
En 1926, los vestidos cortos marcaron el ritmo en las calles de París y Nueva York. Cuarenta años después, las minifaldas arrasaron con los códigos de la década de 1960. Hoy, esa oscilación entre largos y cortos ya no sorprende a quienes siguen la industria, pero un grupo de científicos de la Northwestern University comprobó que los ciclos de la moda tienen una frecuencia matemática precisa: las tendencias se repiten cada 20 años.
El hallazgo, que surgió del análisis más exhaustivo realizado hasta la fecha sobre la evolución de la ropa femenina, transforma una intuición popular en un hecho respaldado por datos.
PUBLICIDAD
La investigación, presentada por Emma Zajdela durante la cumbre Global Physics Summit de la American Physical Society (APS) en Denver, replanteó el clásico “regla de los 20 años” citada por diseñadores y revistas de belleza. El estudio utilizó una base de más de 37.000 imágenes de prendas femeninas que abarca desde 1869 hasta la actualidad. A partir de ese enorme archivo, el equipo identificó un patrón cíclico en la popularidad de estilos, con picos y caídas cada dos décadas.

La autora principal explicó: “A nuestro entender, esta es la primera vez que se desarrolla una base de datos tan amplia y precisa sobre medidas de moda a lo largo de más de un siglo”. Agregó: “El ciclo que encontramos en los datos (20 años) coincide con el conocimiento de la industria. Hasta ahora, la falta de datos había sido un obstáculo para el estudio cuantitativo de este sistema”.
PUBLICIDAD
Cómo se midió el paso del tiempo en la moda
El equipo interdisciplinario, conformado también por Daniel Abrams (profesor en Northwestern y co-director del Instituto de Sistemas Complejos), Alicia Caticha (docente de historia del arte), Jeremy White y Emily Kohlberg, recurrió a fuentes históricas como el Commercial Pattern Archive de la Universidad de Rhode Island y colecciones de pasarela. Utilizando herramientas propias, midieron la posición del dobladillo, el escote y la cintura de los vestidos, y tradujeron esas características en datos numéricos comparables.
De acuerdo con el comunicado oficial de la Universidad de Northwestern, el modelo matemático se inspiró en la “tensión entre querer destacar y a la vez pertenecer”. Cuando una tendencia se vuelve dominante, los diseñadores suelen buscar alternativas, pero evitando cambios demasiado extremos. “Con el tiempo, ese impulso por diferenciarse de lo reciente hace que los estilos oscilen”, explicó Abrams, quien subrayó: “El sistema tiende a oscilar, y esos ciclos están en los datos”.
PUBLICIDAD
El ciclo de 20 años: evidencia en los largos de las faldas
El análisis reveló que la longitud de las faldas es uno de los indicadores más claros del ciclo de la moda. Durante el siglo pasado, los largos se acortaron en los años veinte, se extendieron en los cincuenta y volvieron a reducirse con la irrupción de las minifaldas en los sesenta. Esta secuencia se repite de manera regular, aunque con matices según la época.

La investigación no solo respalda una percepción extendida en la industria, sino que aporta una base cuantitativa inédita. Según la universidad: “El ciclo de 20 años detectado en la base de datos refleja el conocimiento empírico que manejan los profesionales de la moda”.
PUBLICIDAD
El patrón, sin embargo, se volvió menos predecible a partir de la década de 1980. El estudio detectó una mayor diversidad de tendencias que conviven simultáneamente, en contraste con la polarización anterior entre vestidos cortos y largos. “Hoy existen más opciones: vestidos muy cortos, midi y hasta el suelo. Hay un aumento en la variabilidad y menor uniformidad”, sostuvo Zajdela.

Esta fragmentación se traduce en la coexistencia de múltiples estilos y nichos, lo que dificulta que una única tendencia domine el panorama global. Según los autores, este fenómeno puede estar vinculado a cambios sociales, el acceso a la información y la personalización creciente en el consumo.
PUBLICIDAD
La presentación de estos resultados en la cumbre de la APS abre nuevas perspectivas para el estudio de los ciclos culturales. El equipo de Northwestern University considera que el modelo matemático podría aplicarse a otros campos donde la dinámica entre diferenciación y pertenencia resulta clave. “El sistema intrínsecamente busca oscilar, y esas oscilaciones las vemos reflejadas no solo en la moda, sino en otros fenómenos sociales”, señaló Abrams.
El trabajo sugirió que, más allá de los gustos personales o los dictados de la industria, el regreso de ciertas prendas responde a lógicas colectivas que pueden anticiparse desde la ciencia. Así, la próxima vez que los pantalones acampanados o las minifaldas reaparezcan, no será solo un capricho estético, sino la manifestación de un ciclo que la matemática ya logró descifrar.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cómo hacer una paella perfecta en casa: el truco para evitar un arroz pastoso o seco
En el Día Internacional de la Paella, una guía sobre la elección del recipiente, las proporciones de caldo, el sofrito y los tiempos de cocción para conseguir un plato equilibrado

Maratón de Buenos Aires 2026: 53 fotos de la cita runner que atravesó la ciudad desde Palermo hasta La Boca
Más de 16 mil participantes de 64 países completaron los 42,195 kilómetros del circuito porteño, que tuvo al keniano Bethwel Kibet Chumba como ganador y a su compatriota Rebecca Kangogo Chesir como vencedora entre las mujeres, con récord de la prueba. Las postales de la jornada

Qué plantas pueden crecer en el baño y cómo elegirlas según la luz disponible
La humedad del ambiente puede favorecer a especies tropicales, pero una ventana, una maceta con drenaje y un riego adecuado resultan más importantes que el vapor de la ducha

Cómo armar un tocador de maquillaje en un dormitorio pequeño sin perder espacio
La elección de una mesa angosta, un espejo bien ubicado y un sistema de guardado adaptado a la rutina permite reunir cosméticos y accesorios sin bloquear el paso ni recargar la habitación

Así se vivió la Maratón de Buenos Aires 2026: más de 16 mil corredores coparon las calles porteñas en los 42K
Kenia se quedó con los primeros puestos tanto en la rama masculina como en la femenina, mientras Argentina celebró su propio campeón nacional. La jornada unió a competidores de 64 naciones sobre un circuito que atravesó sitios emblemáticos de la capital




