Pensar en exceso: el impacto del “overthinking” en el bienestar y los consejos de expertos para gestionarlo

Se trata de un ciclo que puede agotar y desconectar del presente. En diálogo con Infobae, profesionales describen cómo surge y qué recursos existen para afrontarlo

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El sobrepensamiento afecta el bienestar
El sobrepensamiento afecta el bienestar mental y la vida cotidiana de millones de personas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una noche cualquiera, mientras la ciudad apaga sus luces y el murmullo cede, miles de personas permanecen despiertas. No es el insomnio lo que las mantiene alertas, sino ese carrusel de pensamientos que gira sin fin.

Una conversación pendiente, una decisión trivial, una posibilidad futura que nunca se concreta. El sobrepensamiento, ese hábito silencioso y persistente, va dejando huellas profundas en la vida cotidiana.

Qué es el sobrepensamiento y por qué se instala en la vida diaria

De acuerdo con lo que le dijo a Infobae la doctora Alejandra Gómez, psicoanalista y psiquiatra de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), el sobrepensamiento consiste en quedar atrapado en un circuito de ideas reiterativas que impiden la acción. No se trata de un proceso reflexivo orientado a buscar soluciones, sino de una pausa interminable en la antesala de cada decisión. En palabras de Gómez: “La persona queda detenida en ese umbral, imaginando distintos escenarios posibles, sin lograr avanzar”.

Quienes lo experimentan suelen describir
Quienes lo experimentan suelen describir la sensación de estar atrapados en la propia mente (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sobrepensamiento tiene raíces diversas: temor a cometer errores, inseguridad, miedo a lo desconocido, exigencias perfeccionistas y presión social. Estas causas pueden actuar solas o en combinación, y su presencia no distingue edad, género ni contexto socioeconómico.

El doctor Alberto Álvarez, vicepresidente del Capítulo de Psicoanálisis, Subjetividad y Comunidad de APA y APSA, explicó a Infobae que “el origen del sobrepensamiento está profundamente ligado a la ansiedad”. Álvarez señaló que la mente entra en un ciclo obsesivo, un mecanismo de defensa ante la incertidumbre o el estrés. “El perfeccionismo y la falta de confianza en uno mismo alimentan esta tendencia a analizar cada detalle, incluso los más insignificantes”, puntualizó el experto.

No se trata de insomnio,
No se trata de insomnio, sino de un carrusel ininterrumpido de pensamientos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las consecuencias silenciosas: salud emocional y relaciones

El sobrepensamiento no solo agota la mente. Genera una desconexión con el presente y favorece la aparición de ansiedad, angustia y síntomas de estrés. La rutina diaria se ve alterada: las tareas pierden espontaneidad, la creatividad se resiente y el desgaste mental se vuelve permanente. “La mente se vuelve rígida y la sensación de agotamiento no desaparece, incluso después de descansar”, afirmó Gómez.

Álvarez detalla que este patrón mental puede consolidarse como un modo de vida. “El sobrepensamiento termina afectando la capacidad de tomar decisiones, los vínculos afectivos y el desempeño laboral. Las personas pueden experimentar aislamiento, bloqueos y una creciente dificultad para reconectarse con los demás”, explicó el especialista.

Este hábito puede pasar desapercibido
Este hábito puede pasar desapercibido para el entorno, pero deja huellas profundas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Cleveland Clinic coincide en que el sobrepensamiento impacta tanto a quienes permanecen anclados en recuerdos dolorosos, como a quienes se preocupan por escenarios futuros poco probables. La reiteración de pensamientos negativos no conduce a soluciones, sino que incrementa el malestar emocional y la sensación de estar atrapado en un bucle sin salida.

Estrategias para cortar el ciclo: de la psicoterapia a las técnicas cotidianas

Frente a este panorama, los especialistas recomendaron buscar ayuda profesional. Para Gómez, el primer paso es acudir a un espacio psicoterapéutico donde sea posible identificar el origen inconsciente del sobrepensamiento. “Comprender para qué se piensa de ese modo es fundamental. El trabajo terapéutico ayuda a descubrir el sentido oculto del síntoma, debilitando su influencia en la vida mental”, sostuvo la psiquiatra.

Álvarez sugirió prácticas cotidianas que complementan la terapia. “Identificar cuándo se está sobrepensando, cuestionar el propósito de esos pensamientos y buscar alternativas para redirigir la atención resulta clave”, indicó el especialista. Actividades como caminar, leer, escribir o escuchar música permiten que la mente encuentre espacios de placer y descanso.

Las causas principales incluyen temor
Las causas principales incluyen temor a cometer errores, inseguridad y presión social (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fuentes internacionales como el Servicio Nacional de Salud (NHS) de Reino Unido destacó la utilidad de técnicas como el método “catch it, check it, change it” (detectar, revisar y modificar), que ayudan a reconocer pensamientos poco útiles y reemplazarlos por otros más realistas. La incorporación de ejercicios de relajación, meditación y respiración también muestra efectos positivos.

La Cleveland Clinic recomendó establecer “períodos de preocupación” diarios, en los que se anoten las inquietudes y se analicen cuáles pueden resolverse y cuáles no. Esta práctica ayuda a limitar el tiempo dedicado a la rumiación y favorece una actitud más proactiva frente a los desafíos.

La tendencia perfeccionista y la
La tendencia perfeccionista y la falta de confianza en uno mismo alimentan el ciclo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La psicología moderna enfatiza que el sobrepensamiento no es un defecto personal, sino un síntoma de malestar psíquico. Reconocerlo y pedir ayuda constituye un acto de coraje y cuidado hacia uno mismo. Cada historia de sobrepensamiento es única, pero la experiencia de sentirse preso de la propia mente resulta compartida por millones de personas.

Para quienes conviven con este fenómeno, los expertos resaltan la importancia de buscar acompañamiento profesional cuando el malestar interfiere con el bienestar o la vida cotidiana. La posibilidad de recuperar la conexión con el presente y volver a disfrutar de los pequeños momentos sigue abierta, aun cuando la mente insista en girar sobre sí misma.