para determinar lo que pasa frente al vehículo para regular su velocidad.

A partir de 2016 ocurrieron distintos accidentes con modelos Tesla conducidos por el sistema Autopilot, y en algunos de ellos sus conductores perdieron la vida. En mayo de ese año en Florida, EEUU, la inteligencia artificial de Tesla cobró la vida de su primera víctima. El de un sedán Modelo S activó el sistema Autopilot y se puso a mirar una película. Un camión que circulaba adelante decidió hacer una maniobra de giro pero el vehículo no pudo evitar la colisión.
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En 2018, los dos ocupantes de un Tesla Model S -del año 2014- murieron cuando el auto perdió el control a 186,7 km/h, en una zona de 48,3 km/h y se estrelló contra un muro por lo que estalló en llamas.
La apertura a mostrar cómo trabajan en seguridad, sumada a las notas envidiables que consiguieron los modelos en los distintos tests, parecen sostener la estrategia para cambiar el perfil de los Tesla. Y que la fama llegue por las buenas noticias.
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