
Sentir dolor muscular tras una nueva rutina de ejercicio es una experiencia frecuente. Existen formas concretas de aliviarlo y recuperar el bienestar en poco tiempo. Este malestar suele indicar que los músculos se adaptan a un esfuerzo inusual. Especialistas citados por Women’s Health y por el portal de salud de la Clínica Mayo detallan métodos respaldados científicamente para reducir estas molestias.
El dolor muscular de aparición tardía surge cuando los músculos se exponen a entrenamientos nuevos o más exigentes. Según expertos consultados por Women´Health, este malestar ocurre porque los músculos “han superado el nivel habitual de actividad y ahora buscan adaptarse fortaleciéndose”.
PUBLICIDAD
El proceso incluye daños microscópicos en las fibras musculares, que luego se reconstruyen y ganan fuerza. Es fundamental diferenciar este tipo de dolor de una lesión: el dolor muscular transitorio se manifiesta con molestias leves, mientras que una lesión provoca dolor intenso, persistente e inflamación, precisa Women’s Health.
Importancia de la hidratación y la nutrición en la recuperación muscular
La deshidratación impacta directamente en el malestar muscular, advierte Bunger a Women’s Health. El agua representa cerca del 75 % de la masa muscular, de modo que una ingesta insuficiente favorece la fragilidad y el daño celular, lo que puede incrementar el dolor.
PUBLICIDAD

Para evaluar el nivel de hidratación, basta observar el color de la orina: si es transparente o amarillo claro, el cuerpo suele estar bien hidratado; un color más oscuro revela la necesidad de consumir más líquidos o alimentos con alto contenido de agua, como frutas y verduras.
Un entrenamiento eficaz comienza con un calentamiento adecuado, explica DJ Gibson, entrenador de fuerza y especialista en rehabilitación. “Un calentamiento adecuado relaja las articulaciones, permite adoptar las posiciones correctas, favorece el flujo sanguíneo a los músculos y facilita el reclutamiento muscular necesario durante el ejercicio”, amplía, citado por Women’s Health.
PUBLICIDAD
Se recomienda iniciar con movimientos dinámicos amplios, como saltos de tijera o bicicleta estática a ritmo suave, y después sumar balanceos de piernas y círculos de brazos, según el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) y la Clínica Mayo.
El estiramiento al finalizar la actividad ayuda a reducir la rigidez y las tensiones asociadas al dolor muscular. El ACSM sugiere mantener cada estiramiento durante al menos 60 segundos para alargar el músculo y suavizar zonas especialmente rígidas.
PUBLICIDAD

Además, utilizar un rodillo de espuma puede mejorar la circulación en la zona afectada. “Favorece el flujo sanguíneo a la zona”, añade Gibson. Es recomendable usar el rodillo alrededor del área dolorida y ajustar el nivel de firmeza a la sensibilidad muscular.
Como fuente complementaria, la Clínica Mayo recomienda ejercicios suaves como caminatas, ciclismo de baja intensidad o yoga para acelerar la recuperación muscular y disminuir la rigidez tras un entrenamiento exigente. Estos ejercicios, realizados a baja intensidad, ayudan a mantener el movimiento sin incrementar el daño muscular.
PUBLICIDAD
Terapia de contraste y recuperación funcional
Alternar aplicaciones de frío y calor, conocida como terapia de contraste, puede mejorar la recuperación de los músculos tras el ejercicio. El frío contrae los vasos sanguíneos, reduce la inflamación y proporciona alivio inmediato gracias a su efecto anestésico, señala Bunger en Women’s Health.
El calor, en cambio, estimula el flujo sanguíneo y ayuda a eliminar los residuos celulares generados durante la actividad física, facilitando la regeneración muscular. Según la Clínica Mayo, esta técnica puede aplicarse tanto con productos cutáneos específicos como alternando paños fríos y calientes de manera tradicional, siempre respetando intervalos de entre 10 y 20 minutos en cada aplicación para evitar lesiones en la piel.
PUBLICIDAD

Además, los especialistas recomiendan escuchar al cuerpo y ajustar la intensidad del ejercicio durante los días siguientes a un episodio intenso de dolor muscular. Realizar actividades de bajo impacto, como caminatas suaves, natación o ejercicios de movilidad articular, puede acelerar la recuperación sin sobrecargar los músculos afectados.
Mantener una rutina que incluya hidratación, calentamiento, estiramientos y terapia de contraste no solo reduce el dolor, sino que aporta mayor flexibilidad y funcionalidad a los músculos tras un entrenamiento intenso, subrayan los expertos consultados por Women’s Health y la Clínica Mayo.
PUBLICIDAD
Aplicar estos métodos favorece una recuperación más rápida, permite retomar la actividad física y facilita que los músculos se adapten mejor a futuros esfuerzos.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Trapos de cocina: cuándo lavarlos y cómo desinfectarlos para prevenir la contaminación cruzada
La humedad, los restos de comida y la reutilización prolongada pueden convertir estos textiles en un foco de microorganismos. Qué pasos seguir para lavarlos, desinfectarlos y secarlos antes de volver a usarlos

Eva Longoria y su fórmula de bienestar a los 51: "Para mí la edad es solo un número"
La actriz estadounidense pone el foco en la longevidad saludable y en conservar la energía para trabajar, moverse y pasar tiempo con su familia
El diálogo solo no alcanza: los 10 hábitos que fortalecen a la pareja, renuevan el deseo y ayudan a evitar el desgaste hoy
En los vínculos existen pequeñas rupturas que desconectan y desgastan la relación. Los especialistas coinciden en que las separaciones no suceden de la noche a la mañana. Qué prácticas cotidianas recomiendan para ganarle a la rutina y renovar el encuentro

Síndromes postorgásmicos: cuáles son las molestias que pueden surgir después del placer
Desde cefaleas hasta angustia persistente, existen afecciones posteriores al clímax que requieren consulta médica para descartar causas vasculares, hormonales o emocionales

La NASA diseña robots esféricos para llegar a las cuevas de la mayor luna de Saturno, un terreno inaccesible para vehículos terrestres
El proyecto SPARK busca desarrollar vehículos aéreos autónomos que puedan avanzar por grietas, pozos y túneles donde un explorador terrestre tendría dificultades


