Sadfishing: la nueva tendencia de mostrar el sufrimiento en redes sociales para buscar compasión e interacción

Compartir momentos difíciles en plataformas digitales se volvió una forma de buscar apoyo e interacción, especialmente entre jóvenes e influencers

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El sadfishing es la tendencia
El sadfishing es la tendencia en redes sociales de mostrar sufrimiento para buscar validación y reacciones emocionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las redes sociales han modificado de manera profunda la forma en que las personas expresan sus vivencias y emociones. La exposición de la intimidad, antes reservada a círculos cercanos, se ha convertido en parte del día a día digital.

En este contexto, la búsqueda de empatía y reconocimiento público ha cobrado relevancia, dando lugar a dinámicas donde la vulnerabilidad se transforma en contenido compartido y valorado por miles de usuarios.

El sadfishing, emergente entre adolescentes, celebridades e influencers, refleja las nuevas fronteras borrosas entre lo privado y lo público, y plantea interrogantes sobre las consecuencias de convertir el sufrimiento en un fenómeno viral.

Sadfishing: la búsqueda de validación emocional en redes sociales

Compartir experiencias personales de dolor en busca de apoyo o reconocimiento se ha consolidado como una tendencia en plataformas digitales, según un análisis reciente de The Conversation junto a la Universidad Europea.

La exposición de la vulnerabilidad
La exposición de la vulnerabilidad en plataformas como TikTok e Instagram redefine los límites entre lo público y lo privado (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sadfishing se ha hecho visible especialmente en redes como TikTok e Instagram, donde la exposición de la fragilidad se integra al relato colectivo y alimenta la dinámica social digital.

De acuerdo con The Conversation, el término combina las palabras “triste” y “pescar”, aludiendo a quienes utilizan la tristeza como anzuelo para obtener atención emocional en el entorno virtual.

El sadfishing implica una estrategia consciente: no solo se comparten emociones, sino que se busca una respuesta directa del público. Las interacciones —como los “me gusta” y comentarios de apoyo— refuerzan este ciclo de exposición.

Abundan los ejemplos de jóvenes mostrando lágrimas en TikTok, confesiones tras rupturas en Instagram y relatos de influencers sobre su salud mental, en una dinámica cada vez más frecuente en la vida digital, según The Conversation.

El sadfishing afecta especialmente a
El sadfishing afecta especialmente a adolescentes e influencers, quienes comparten su fragilidad en busca de empatía digital (captura de video)

Perspectiva psicológica: validación y pertenencia

Cuando la autoestima depende de las reacciones de otros, mostrar la propia fragilidad se convierte en una vía para sentirse aceptado y visible. El reconocimiento de la vulnerabilidad genera una sensación de pertenencia, tanto por el contacto como por la validación pública.

Este tipo de exposición puede ofrecer un sostén emocional a quienes lo practican. Sin embargo, también se relaciona con mecanismos de regulación emocional y estilos de apego ansioso. The Conversation advierte que el uso emocional de las redes está vinculado a procesos que requieren atención clínica y educativa.

El fenómeno puede trivializar problemas
El fenómeno puede trivializar problemas de salud mental, especialmente entre adolescentes, al convertir la vulnerabilidad en espectáculo público (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para muchos, mostrar emociones —incluso las más difíciles— es una extensión de su interacción social online. Así, la distinción entre autenticidad y puesta en escena se vuelve cada vez menos clara.

Autenticidad, riesgos y debates

El sadfishing plantea dudas sobre la autenticidad y los motivos de quienes comparten su dolor en redes. Distinguir entre una reacción genuina y la dramatización resulta complejo, ya que lo que para algunos es exageración, para otros es una forma de catarsis.

Los psicólogos citados por The Conversation explican que el contexto y la frecuencia ayudan a identificar si se trata de un desahogo saludable o de una búsqueda constante de atención.

Esta exposición conlleva riesgos: junto al apoyo, puede aparecer burla, rechazo o acoso digital. Además, depender de la validación social debilita la autogestión emocional y puede generar un ciclo adictivo de búsqueda de respuestas, sostenido por la llamada “recompensa intermitente”.

La popularización del sadfishing promueve
La popularización del sadfishing promueve tanto el apoyo como el riesgo de burla, rechazo o acoso digital en internet (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sadfishing no se limita a los adultos; en adolescentes, puede trivializar problemas de salud mental y convertir la vulnerabilidad en espectáculo.

The Conversation sugiere fortalecer la alfabetización emocional y crear espacios de apoyo, para que la expresión del malestar sea una decisión consciente y no un acto impulsivo. Compartir emociones en redes puede ser un intento de hallar comprensión, pues detrás de cada pantalla hay quienes buscan ser reconocidos en su fragilidad.