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Cuatro posturas de yoga para favorecer el flujo sanguíneo en invierno

Una selección de movimientos pensados para días frescos reúne posiciones accesibles y una opción más desafiante, con el foco puesto en acompañar la circulación, sostener la movilidad y mejorar la sensación de bienestar general

Dos mujeres de espaldas en postura de yoga sobre colchonetas. Varias plantas en macetas decoran la habitación con piso de madera y una ventana grande.
El yoga incorpora posturas que buscan sostener la circulación durante los meses fríos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El frío reduce naturalmente el flujo sanguíneo hacia las extremidades, y esa restricción afecta desde la movilidad articular hasta la concentración. Investigadores de la Experimental Gerontology confirmaron en 2024 que las flexiones, extensiones e inversiones propias del yoga mejoran la entrega de oxígeno y nutrientes a los tejidos, lo que convierte a la práctica en una herramienta directa contra la rigidez invernal.

Isa Brand, instructora certificada de YogaRenew, seleccionó cuatro posturas accesibles —incluso para principiantes— con el objetivo de estimular la circulación y mantener el calor corporal desde adentro.

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Infografía con título sobre yoga y circulación invernal, mujer meditando en la nieve, ilustraciones de cuatro posturas de yoga, gráficos médicos y logo de Infobae.
El descenso de temperatura se asocia con menor flujo hacia las extremidades. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una revisión publicada en el Journal of Yoga and Physiotherapy sostiene que “posturas específicas de yoga benefician directamente y mejoran la circulación de sangre y fluidos corporales en todo el organismo, con un impacto positivo sobre múltiples órganos”.

El mecanismo detrás de ese efecto incluye la activación de la bomba muscular venosa, aumento de la biodisponibilidad de óxido nítrico por estimulación endotelial y activación del sistema nervioso parasimpático, según un estudio de 2025 publicado por el National Center for Biotechnology Information (NCBI).

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Harvard Health también señaló que la práctica regular reduce la presión arterial sistólica en un promedio de 4,5 puntos y el colesterol LDL en 7,6 puntos.

Zancada baja y de corredor: despierta caderas y piernas

Mujer en pose de yoga de estiramiento en una esterilla azul. Viste top azul y leggings oscuros. Fondo de parque verde con árboles frondosos y un lago.
Anjaneyasana activa caderas y piernas para acompañar el movimiento en días fríos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La transición entre Anjaneyasana (postura de zancada baja) y Ashwa Sanchalanasana (postura de corredor) es el punto de partida recomendado por Brand para estimular el flujo sanguíneo en caderas y piernas.

El movimiento alterna la posición de las caderas entre ambas posturas al ritmo de la respiración —inhalando en Anjaneyasana, exhalando en Ashwa Sanchalanasana— durante 5 a 10 respiraciones.

Vista lateral de una mujer con camiseta azul y leggings negros estirando la pierna derecha sobre un tapete rojo en un césped verde con árboles.
Ashwa Sanchalanasana moviliza la zancada y sostiene la sensación de estabilidad en la parte baja del cuerpo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde el portal especializado Beatty Street Health, expertos en práctica linfática señalan que “los estiramientos y aperturas en zonas como la cadera y la ingle facilitan el flujo linfático a través de los nódulos superficiales”.

Para ejecutar la secuencia, Brand recomienda partir del Adho Mukha Svanasana (postura del perro boca abajo), avanzar el pie derecho entre los pulgares, bajar la rodilla trasera al suelo y usar bloques debajo de las manos para elongar la columna.

Postura sobre los dedos: circulación desde el suelo hacia arriba

Hombre arrodillado de perfil en colchoneta de yoga, manos sobre rodillas. Fondo con pared blanca, dos plantas, un taburete y bloques de yoga.
Padangusthasana apunta a estimular pies y pantorrillas desde un apoyo firme sobre los dedos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La postura sobre los dedos —conocida como Padangusthasana— apunta específicamente a la circulación en pies y piernas bajas, zonas especialmente vulnerables al frío por su distancia al corazón.

Sentada sobre los talones con los dedos de los pies flexionados, la postura estira la fascia plantar y el tejido conectivo de las plantas.

El estudio del NCBI sobre yoga en condiciones de sedentarismo prolongado detectó que la activación de la musculatura de la pantorrilla durante posturas similares funciona como una bomba venosa, forzando el retorno de la sangre hacia el corazón y los pulmones.

Brand sugiere sostener la postura entre 30 segundos y un minuto, respirando profundo, y señala que el desafío adicional de mantener el equilibrio “genera foco mental y estabiliza la energía durante los meses de invierno”.

Postura del puente

Mujer de cabello gris, de unos 60 años, en esterilla azul, realizando puente de glúteos con rodillas dobladas y caderas elevadas, en una habitación luminosa.
Setu Bandhasana abre el pecho y fortalece glúteos y espalda con una elevación controlada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Setu Bandhasana (postura del puente) combina apertura torácica con fortalecimiento de glúteos, piernas y espalda. Acostada boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies al ancho de cadera, Brand indica elevar las caderas presionando pies, brazos y hombros contra el suelo, sostener 5 a 8 respiraciones y bajar vértebra por vértebra.

Publicaciones de Harvard Health vinculan esta clase de extensiones del pecho con mejoras en la función de los vasos sanguíneos y con la respuesta de relajación que “frena la frecuencia cardíaca y reduce la presión arterial”.

La revisión de la Federación Internacional de Yoga publicada en el portal IndianYoga.org agrega que las posturas de extensión “estimulan la dilatación de los vasos sanguíneos, favoreciendo un flujo más eficiente en todo el organismo”.

La variante con los dedos entrelazados bajo la espalda y los hombros suavemente metidos hacia adentro intensifica la apertura pectoral sin agregar tensión cervical.

Parada de cabeza: inversión que desafía la gravedad

Mujer en equilibrio invertido sobre colchoneta de yoga, viste top blanco y leggings morados, en una sala con ventanas y plantas.
Sirsasana propone una inversión avanzada que requiere técnica, progresión y precaución según cada condición. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Sirsasana (parada de cabeza) es la postura más avanzada de la serie. Brand la describe como “una inversión activa que revierte el flujo sanguíneo, aumenta el oxígeno hacia el cerebro y potencia el equilibrio y la claridad mental”.

Para ejecutarla, se entrecruzan los dedos sobre el suelo formando una base triangular con los antebrazos, se apoya la coronilla entre las manos y, desde esa base estable, se elevan las piernas una a una.

Persona sentada en el suelo con las piernas cruzadas y las manos sobre el abdomen, vestida de gris, en una habitación luminosa con sombras de ventana.
La respiración guía el ritmo de cada postura, ordena las transiciones y ayuda a sostener el esfuerzo con mayor control durante la práctica en invierno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El portal especializado Yoga Journal cita al investigador David Coulter, quien escribió que “permanecer en una postura invertida tan solo tres a cinco minutos permite que los fluidos tisulares fluyan con mayor eficiencia por las venas y los canales linfáticos de las extremidades inferiores, favoreciendo un intercambio más saludable de nutrientes y desechos entre células y capilares”.

Una advertencia de Harvard Health del Dr. Darshan Mehta, profesor asistente de Medicina de la Harvard Medical School, recuerda que las inversiones requieren precaución en personas con hipertensión, y que siempre conviene consultar al médico antes de incorporarlas a la rutina.

Para quienes buscan los beneficios sin el riesgo postural, NDTV Health recomienda la Setu Bandhasana (postura del puente) con soporte como alternativa a las inversiones completas.

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