
Un reciente estudio de la firma de análisis de consumo GWI ha revelado que la Generación Z es la más solitaria.
Ocho de cada diez jóvenes de este grupo han experimentado soledad en el último año, y casi un 20% afirma sentirse así “a menudo”. En comparación, los millennials, la Generación X y los baby boomers reportaron niveles menores de soledad: un 72%, 60% y 45%, respectivamente.
Para los expertos, este fenómeno no es casualidad, sino el resultado de un entorno social y económico que ha privado a los más jóvenes de seguridad y comunidad.
Bryan Driscoll, consultor de recursos humanos y especialista en generaciones, explicó a Newsweek que la Generación Z “ha heredado un mundo fundamentalmente roto”.
“Décadas de priorizar las ganancias por sobre las personas los han dejado con viviendas inasequibles, inseguridad laboral y un bombardeo constante de comparaciones impulsadas por las redes sociales”, señaló Driscoll. “Si a eso le sumamos la falta de una comunidad real, no es de extrañar que se sientan solos”.
Redes sociales y la paradoja de la hiperconectividad
La soledad en la Generación Z está directamente relacionada con el auge de la tecnología y las redes sociales. Nicholas Hardy, psicoterapeuta y conductor del pódcast Untherapeutic, advierte que el problema radica en la manera en que la tecnología ha transformado la comunicación.

“No hay sustituto para la conexión humana y la comunidad auténtica”, explicó Hardy. “Sin embargo, para muchos jóvenes, la tecnología se ha utilizado como un reemplazo en lugar de un complemento. Esto ha generado una falsa sensación de conexión y comunidad, haciendo que muchos carezcan de las habilidades para forjar relaciones saludables”.
El informe de GWI señala que la baja autoestima, la ansiedad social y las condiciones de vida también son factores que agravan la sensación de soledad. En particular, las expectativas sociales sobre el éxito y las relaciones afectan más a la Generación Z que a las generaciones anteriores.
Hombres jóvenes: soltería y aislamiento
El estudio también encontró que la soltería es una de las principales causas de soledad entre los hombres jóvenes. Un tercio de los hombres de la Generación Z identificó la falta de pareja como su principal motivo de aislamiento, mientras que solo un 17% de las mujeres lo consideró un factor relevante.
Para muchos jóvenes, la presión social de “tener la vida resuelta” desde una edad temprana contribuye a la sensación de desconexión. Según el psicólogo Ravi Gill, la expectativa de éxito impuesta sobre los hombres jóvenes genera un sentimiento de inadecuación: “Las expectativas sobre el éxito y las relaciones son particularmente intensas para la Generación Z.

“Los hombres suelen enfrentarse a presiones tradicionales para que ‘lo tengan todo resuelto’ desde jóvenes. Esto puede hacer que se sientan desconectados si no cumplen con esas expectativas", comentó Gill a Newsweek.
La pandemia y su impacto en el aislamiento
Si bien la soledad entre los jóvenes es un fenómeno que se ha desarrollado a lo largo de los años, la pandemia de COVID-19 tuvo un efecto amplificador. El confinamiento y la interrupción de la vida social en una etapa crucial del desarrollo personal dejaron secuelas duraderas.

“Se ha comprobado que este período de aislamiento afectó la autoestima, la confianza social y el bienestar emocional de la Generación Z”, explicó Gill. “Al salir de la pandemia, también han tenido que enfrentarse a la incertidumbre económica, las presiones académicas y la preocupación por el cambio climático, lo que refuerza su sensación de desconexión”.
La soledad como problema social
Los datos reflejan una tendencia preocupante: solo el 15% de la Generación Z afirmó no haberse sentido solo en el último año, mientras que en la Generación X y los millennials este porcentaje asciende al 37% y 25%, respectivamente. Entre los baby boomers, el 54% dijo no haber experimentado soledad en ese período.

Bryan Driscoll advierte que este problema no solo afecta a nivel individual, sino que puede tener repercusiones en el compromiso cívico y la salud mental de toda la sociedad.
“La soledad no es solo un problema individual. Como ha advertido el director general de Servicios de Salud de EE.UU., la soledad es una epidemia; es una bomba de tiempo social”, afirmó Driscoll.
Para combatir este fenómeno, los expertos señalan que se requieren cambios estructurales. Acceso a viviendas asequibles, atención médica accesible y salarios dignos son algunas de las soluciones que podrían aliviar la crisis de aislamiento de la Generación Z.
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