
Ryan Gosling acaparó la atención internacional en los últimos meses, tras el estreno de "Proyecto Fin del Mundo“, una superproducción que lo devolvió al centro de la escena mediática. Pero detrás de cada personaje que interpreta el actor canadiense hay una historia de rigor físico, estrategia alimentaria y entrenamiento personalizado que trasciende la pantalla. El reciente éxito de Gosling no solo se debe a su actuación, sino también a una transformación física que sorprendió a la industria.
Cómo Ryan Gosling logra transformarse para cada papel
La carrera de Ryan Gosling se distingue por la variedad de registros físicos que ha adoptado en sus películas, desde su aspecto en “Barbie” hasta la corpulencia que mostró en “The Fall Guy”. Según le dijo a GQ Magazine UK, cada proyecto implica un proceso diferente, pero siempre bajo la misma premisa: el trabajo físico debe servir al personaje.
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En el caso de “The Fall Guy”, la preparación se centró en la funcionalidad. El objetivo no era solo ganar músculo, sino desarrollar una estructura capaz de soportar largas jornadas de rodaje y ejecutar acrobacias reales. La rutina incluyó cinco días semanales de entrenamiento con pesas, priorizando ejercicios compuestos como sentadillas, peso muerto y press de banca. A estos se sumaron movimientos explosivos como saltos, lanzamientos de balón medicinal y flexiones pliométricas, que aportaron potencia y agilidad.

La integración al equipo de especialistas de la película fue otro punto clave. Tres veces por semana, Gosling trabajó en técnicas de caídas, coreografías de peleas y wirework, con el fin de prepararse para las exigencias físicas de las escenas de riesgo. La preparación física para este papel sumó alrededor de 6,8 kilos de músculo funcional.
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Cardio, recuperación y método funcional
El entrenamiento cardiovascular acompañó todo el proceso, con sesiones diarias de 30 a 45 minutos previas al desayuno. Gosling alternó caminatas con inclinación, sprints y trabajo con trineo. Cuando el clima lo permitió, prefirió correr al aire libre, lo que sumó un desafío adicional para los músculos y la resistencia.
El viernes fue el día de los circuitos funcionales de cuerpo completo, con kettlebell swings, burpees con dominadas y farmer’s carries. Este tipo de entrenamiento permitió mejorar la capacidad aeróbica y la fuerza general, esenciales para repetir tomas de acción sin reducir el rendimiento.
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El sábado se dedicó a la movilidad, con sesiones de yoga y práctica ligera de técnicas de acrobacia.
El domingo se reservó para el descanso total y la recuperación muscular, con masajes y caminatas suaves para facilitar la regeneración.
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El método “Ken”: definición, baile y flexibilidad
Para el papel de Ken en “Barbie”, el enfoque cambió. Gosling optó por una silueta más magra y definida, y el entrenamiento, bajo la supervisión de Arin Babaian y David Higgins, incluyó un split tradicional de cinco días. Cada jornada se dedicó a un grupo muscular, con énfasis en abdomen y core. Dos horas diarias de baile prepararon al actor para las coreografías del filme.

El pilates fue otra herramienta fundamental. “Si vas a levantar personas sobre tu cabeza, necesitas fuerza y control corporal”, indicó Babaian. Además, los desafíos internos, como planchas y dominadas, incentivaron la motivación colectiva durante la preparación.
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Para los abdominales, el entrenador Higgins propuso una rutina de nueve minutos sin pausas, basada en movimientos como roll backs, leg lifts con giro y static dead bug. El objetivo era lograr un abdomen funcional, no solo estético.
Alimentación y disciplina fuera del set
La dieta acompañó cada transformación. Tanto para “The Fall Guy” como para “Barbie”, Ryan Gosling optó por el ayuno intermitente 16:8, finalizando la última comida a las 19:00 y retomando la ingesta a las 11:00 del día siguiente. En la ventana de alimentación, el actor distribuía cuatro comidas ricas en proteínas magras, carbohidratos complejos y grasas saludables.
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El menú evitó ultraprocesados y priorizó alimentos frescos: pollo, pescado, tofu, arroz integral, verduras, frutas, palta y frutos secos. En jornadas de entrenamiento intenso, se incrementó la cantidad de carbohidratos para sostener la demanda energética. En el set se prohibió cualquier producto procesado y se promovió la hidratación con agua y bebidas con electrolitos.
Durante la filmación en Australia, Gosling permitió cierta flexibilidad en la dieta para disfrutar la gastronomía local, sin descuidar la calidad nutricional.
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La versatilidad de Ryan Gosling en cada papel responde a una metodología que prioriza la autenticidad y la preparación física específica. En “The Fall Guy”, realizó alrededor del 70% de sus propias acrobacias. En proyectos anteriores, como “La La Land” o “Crazy, Stupid, Love”, la combinación de pilates y control alimentario permitió lograr la silueta ideal para cada personaje.
El reciente estreno de ‘Proyecto Fin del Mundo’ reactivó el interés global en el trabajo del actor y volvió a poner en discusión la importancia de una preparación física integral en la industria audiovisual internacional.
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