Cómo las manualidades y los hobbies fortalecen la salud mental: claves para potenciar sus beneficios

Cada vez más personas optan por cerámica, tejido o journaling para desconectarse del ritmo vertiginoso del día. ¿Es una manera de meditar despiertos? Por qué bajan la ansiedad, según los especialistas

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Tres mujeres de diversas etnias en un taller de cerámica, concentradas en modelar y pintar piezas de arcilla sobre una mesa de madera con herramientas.
Las actividades manuales pueden inducir estados de atención plena y reducir la ansiedad, según especialistas en salud mental (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cerámica, tejido, journaling. De un tiempo a esta parte, muchas personas eligen actividades manuales para desconectarse del ritmo acelerado diario y encontrar placer y relajación. Los especialistas coinciden en que este tipo de hobbies pueden inducir un estado de atención plena y ofrecer beneficios concretos para la salud mental.

Según coincidieron especialistas consultados por Infobae, la práctica de manualidades ayuda a reducir la ansiedad y el estrés al regular el sistema nervioso y generar una sensación de control y bienestar.

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Condiciones para regular la ansiedad

Hombre carpintero concentrado trabajando la madera con cincel y martillo en un banco de trabajo al aire libre, rodeado de herramientas y virutas.
El equilibrio entre desafío y habilidad en una actividad manual es clave para que resulte beneficiosa y no frustrante (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las manualidades funcionan como antídoto contra la ansiedad cuando cumplen tres condiciones principales: requieren atención focalizada en el presente, incluyen un ritmo repetitivo que regula el sistema nervioso y ofrecen un desafío ajustado al nivel de la persona.

“La tarea exige tu atención en el presente. Sentís el hilo en los dedos, el trazo del lápiz, el peso de la arcilla. No hay espacio para rumiar el pasado o anticipar el futuro”, comenzó a explicar a este medio la doctora en Psicología, especialista en clínica, docencia e Investigación en Psicoterapia orientada en Mindfulness Mariam Holmes (MP 20.463).

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Los movimientos repetitivos, predecibles, regulan el sistema nervioso. Es como un metrónomo interno que baja la frecuencia de la respiración y el ritmo cardíaco”, precisó la especialista. Y agregó: “El secreto está en el desafío justo: no es tan fácil que te aburras, ni tan difícil que te frustres. Está en tu zona de flujo”.

Con ella coincidió el médico neurólogo Alejandro Andersson (MN 65.836), director del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA): “Una actividad manual puede funcionar como una forma de ‘meditación despierta’ cuando reúne repetición, ritmo, concentración suave, placer, bajo nivel de exigencia y una meta simple”.

A su turno, la licenciada en Psicología María Cristina Díaz (MN 37.001), coordinadora de Mindfulness del Departamento de Psicoterapia Cognitiva de INECO señaló que “ciertas actividades manuales pueden inducir estados de atención sostenida muy similares a la meditación, cuando la tarea requiere concentración y permite involucrarse en la experiencia presente”.

Según la especialista, actividades como tejer, dibujar, bordar, cocinar o modelar arcilla pueden funcionar como formas de “anclaje atencional”, orientando la atención hacia los movimientos, las texturas y los colores, y favoreciendo una salida gradual del piloto automático mental.

Qué pasa en el cerebro cuando “meditamos despiertos”

Primer plano de manos tejiendo crochet con un ganchillo y lana de colores en un sillón, con plantas y una estantería de libros difuminadas al fondo.
El ritmo repetitivo de hobbies como tejer o bordar ayuda a regular el sistema nervioso y disminuir el estrés (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando se realiza una actividad manual, se activan circuitos cerebrales sensoriales, motores y atencionales, mientras disminuye la hiperactividad de la llamada “red neuronal por defecto”, asociada a la rumiación mental y el pensamiento repetitivo.

Holmes detalló: “Se activa el sistema parasimpático, el freno del sistema nervioso. La respiración se hace más lenta, el corazón baja pulsaciones, y las glándulas suprarrenales reducen la producción de cortisol, la hormona del estrés”.

En la misma línea, Andersson añadió: “Estas actividades activan circuitos sensoriales, motores, atencionales y de recompensa. La persona usa la vista, el tacto, la coordinación fina, la memoria procedural y la creatividad. Disminuye la hiperactividad de redes asociadas al pensamiento autorreferencial excesivo”. El neurólogo remarcó que “hay estudios que muestran reducción del cortisol salival luego de actividades artísticas breves, incluso en personas sin experiencia artística previa”.

