
El nervio vago funciona como una autopista silenciosa entre el cerebro y órganos clave como el corazón, los pulmones y el intestino. A través de esta vía circula información en ambos sentidos, regulando funciones vitales automáticas como la respiración, el ritmo cardíaco y la digestión, sin que seamos conscientes de ello.
En los últimos años, este “cable maestro” del cuerpo ganó protagonismo fuera de los consultorios médicos. En redes sociales se multiplicaron las prácticas que prometen estimularlo para mejorar la salud mental, reducir el estrés o calmar la ansiedad, un fenómeno que despertó interés científico y también dudas sobre hasta dónde llegan realmente sus beneficios.
Entre las técnicas más compartidas, se encuentran ejercicios de respiración, movimientos oculares, tarareos, masajes y el uso de dispositivos electrónicos que aplican vibraciones en la oreja o el cuello. Estos métodos, según sus promotores, activarían el nervio vago y favorecerían la relajación, el equilibrio emocional y la reducción del estrés.
El interés por estas alternativas surge en un contexto de aumento del agotamiento y la ansiedad en amplios sectores de la población.
El nervio vago y el sistema nervioso autónomo
El nervio vago forma parte del sistema nervioso autónomo, encargado de las funciones involuntarias del organismo. Su nombre proviene del latín “vagus”, que significa “errante”, y destaca por su trayecto extenso y ramificado.
Este nervio se divide en dos ramas principales, izquierda y derecha, que parten del cerebro y llegan a distintos órganos, donde transmiten señales que ayudan a mantener la homeostasis corporal.

La ciencia reconoce la importancia del nervio vago en la regulación de la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la secreción gástrica y la respuesta del cuerpo frente al estrés. Si el sistema se desequilibra, pueden surgir dificultades como trastornos digestivos, problemas cardíacos o alteraciones en el estado de ánimo.
Por ese motivo, el nervio vago se presenta como un objetivo atractivo para estrategias de bienestar.
Evidencia sobre la estimulación del nervio vago
Según expertos citados por BBC News, la estimulación del nervio vago mediante dispositivos implantados en el cuerpo demostró eficacia en el tratamiento de ciertas enfermedades, como la epilepsia y la depresión resistente. Estos aparatos, similares a un marcapasos, se colocan quirúrgicamente y envían pequeños impulsos eléctricos al nervio, promoviendo la liberación de neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo y la regulación emocional.
La estimulación interna requiere cirugía y solo está disponible para un grupo específico de pacientes. A raíz de su éxito, surgió un mercado de dispositivos externos no invasivos, que se colocan sobre la piel de la oreja, el cuello o el pecho. Estos aparatos buscan replicar el efecto de los sistemas internos mediante vibraciones o impulsos eléctricos de baja intensidad.

Limitaciones y debates científicos
El psiquiatra Hamish McAllister-Williams señala que, si bien existen estudios que apoyan la eficacia de los dispositivos implantados, la evidencia sobre los aparatos externos resulta limitada. Las señales eléctricas de los dispositivos no invasivos deben atravesar la piel, el tejido y la grasa, lo que reduce su precisión y eficacia en comparación con los sistemas internos.
La comunidad médica advierte que la complejidad del sistema nervioso dificulta la obtención de resultados uniformes y predecibles.
Las técnicas caseras, como el tarareo, los masajes o los ejercicios de respiración, tampoco cuentan con respaldo científico sólido. De acuerdo con especialistas, la percepción de alivio experimentada por algunas personas podría estar relacionada con el efecto general del autocuidado y la relajación, más que con una estimulación específica del nervio vago.
El médico Chris Barker, dedicado al manejo del dolor, afirma que la investigación sobre el nervio vago sigue en desarrollo. Si bien se reconoce la influencia del equilibrio del sistema nervioso en la salud física y mental, todavía no existen respuestas concluyentes sobre cómo corregir los desequilibrios mediante técnicas externas.

Recomendaciones y advertencias médicas
Antes de probar cualquier método de estimulación del nervio vago, las personas con enfermedades cardíacas o respiratorias deben consultar a un profesional de la salud. Los expertos insisten en que la falta de evidencia robusta desaconseja la adopción generalizada de dispositivos o técnicas no comprobadas, especialmente en situaciones clínicas complejas.
El interés por el nervio vago refleja la creciente preocupación social por el bienestar emocional y la búsqueda de soluciones a problemas como la ansiedad y el agotamiento. La ciencia continúa evaluando el alcance real de estas intervenciones, mientras recuerda la importancia de actuar con prudencia y basar las decisiones en información confiable.
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