9 cambios simples para reducir la exposición a microplásticos

El listado propone ajustes fáciles de aplicar para recortar fuentes frecuentes en casa, desde lo que se utiliza para cocinar y almacenar comida hasta decisiones de compra, materiales y rutinas de higiene

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Una persona introduce una bolsa de té en una taza de vidrio con té caliente, sobre una mesa con un plato con cruasanes, una cesta y una planta.
La exposición a microplásticos aparece en el agua, el aire, los alimentos y el polvo del hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La exposición a microplásticos resulta difícil de evitar porque estas partículas están presentes en el agua, el suelo, los alimentos y el aire, pero especialistas citados por Vogue reúnen nueve hábitos cotidianos para intentar reducir ese contacto.

La doctora Charis Chambers, médica de obstetricia y ginecología y directora médica de Clue, destacó que todavía no se ha aclarado una relación causal entre microplásticos y efectos negativos para la salud, aunque sí existe evidencia creciente.

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Según la especialista, estas partículas se han encontrado en la leche materna, la placenta, el endometrio y los ovarios, y entran en el cuerpo por ingestión, inhalación y contacto con la piel.

1. Calidad del agua de la canilla y riesgo de microplásticos

El uso de agua de la canilla con filtrado adecuado baja el consumo de líquido almacenado en botellas plásticas (Imagen Ilustrativa Infobae)
El uso de agua de la canilla con filtrado adecuado baja el consumo de líquido almacenado en botellas plásticas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El primer hábito consiste en priorizar el agua de la canilla frente al agua embotellada, ya que el plástico de las botellas puede transferir partículas al líquido cuando se expone al calor o a la luz, permanece mucho tiempo almacenado o se aprieta.

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La doctora Federica Amati, nutricionista principal de Zoe, resumió ese consejo en el medio citado con una frase breve: “En general, el agua del grifo es mejor”.

Amati precisó que la calidad del agua cambia según la región y que los filtros retienen tóxicos en distinta medida. Añadió que los de ósmosis inversa son los más eficaces porque también eliminan microplásticos y sustancias químicas persistentes, por lo que la guía aconseja además usar botellas reutilizables de acero inoxidable.

2. Evitar recipientes de plástico en la cocina

Mujer en cocina moderna sostiene tuppers de vidrio y silicona con expresión de duda. Otros envases de metal y vidrio sobre la encimera de madera.
El reemplazo de recipientes plásticos por vidrio o acero inoxidable reduce puntos de contacto en la cocina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La recomendación siguiente apunta a los envases, vasos, utensilios y tablas de cortar de plástico, sobre todo cuando entran en contacto con calor. El medio advierte que las partículas de recipientes alimentarios pueden pasar a la comida y señala de forma especial las bandejas negras de comidas para microondas.

Amati explicó que esos envases suelen fabricarse con material reciclado procedente de aparatos eléctricos, tratado con compuestos ignífugos. Al calentarlos, añadió, esos compuestos y los microplásticos pueden terminar en los alimentos.

Por eso, se propone sustituirlos por vidrio, acero inoxidable o cerámica siempre que sea posible. Si todavía hay plástico en la cocina, el consejo es no exponerlo al calor.

3. Cambiar las sartenes antiadherentes

Sartén de cerámica blanca sobre una estufa de gas moderna con quemadores negros. Al fondo, se ven vegetales frescos, incluyendo lechuga, tomates y un pimiento rojo.
La revisión de sartenes antiadherentes permite detectar recubrimientos gastados y reducir el desprendimiento de partículas durante la cocción. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro hábito tiene que ver con revisar las sartenes antiadherentes, en especial las que usan recubrimientos con politetrafluoroetileno (PTFE). La fuente señala que ese material no nace como microplástico, pero el uso con utensilios metálicos, esponjas abrasivas o temperaturas altas puede hacer que se astille o se desprenda y acabe en la comida.

La recomendación es cambiarlas por opciones de acero inoxidable o cerámica. Shiza Shahid, fundadora de Our Place, dijo a Vogue que conviene lavarlas a mano, usar fuego medio y aceites con alto punto de humo para alargar la vida útil de cualquier recubrimiento antiadherente.

4. Elegir ropa de fibras naturales

Un armario blanco grande y bien iluminado muestra varias estanterías con bolsos de diseñador, suéteres doblados, zapatos y prendas de vestir colgadas en perchas.
La elección de ropa de fibras naturales reduce la liberación de microfibras asociada a prendas sintéticas y baja el contacto cotidiano con partículas en el hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La guía también pone el foco en la ropa de uso diario. Tejidos como poliéster, nailon, elastano, acrílico o forro polar contienen plástico o están hechos por completo de ese material, y al lavarlos liberan microplásticos al agua.