Al respecto, Díaz explicó que, en situaciones de estrés, “la amígdala, estructura cerebral vinculada a la detección de peligro, activa el sistema nervioso simpático, preparando al organismo para defenderse; esto pone en marcha el eje hipotálamo-hipófiso-adrenal, responsable de liberar cortisol”.

Durante las prácticas de mindfulness o estados de concentración -agregó- “la atención se focaliza deliberadamente en la experiencia presente, como la respiración, las sensaciones corporales o una actividad manual concreta”.

En ese sentido, explicó que la persona aprende a observar pensamientos y emociones sin reaccionar automáticamente frente a ellos, disminuyendo la reactividad emocional.

Meditación tradicional y actividades manuales: diferencias y similitudes

Mujer de cabello oscuro meditando en posición de loto sobre un cojín en su habitación. La luz solar entra por la ventana, iluminando plantas y un mueble.
La meditación tradicional favorece la observación consciente de pensamientos y emociones, promoviendo la regulación emocional y la reducción del estrés (Imagen Ilustrativa Infobae)

La meditación en silencio y las manualidades pueden compartir efectos reguladores sobre las emociones y el estrés, pero difieren en el modo de anclaje atencional. Holmes precisó: “En meditación sentada en silencio como Mindfulness el objetivo es observar los pensamientos sin quedarnos identificados con ellos. La corteza prefrontal, que es la zona ejecutiva, trabaja para sostener la atención y volver al ancla respiratoria una y otra vez. En una actividad manual la atención también está anclada, pero sostenida por input sensorial y motor. Hay más activación en la corteza somatosensorial y motora, en el cerebelo y en áreas relacionadas con la coordinación”.

Por su parte, Díaz consignó: “La meditación en silencio implica entrenar la atención de manera más directa, observando pensamientos, emociones y sensaciones corporales con una actitud de conciencia y menor reactividad. En cambio, las actividades manuales utilizan un estímulo externo concreto, el movimiento, la textura, el color o el ritmo, como organizador de la atención”. Para muchas personas ansiosas, “una actividad manual puede resultar más accesible que sentarse en silencio a meditar. El hacer funciona como un puente hacia estados de mayor presencia y calma”.

Andersson, en tanto, lo resumió así: “La meditación en silencio entrena la atención hacia la respiración, el cuerpo o la observación de los pensamientos. La actividad manual, en cambio, ofrece un anclaje externo: el hilo, el lápiz, el papel, la textura, el color, el movimiento de las manos. Para muchas personas ansiosas, esto es más accesible que sentarse en silencio, porque el silencio puede aumentar al principio la percepción de la ansiedad”.

En qué casos son más efectivas y por qué no reemplazan la terapia

Hombre de mediana edad arrodillado en un jardín verde, usando guantes amarillos y tijeras de podar para recortar un arbusto pequeño.
Las prácticas manuales y la meditación comparten la capacidad de reducir la hiperactivación de redes cerebrales vinculadas al estrés (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las manualidades y hobbies manuales resultan especialmente útiles como complemento en casos de ansiedad, estrés crónico, depresión leve a moderada, insomnio, dolor crónico, envejecimiento saludable y procesos de rehabilitación cognitiva o motora.

Holmes explicó: “Son más efectivos como complemento en trastornos de ansiedad y estrés crónico: ayudan a regular el sistema nervioso entre sesiones; depresión leve a moderada: recuperan la sensación de logro y placer, combatiendo la anhedonia; TDAH: canalizan la necesidad de movimiento y foco en una tarea estructurada; trauma complejo: ofrecen una forma segura de estar en el cuerpo sin sobrepasar la ventana de tolerancia”.

Díaz advirtió: “Los hobbies pueden ser especialmente útiles como complemento en cuadros de ansiedad, estrés crónico, burnout, depresión leve a moderada o dificultades de regulación emocional. También suelen beneficiar a personas con altos niveles de autoexigencia o hiperconectividad, ya que introducen espacios de pausa, disfrute y conexión con experiencias no asociadas al rendimiento permanente”. Sin embargo, aclaró que “no reemplazan un tratamiento psicológico cuando existe sufrimiento clínicamente significativo. Una actividad placentera puede aliviar síntomas y favorecer regulación, pero no necesariamente modifica pensamientos disfuncionales profundos, conflictos emocionales persistentes o patrones vinculares complejos”.

Andersson coincidió y agregó: “No reemplazan a la terapia ni al tratamiento médico cuando hay un trastorno clínico instalado. Ayudan a regular el sistema nervioso, mejorar la autoestima y recuperar sensación de control, pero no sustituyen el trabajo psicoterapéutico, el diagnóstico ni la medicación cuando es necesaria”.

Cómo elegir la actividad adecuada y potenciar sus beneficios

Primer plano de una persona escribiendo con un bolígrafo negro en un cuaderno abierto, con páginas llenas de texto, dibujos y pegatinas de flores.
Hobbies como colorear mandalas, modelar arcilla o escribir a mano son recomendados por su bajo nivel de exigencia y fácil acceso (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para quienes disponen de poco tiempo, los especialistas recomiendan actividades simples, repetitivas y de baja exigencia. Holmes sugirió: “Para mente muy acelerada: tejer punto simple, trenzar, hacer origami repetitivo. El ritmo constante calma. Para desconectar de la cabeza: amasar arcilla, plastilina o masa de pan. El contacto táctil y el movimiento de amasar son muy reguladores. Para expresión sin exigencia: dibujo libre con marcador grueso, colorear mandalas grandes, garabatear. Sin buscar un resultado ‘lindo’. La clave cuando no hay mucha disponibilidad es evitar proyectos que requieran medir, planificar mucho o tener todo el material perfecto. Tiene que poder empezar y parar sin frustración”.

Díaz afirmó que lo más importante no es encontrar la actividad ‘perfecta’, sino algo simple, accesible y que no genere presión por el resultado. “Muchas personas comienzan con actividades repetitivas y de baja exigencia cognitiva, como colorear, tejer puntos básicos, hacer collages, jardinería, bordado simple, escritura manual o dibujo libre sin objetivos estéticos”. E insistió en que “la propuesta no es hacerlo perfecto, sino habitar la experiencia con curiosidad y atención”.

En este punto, Andersson recomendó empezar con una actividad muy simple y sin objetivo estético, como dibujar patrones repetitivos, colorear mandalas, tejer unas vueltas, hacer origami sencillo, modelar una pequeña pieza con arcilla o incluso escribir a mano. “Lo importante es que no sea una tarea competitiva ni evaluativa. Quince minutos alcanzan si se hacen con continuidad, sin celular al lado, con respiración tranquila y aceptando que el resultado no tiene que ser ‘lindo’: tiene que ser regulador”.

Las características del hobby para reducir el estrés

Mujer con delantal añade romero a una olla en la cocina. En la encimera hay recipientes con especias y hierbas de colores vivos.
La constancia y la ausencia de presión por el resultado potencian los beneficios de las manualidades para la salud mental (Imagen Ilustrativa Infobae)

No todos los hobbies generan el mismo efecto ni funcionan igual para todas las personas. Holmes sostuvo: “Un hobby que reduce estrés tiene estas características: es repetitivo o tiene un ritmo claro; tiene un resultado visible pero no competitivo; te permite perder la noción del tiempo; no depende de una pantalla ni de notificaciones”.

“Para que una actividad reduzca estrés suele ser importante que despierte interés genuino, facilite la atención al presente, tenga cierto ritmo o repetición y no esté excesivamente asociada a evaluación o rendimiento”, sumó Díaz. Y advirtió que “una persona muy perfeccionista puede transformar una experiencia potencialmente reguladora en una fuente adicional de presión si la vive como un espacio donde ‘tiene que hacerlo bien’”.

Sobre esto, Andersson concluyó: “Para que una actividad reduzca el estrés debe tener un equilibrio entre desafío y habilidad: ni tan fácil que aburra, ni tan difícil que frustre. También debe generar placer, sensación de control, repetición, foco y libertad de juicio. El beneficio aparece cuando la actividad permite entrar en flujo: estar concentrado, perder un poco la noción del tiempo y sentir que la acción avanza de manera natural”.

Las manualidades como herramienta frente al estrés contemporáneo

Una persona con gafas sentada en un sillón, tejiendo a crochet con hilo multicolor. Hay una planta junto a la ventana y una estantería al fondo.
La evidencia científica muestra que, tras actividades artísticas, puede disminuir el nivel de cortisol, la principal hormona del estrés (Imagen Ilustrativa Infobae)

En una época marcada por la hiperconectividad y el exceso de estímulos digitales, recurrir a actividades manuales representa una forma tangible de regular el cerebro a través del cuerpo.

Para cerrar, Andersson resumió: “Las manualidades no son una moda menor: son una forma concreta de regular el cerebro a través del cuerpo. En una época de exceso de pantallas, velocidad y ansiedad, volver a usar las manos puede ser una manera simple y profunda de recuperar calma, atención y presencia”.

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