Además, esas fibras están en contacto con la piel y pueden inhalarse. Por eso, recomienda algodón, lino, lana, seda o cáñamo, y si se usan prendas sintéticas, lavarlas menos y secarlas al aire para reducir el desprendimiento.

5. Revisar de qué están hechas las bolsitas de té

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La lectura de etiquetas permite identificar polímeros en bolsitas de té y en productos de cuidado personal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las bolsitas de té son otro punto de entrada menos evidente. Amati advirtió que muchas contienen plástico y que, al sumergirlas en agua caliente, parte de ese material pasa a la taza.

La guía sugiere revisar en la caja términos como polipropileno, polietileno y nailon. También indica que las bolsitas piramidales o de malla suelen ser de plástico y que las selladas sin costura, pliegue o grapa a menudo usan fibras plásticas.

Como alternativa, existen opciones hechas con almidón de maíz, pulpa de madera o algodón orgánico. Amati añadió que también puede optarse por té en hebras.

6. Reducir el plástico en productos de cuidado personal

Gabinete de baño de madera con puerta de cristal abierta, revelando estantes con botellas de bomba, tubos y recipientes en tonos neutros. Pared clara de fondo.
La revisión de ingredientes en productos de higiene y cuidado personal ayuda a reducir el uso de polímeros y aditivos innecesarios, y favorece la elección de formatos y envases con menos plástico en la rutina diaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los productos de cuidado personal y de higiene menstrual forman parte de la lista. Chambers recomendó examinar los ingredientes de todos esos artículos y elegir los que tengan la menor cantidad posible de plásticos, bisfenol A (BPA) y aditivos innecesarios.

En cosmética, se aconseja evitar ingredientes como polietileno, polipropileno, nailon y acrilatos. También propone considerar jabones, shampoo o acondicionadores en barra y envases de vidrio, metal, cerámica o papel.

En higiene menstrual, el texto afirma que alrededor del 90% de estos productos contiene plástico. Chambers planteó valorar tampones de materiales orgánicos y, de forma ocasional, copas menstruales sin BPA o compresas, al considerar que mantener esos productos fuera de la mucosa vaginal puede reducir la absorción de materiales con microplásticos.

7. Reducir productos ultraprocesados

Mesa de madera con hamburguesas, papas fritas, gaseosas, pan lactal, galletas, cereales en caja y tres latas de verduras abiertas.
La reducción de ultraprocesados disminuye la exposición asociada a etapas industriales y empaques plásticos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro hábito consiste en reducir los productos ultraprocesados. La explicación de Vogue es que contienen más microplásticos que los alimentos enteros porque pasan por más fases de producción y envasado en contacto con plástico.

Amati destacó que estos productos se elaboran al combinar numerosos compuestos y sustancias químicas que se producen y almacenan en contacto con plásticos.

Después, añadió, se reconstruyen con técnicas industriales y maquinaria plástica y finalmente se envasan en plástico, donde siguen absorbiendo partículas y compuestos asociados a la flexibilidad o maleabilidad del material.

8. Aumentar el consumo de fibra

Un frasco de "Fibra Natural" y un cuenco con polvo de fibra, junto a avena, bayas, lentejas, semillas de chía, manzanas y brócoli sobre una mesa de madera.
El aumento del consumo de fibra, con legumbres, semillas y frutos secos, se asocia a una mejor eliminación intestinal de partículas y refuerza hábitos de alimentación orientados a reducir la carga cotidiana de microplásticos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La lista también incluye elevar la ingesta de fibra alimentaria. Estudios emergentes apuntan a que puede ayudar a reducir la carga de microplásticos al unirse a las partículas en el intestino y favorecer su eliminación por las heces.

Amati explicó al medio que la fibra ayuda al tránsito intestinal y evita que la comida, incluida la que contiene microplásticos, permanezca más tiempo del necesario en el intestino. También afirmó que una dieta rica en fibra refuerza la barrera intestinal al apoyar la salud del microbioma, lo que puede dificultar el paso de partículas al torrente sanguíneo.

Ejemplos como legumbres, frutos secos y semillas. Son los alimentos concretos que menciona para reforzar ese hábito.

9. Usar una aspiradora con filtro HEPA

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La aspiradora con filtro HEPA mejora la retención de partículas finas presentes en el polvo doméstico(Imagen Ilustrativa Infobae)

El noveno hábito se centra en el aire del hogar. Cuando las fibras se degradan y liberan microplásticos, esas partículas pueden acabar en el polvo doméstico o suspendidas en el ambiente, desde donde pasan por inhalación.

Por eso, el medio recomienda, si el presupuesto lo permite, sustituir la aspiradora convencional por una equipada con filtro HEPA. Según la publicación, estos filtros retienen la mayoría de las partículas finas y algunos modelos capturan más del 99%.

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